La Generalitat ensaya el encaje de una Cataluña monolingüe en la UE

Un informe asegura que el régimen lingüístico del nuevo Estado independiente "sería necesariamente reconocido” por las instituciones europeas

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La Generalitat analiza el encaje de una Cataluña monolingüe en instituciones como el  Parlamento Europeo / EFE
María Jesús Cañizares @MJesusCanizares
16.09.2016 00:00 h.

El Gobierno de Carles Puigdemont ha planteado, negro sobre blanco, la fórmula del monolingüismo en una Cataluña independiente. Lo ha hecho en un informe titulado “Nota sobre la adhesión de un estado miembro a la Unión Europea. Aspectos lingüísticos generales y referencias específica al caso de Cataluña”, donde se analiza las consecuencias de un nuevo Estado donde el catalán fuera la única lengua oficial.

Este informe ha sido elaborado por Narcís Mir, responsable de seguimiento normativo y desarrollo estatutario en asuntos de la UE de la Secretaría de Asuntos Exteriores y de la UE del departamento de Presidencia de la Generalitat.

El estudio analiza los ajustes que debería hacer la UE “en el caso de que el nuevo estado solicitara la adhesión a la UE”. Una curiosa reflexión si se tiene en cuenta que determinados dirigentes independentistas sostienen que Cataluña no saldría de la UE o, como máximo, su reingreso sería automático.

"Lengua de tratados"

Bajo la premisa general de que el catalán pasaría a ser considerada como "lengua de tratados", precisa que “la declaración de una única lengua oficial (nos referimos a la lengua catalana) incorporaría esta última al régimen ordinario de relación con el derecho de la Unión de que disponen actualmente el resto de lenguas oficiales de los estados miembros”. Este régimen ordinario “se traduciría básicamente en el hecho de adquirir la condición de lengua oficial y de trabajo de las instituciones de la Unión y en la facultad de poder exigir el uso en lo referente a las obligaciones lingüísticas que puedan contener las norma sectoriales adoptadas por la Unión”.

El autor del informe contempla otras posibilidades, como “una pluralidad de lenguas oficiales, pero con la afirmación constitucional del carácter preferente, primero, nacional o propio de un territorio de una de ellas”. O la declaración de diversas lenguas oficiales en todo el territorio del nuevo estado y en condiciones de estricta igualdad jurídica (catalán, castellano y aranés).

El texto indica que “si Cataluña adquiriera la condición jurídica de Estado, eso conduciría en primer término, a la necesidad de elaborar las normas, tanto de carácter constitucional como legislativo, que corresponden a un poder público soberano”. Por tanto, “las normas que configurarían el régimen lingüístico fundamental del nuevo estado serían necesariamente reconocidas por la Unión”.

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