Escuela de funcionarios independentistas

El Gobierno de Carles Puigdemont admite que la Escuela de Administración Pública de Cataluña, contribuye a la creación de un "Estado propio catalán"

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Concentración de funcionarios de la Generalitat en protesta por los recortes / EFE
María Jesús Cañizares @MJesusCanizares
24.11.2016 00:00 h.

Sin paños calientes, el Gobierno catalán admite que la Escuela de Administración Pública de Cataluña (EAPC), que forma a los futuros funcionarios y altos cargos de la Generalitat, quiere contribuir a la creación de un Estado propio catalán. Más presión para un colectivo de empleados públicos, en el punto de mira del proceso independentista y que sufre severamente los recortes de la administración catalana. La Generalitat no solo avala el sesgo ideológico de la Escuela, sino que ha rediseñado concienzudamente la organización del centro, separando las funciones políticas de su director, Agustí Colomines, del comité técnico encargado de elaborar los planes de estudio.

Creada en 1912 por Prat de la Riba como forma de combatir el caciquismo de aquella época, la EAPC quiso compararse con la selecta École Nationale d'Administration (ENA), de la que han salido grandes personalidades políticas como el actual presidente francés Francois Hollande; el exmandatario Jacques Chirac, y los políticos Dominique de Villepin, Lionel Jospin, Segolene Royal y Martine Aubry.

La Escuela catalana es, actualmente, una "estructura de Estado" por decisión del presidente de la Generalitat Carles Puigdemont. En febrero pasado, el dirigente convergente fichó a Colomines, exresponsable de la Fundación Trias Fargas, vinculada a CDC e investigada por el expolio del Palau de la Música. Según manifestó en diversos foros, su objetivo es dotar a los empleados públicos de los conocimientos necesarios para llevar a cabo las funciones y competencias del nuevo Estado catalán. Esa declaración de principios generó un vivo de debate en el Parlamento catalán, donde la consejera de Gobernación de la Generalitat, Meritxell Borràs --de ella depende la escuela--, tuvo que dar explicaciones sobre las intenciones del nuevo director del centro. "Colomines responde a la voluntad de este Gobierno de mirar de construir un Estado nuevo. Por tanto, estamos en absoluta armonía con lo que propone el director de la escuela", dijo Borràs.

El "comisario político"

En respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por el diputado de Ciudadanos Joan García, la consejera abunda en ese reparto de papeles en la dirección de la escuela. Según explica, Colomines delegó la presidencia de la Comisión Técnica de la EAPC a Eulàlia Pla, jefa del Área de Procesos de Selección, con la finalidad de "garantizar el correcto funcionamiento de la comisión y con la finalidad de dar flexibilidad su composición, y que sus reuniones se puedan realizar con agilidad y eficiencia". A juicio del diputado Joan García, ese reparto de papeles da vía libre a Colomines para ejercer de "comisario político" de la consejera Borràs.

La dirigente convergente justificó la charla que el periodista Miquel Calçada, conocido como Mikimoto, comisario de los actos del Tricententario y miembro de la candidatura de Junts pel Sí, hizo en el centro con el título "Cataluña y las relaciones internacionales".

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