Subida y caída del 'merchandising' nacionalista: los negocios fallidos de la independencia

La galaxia de empresas que emergieron en plena efervescencia del 'procés' se declaran en quiebra o reorientan su negocio dejando de lado la 'estelada'

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Los negocios fallidos de la independencia
18.07.2017 00:00 h.

Los años más efervescentes del movimiento independentista parecen haber quedado atrás. Uno de los indicadores que lo demuestra es el fracaso económico de una galaxia de negocios que emergieron para hacer caja a expensas del furor secesionista.

Zapatillas, pendientes y otra indumentaria de toda índole se convirtieron en productos habituales para exhibir el sentimiento independentista. Pero, como suele suceder con las modas, dejaron de tener éxito en cuanto pasó la gran ola.

La última en añadirse a esta lista de negocios fallidos ha sido la empresa de zapatillas Vamcats. Su aventura se inició hace cinco años, de la mano del llamado procés independentista y, como si fuera una ironía del destino, ha anunciado su liquidación el 10 de julio de este año: el 10 de julio de 2010 fue la fecha de la primera gran manifestación soberanista, "Som una nació. Nosaltres decidim".

“Made in Spain”

El Boletín Oficial del Registro Mercantil, como informó el diario Ara, publicaba la extinción de CatVambes SL debido a la caída en sus ventas. La empresa liderada por Guillem Soldevila pasó a facturar un millón de euros de 2012 a 2013 —incluso el publicista Risto Mejide habló de ellas en un artículo— a admitir su papel “residual” hasta su liquidación final.

Tras la salida de la compañía de algunos de los socios fundadores, Soldevila no solo ha cambiado el nombre de la marca por BrandYourShoes sino también la orientación misma del negocio hasta el punto de añadir la palabra “España” en su estrategia de marketing: “Designed in Barcelona, Made in Spain”, es uno de los reclamos actuales para continuar una actividad comercial que en el último ejercicio le ha reportado la modesta cifra de 80.000 euros.

Productes de la Terra

Otro de los negocios que se ha “replegado”, según definen ellos mismos, es la firma Productes de la Terra. Después de tres años de actividad, en enero pasado tuvieron que cerrar su única tienda física en el barrio de Gràcia (Barcelona) por la debacle del negocio: “No nos salían los números. La gestión e infraestructura no cuadraba con lo que generamos. Decidimos recogernos en el mundo online, que es donde nos sentimos más cómodos”, explican a instancias de Crónica Global.

Este negocio forma parte de la firma Avellana Digital SL y aseguran que Productes de la Terra “no es el motor del negocio” y que “hubo un boom de mucha demanda que se ha disipado y aguado”.

La empresa madre tiene una estrategia comercial más amplia, donde priman “productos artesanales y de calidad”, pero en el que el valor añadido no es “la estelada”. El informe financiero de la compañía muestra cómo en el último ejercicio declarado ha cosechado pérdidas por 25.431 euros. Si se observa respecto a los ejercicios anteriores se evidencia que el cenit de sus ventas se alcanzó en 2014, año del Tricentenario, con una facturación que casi alcanza el millón de euros: 993.901 respecto a los 771.203 euros del año siguiente. Todo indica que este descenso de 222.698 euros en el volumen de ventas está vinculado a la resaca de la ola independentista.

Camisetes CAT

La empresa que se catapultó a la fama gracias al exentrenador azulgrana Pep Guardiola, Camisetes CAT, se declaró en quiebra a principios de este año. Su última facturación rondaba los 8.000 euros, y sus tres socios decidieron poner fin a la aventura empresarial y traspasar el negocio.

En la misma línea, compañías menos ambiciosas, como la vigatana Cor Català, echó el cierre tras la última campaña navideña. La tienda, situada en el centro de la localidad, se dedicaba exclusivamente a la venta de productos independentistas. Desde Crónica Global no hemos podido hablar con ellos, pero en la actualidad tratan de mantener su negocio a través de la venta online.

DNI de la “República Catalana”

Existen muchas empresas que han probado de hacer fortuna con una especie de DNI catalán que no tiene ningún valor legal. La más reciente es la empresa Anman Gràfiques del Vallès en la que por 7,5 euros se puede tener un “DNI de la República Catalana” a través de la web Racoindependentista.cat.

Dni catalan

El DNI ficticio de la "República Catalana" que se puede comprar en Racoindependentista.cat

La empresa continúa modestamente su negocio, pero antes de ella hay otras entidades o formaciones que han intentado tener éxito con el mismo producto y han fracaso en el intento: Desde el Partit per la Independencia (PI) —la escisión de ERC liderada por Ángel Colom y Pilar Rahola— a la Fundación Nous Catalans o Identitat.cat han intentado vender documentos ficticios de un eventual Estado catalán o, incluso, de los Països Catalans.

Wallapop

El auge secesionista no solo propició el nacimiento de empresas monotemáticas, sino que muchos proveedores decidieron introducir la insignia nacionalista a artículos tan convencionales como gafas de sol, chanclas o tangas. Su fama solo duró mientras duró la etapa más entusiasta del merchandising independentista.

No es inusual ver algunos de estos productos en plataformas de venta de segunda mano como Wallapop. Por precios irrisorios que van desde los 2 a los 10 euros.

tanga indepe                     zapatillas indepes

Reorientar el negocio

La estrategia de las compañías que sobreviven ha sido reorientar el negocio para que su actividad principal no dependa de la coyuntura política catalana. Una de las empresas que ha sabido aprovecharlo mejor es Brands and Feeling Groups SL, que engloba a la firma de ropa Catalunya Freedom.

En conversación con este medio reconocen que la venta de artículos independentistas “ha caído”, pero añaden que “el público extranjero compensa” dicha caída.

Catalunya Freedom tiene una tienda física en el centro de Barcelona además de colocar sus productos en puntos de venta de alrededor del territorio catalán que viven del turismo. El balance de su último ejercicio muestra unos beneficios modestos, de 1.539 euros, y unas ventas por valor de 12.176 euros. El clímax de su negocio se produjo también durante la celebración del Tricentenario (18.280 euros en ventas).

El futuro para estas empresas parece claro: o cambiar lo que se conoce como target del negocio o esperar otra gran efeméride del mundo soberanista que reanime los ánimos y las ganas de gastar por la causa.

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