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Un móvil con redes sociales abiertas, donde muchos jóvenes comparten sus datos y violan su privacidad / PIXABAY

Cada vez más jóvenes temen la sobreexposición en Internet

El exceso de visibilidad en las redes sociales puede degenerar en miedo a compartir nuestros datos en estas plataformas

4 min

Las redes sociales lo saben todo sobre nosotros: nuestros contactos, gustos musicales o incluso cuáles son nuestras inclinaciones políticas. ¿Y por qué es gratis? Porque vendemos nuestra privacidad. Según un estudio de la Universidad de Oxford, los jóvenes están más preocupados por la privacidad que los usuarios mayores. Casi el 95 % de los chicos entre 14 y 17 años revisan qué y con quién comparten su vida social. El debate se pone sobre la mesa en un momento donde el World Wide Web, la red mundial de Internet, celebra 30 años.

Cuando el usuario se da cuenta de las consecuencias que puede tener sobreexponerse en la red aparece social cooling, el enfriamiento social: limitar el deseo de hablar o de opinar por miedo a la falta de privacidad y al control de la actividad en línea. “En Internet, como en la vida real, se reproduce la evidencia de que cuando alguien nos observa alteramos el comportamiento”, explica Enric Puig, filósofo y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Identidad digital

Los usuarios cada vez toman más prudencia en las redes sociales, puesto que de esto depende nuestra identidad digital. De hecho, es muy frecuente que el personal de recursos humanos busque en Google los perfiles personales para poder saber más sobre las personas que lo envuelven. “Las primeras generaciones desembarcamos en las redes con la inconsciencia propia de los pioneros”, afirma Puig. Además, también añade que es a posteriori que se han descubierto las consecuencias que ha tenido esta actitud en Internet.

A medida que los usuarios son más conscientes, actúan con más prudencia en las redes y, por lo tanto, su compromiso o engagement podría ser menor. Eso podría suponer un problema para las redes sociales, porque “si los perjuicios superan a los beneficios, los usuarios podrían abandonarlas o ser usuarios más pasivos”, alerta el profesor de comunicación de la UOC Ferran Lalueza. Eso supondría un problema al modelo de negocio de estas plataformas sociales.

Jóvenes más prudentes

Aun así, las nuevas horneadas abren nuevos caminos en la relación con internet y la exposición pública. “Es normal que las generaciones más jóvenes pongan más énfasis en la desconfianza hacia la relación de su información con internet, afirma Puig. El profesor añade que mientras las generaciones de los 80 y los 90 crecieron bajo la ideología de la cultura hacker, la generación de los 2000 (post-Google) lo han hecho bajo "la ideología del big data".

Un estudio de Kantar afirma que los usuarios nacidos entre 1995 y 2012, tienen más probabilidades de utilizar bloqueadores de anuncios, alias en línea, aplicaciones para esconder sus imágenes y vídeos o utilizar redes sociales de incógnito como Sarahah, Anonyfish o Minds.com. “El alto número de escándalos vinculados a la falta de privacidad de las plataformas y el hecho de tener más conocimientos y habilidades a la hora de activar mecanismos de defensa basados en la tecnología crean un público más difícil de controlar por la web”, concluye Lalueza.