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Los agricultores declaran estar afectados por el aumento de los precios del cereal / CG

La crisis de los precios enfrenta a los agricultores con la Generalitat

El sector entra en cólera por las escasas ayudas en épocas de frío, mientras los consumidores les tienden la mano

16.03.2017 00:00 h.
5 min

La crisis de los precios se ha desatado en Cataluña. El frío, la humedad y las condiciones de producción han alterado el trabajo en la agricultura, y han propiciado que en el territorio catalán los precios se han más que disparado en el pasado mes de febrero.

La consejería aprobó hace apenas una semana las ayudas económicas para el sector agrícola “que permitirán actuar y minimizar los efectos del frío”.

En palabras de la consejera, Meritxell Serret, “son las primeras que se aprueban en la historia” con el mero objetivo de superar esta barrera de costes elevados “dentro de las competencias que tenemos”. El objetivo del gobierno autonómico es “trabajar por el futuro del sector, y darle mayor salida a los productos de proximidad”. Es lo que buscan los payeses, pero no se acaban de creer las palabras y promesas que llegan desde la Administración.

 

La consejera de Agricultura, Meritxell Serret, en una intervención en el Parlament / CG

La consejera de Agricultura, Meritxell Serret, en una intervención en el Parlament / CG

"No recibimos ayudas de ningún tipo"

Uno de los miembros del colectivo de jóvenes agricultores (JARC), Mauri Bosch, cuenta a Crónica Global que “ni hemos recibido, ni recibiremos ayudas”.

Los cultivadores consideran que no se les cuida lo suficiente: "La proximidad se pierde y los precios se disparan". Bosch mantiene que las grandes producciones en un mundo globalizado son las que afectan a la comercialización del producto local. “En Cataluña no las tenemos, como sí sucede en otros países europeos o en el norte de África”, indica.

Además, Bosch asegura que las grandes empresas también ha perjudicado al bajo rendimiento de la agricultura catalana. “Son grandes interlocutores, que venden productos de menor calidad pero a buen precio” y lamenta que “es la ley de la oferta y la demanda y ante eso, poco se puede hacer”.

La fruta dulce, las hortalizas, los cereales y los cítricos suelen ser las más parcelas afectadas por las bajas temperaturas, y también por estos aumentos de la tasación. Cuando llega este momento, “el productor local no saca adelante las cosechas, los precios suben porque no podemos vender una berenjena si no la tenemos”, sentencia.

En consonancia con las reflexiones de Jarc, un informe de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) rebela que “nadie se acuerda de nosotros”. Así, los horticultores defienden que “somos eficientes, pero el mérito es nuestro”.

A los consumidores les “da pena”

Sobre el tablero hay una batalla campal que afecta a tres partes. La última figura del ajedrez son los consumidores. ¿Qué opinan sobre este aumento?

En declaraciones para Crónica Global y cuestionados en diferentes puntos de venta de Barcelona, los clientes apoyan al más débil. “Da pena que con el clima que hay aquí se dejen escapar los productos” señala uno de ellos.

Así, aseguran también que el Gobierno no les tiende la mano, pues debería “obligar a comprar los productos autóctonos en lugar de los extranjeros” que a su vez, para ellos “son de peor calidad”. Además, varios de ellos piensan que “se prima el beneficio de las grandes empresas comerciales”.

Internet, ¿por qué no?

Los agricultores ven a lo lejos un nuevo horizonte. ¿Podría ser la venta por internet un buen modelo de negocio para vender productos ecológicos de proximidad?

Amazon podría tener la llave. La compañía americana se ha posicionado en lo más alto del pódium en la venta de un producto 100% catalán: los calçots.

Manojos de 'calçots' / EUROPA PRESS

Manojos de calçots a la venta en Amazon / CG

Los campesinos no lo descartan como buena vía para próximas producciones 2.0, siempre y cuando la situación siga igual: productos selectos de cercanía y a la elección del que paga.

Opiniones hay para todos los gustos y colores, lo que queda claro es la indefinición existente y el problema de no encontrar el rumbo para un prototipo de agricultura catalana que, a día de hoy, está muy poco valorada.