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Los comercios del centro de Barcelona recibieron un aviso preventivo a las 13 horas del sábado sobre los posibles disturbios que podían producirse durante la tarde y la noche.

La alerta partió de Barna Centre, la organización que representa los intereses de los comerciantes del Barrio Gótico, y anticipaba algunos de los comportamientos que terminaron viéndose horas después en la capital catalana.

El comunicado, enviado a sus asociados, advertía de una convocatoria difundida a través de grupos cerrados de Telegram y WhatsApp para replicar en Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante y Bilbao las protestas registradas en Francia.

El texto alertaba de que los mensajes animaban a los jóvenes a movilizarse con la cara cubierta y vestidos de negro y que también daba instrucciones sobre el uso de guantes, bengalas y elementos para ocultar el rostro.

Mensaje de Barna Centre a los comerciantes

La advertencia iba más allá de una posible concentración. Barna Centre señalaba que algunos mensajes incluían llamamientos expresos a vandalizar comercios. Según el comunicado, las consignas instaban a respetar los pequeños negocios y dirigir las acciones contra las grandes superficies.

Extremar precauciones

La entidad pedía a los comerciantes que extremaran las precauciones. Entre otras recomendaciones, aconsejaba retirar de la vía pública los elementos de señalización y evitar enfrentamientos. También instaba a bajar las persianas si se producían complicaciones, para proteger a los clientes que pudieran permanecer dentro de los establecimientos.

El aviso no permitía anticipar el alcance de los incidentes. La propia organización reconocía que, al tratarse de una protesta no oficial, se desconocían tanto la dimensión de la convocatoria como las intenciones de sus participantes. Por ello, reclamaba prudencia y pedía evitar daños personales y materiales.

Críticas por la falta de previsión

La alerta contrasta con las críticas expresadas este domingo por el Gremi de Restauració de Barcelona. La patronal denunció una «evaluación incorrecta del riesgo» y una respuesta policial «insuficiente» durante los disturbios.

El gremio aseguró que ninguna administración había contactado con los restauradores antes de los incidentes para advertirles de la convocatoria. También lamentó que no se interesaran por el estado de los trabajadores y clientes durante los episodios de violencia.

El Gremi reclamó que el Ayuntamiento se implique en las reclamaciones por los daños sufridos por los establecimientos privados, además de defender los bienes públicos.

La discusión se centra ahora en la prevención: qué información tenían las autoridades, cómo se evaluó el riesgo y si se podía haber protegido mejor a los comerciantes ante una convocatoria que ya había generado alertas durante el día.