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La biotecnológica neerlandesa Qiagen ha estrenado su nuevo centro global de innovación en Esplugues de Llobregat (Barcelona), desde donde articulará sus actividades de i+D y producción para acelerar el diagnóstico de enfermedades infecciosas.

Las instalaciones, de 8.000 metros cuadrados, ocupan la antigua fábrica de Braun y se han presentado a la prensa este jueves con una visita guiada, encabezada por Àlex Boada, director de la sede de Barcelona, y Ricard Martín, associate director global product management de Qiagen, junto a otros representantes de la firma.

En su intervención, Boada ha destacado que este espacio permitirá ampliar tanto su plantilla (ahora de 240 personas) como su capacidad productiva y facturación, con el objetivo de superar los 200 millones de dólares anuales para 2028 con su solución QIAstat-Dx.

Nueva etapa

"Aquí podremos crecer durante los próximos 10 años sin tener que preocuparnos por dónde vamos a hacer las cosas. Necesitábamos un espacio más grande, donde podamos aumentar la producción y recibir clientes y personas del ecosistema sanitario a otro nivel", ha indicado.

La compañía espera que el centro contribuya a acelerar los diagnósticos, así como reducir los costes hospitalarios y aumentar la prevención para futuras emergencias sanitarias.

Diagnóstico rápido

En 2018, la multinacional Qiagen reforzó su presencia en Barcelona con la compra, por unos 154 millones de euros, de STAT-Dx, una startup local fundada en 2010 y especializada en diagnóstico molecular.

Su principal solución, comercializada ahora como QIAstat-Dx, utiliza tecnología PCR (molecular) para detectar virus y bacterias en casi una hora, frente a las 24-48 horas de otros métodos tradicionales.

Este sistema, explican desde Qiagen, hace posible detectar infecciones "respiratorias y gastrointestinales, meningitis e infecciones sanguíneas", y patógenos relacionados con la resistencia a los antibióticos, lo que ayuda al personal médico a elegir los tratamientos más adecuados.

Ahorros "a largo plazo"

A pesar de que las pruebas moleculares "tienen un coste superior al de métodos más tradicionales de cultivo", la compañía defiende que pueden generar ahorros importantes para el sistema sanitario a largo plazo.

Según indican, obtener resultados más rápidos, además de agilizar las decisiones médicas, ayuda a reducir días de hospitalización. De media, un paciente ingresado cuesta entre 500 y 1.000 euros diarios, por lo que acortar las estancias podría "compensar" el mayor coste de las pruebas, añaden.

Mudanza

Hasta ahora, la compañía operaba desde el Parc Científic de Barcelona, pero su crecimiento hizo necesaria una mudanza. Así, en 2024, se puso en marcha el nuevo centro de Esplugues, con una inversión de 13 millones de euros.

El nuevo centro cuenta con oficinas, laboratorios, salas blancas y espacios de almacenamiento; y tiene capacidad para albergar a unas 400 personas.

Alcance internacional

QIAstat-Dx, desarrollado en Barcelona, ha ampliado su alcance internacional y actualmente se comercializa en más de cien países, con unas 5.000 máquinas instaladas en todo el mundo, según las cifras aportadas durante la visita.

La firma atribuye al producto una facturación anual superior a los 130 millones de dólares y prevén superar los 200 millones en 2028.