Vito Quiles había convocado un acto —no autorizado y en el que no había concretado exactamente qué pretendía hacer— en la Universitat Autònoma de Barcelona este lunes por la tarde; sin embargo, a la cita, prácticamente solo se presentaron aquellos estudiantes que querían echarlo.
El plan era recibir al agitador ultra con pancartas de "fuera el fascismo" y "el comunismo volverá a expulsar al fascismo" en una Plaça Cívica a rebosar, que impediría la celebración de cualquier tipo de evento. Pero su acción no fue necesaria.
Los estudiantes convocados por el sindicato de Contra Corrent esperan la llegada de Vito Quiles en la UAB, tras la línea policial de los Mossos d'Esquadra
Los Mossos d'Esquadra intercedieron y, en cumplimiento de la petición del rectorado de la UAB al Departament d'Interior de la Generalitat, localizaron la furgoneta con la que el influencer valenciano pretendía acceder a la Universidad e impidieron que lo hiciera, antes de que Quiles anunciara a sus seguidores un cambio de planes.
A falta de grupos de extrema derecha en el campus, los enfrentamientos se terminaron produciendo entre la policía y los convocados por el sindicato estudiantil, con dos cargas contra los manifestantes, después de que éstos lanzaran comida, basura y pelotas de goma contra los agentes de la ARRO desplegados.
Un manifestante pega una patada a un agente de la ARRO en la UAB
En minoría
Entre cientos de jóvenes llamados por el Sindicat d'Estudiants de la agrupación Contra Corrent, se intenta asomar, junto a dos compañeros, Oriol —nombre ficticio para proteger su identidad—, alumno de Derecho. Querían conocer en persona a Quiles y escuchar lo que fuera a decir.
"Veníamos por él, para que nos contara cómo ve las cosas, sobre todo ahora que vienen elecciones", cuenta a Crónica Global. "Su opinión nos interesa bastante porque sabe más que nosotros de todo esto, por así decirlo", apostilla uno de sus colegas.
Decenas de estudiantes observan la evolución de la protesta contra Vito Quiles desde la biblioteca de Comunicación de la UAB
Al llegar al emplazamiento de la convocatoria, sin embargo, han comprobado que los estudiantes contrarios a la presencia de Quiles eran significativamente más numerosos que quienes parecían apoyarlo.
Por miedo a un enfrentamiento, confiesan, han elegido refugiarse en otra zona del campus universitario donde, aseguran, "había muchos más de derechas de lo que parecía", a la espera de que el Charlie Kirk español apareciera por allí sobre las cinco de la tarde, tal y como él mismo había anunciado.
Agentes de antidisturbios reciben el lanzamiento de comida, pintura, basura y pelotas de goma
Larga espera
Las manecillas del reloj avanzan a la par que crecen la incertidumbre y la expectación por la aparición de Quiles. Decenas de pulgares refrescan constantemente el perfil de Twitter del joven en busca de una respuesta sobre su paradero y simpatizantes y detractores empiezan a cuestionarse si realmente será capaz de saltarse el veto de la UAB y acceder al recinto, tal y como había prometido.
"Tiene que venir; no les va a dejar ganar, menudo fraude, si no", comenta Oriol por lo bajo con sus compañeros, a una distancia prudencial de la masa de manifestantes.
Estudiantes universitarios hacen un corte de mangas a la policía en la UAB
El suelo de la Cívica tiembla al ritmo de "bote, bote, bote, fascista quien no bote" y el ambiente en este lado del espectro ideológico se caldea rápidamente, pues el despliegue de decenas de agentes de antidisturbios empieza a resultar casi más incómodo que la posibilidad de una inminente llegada del agitador.
Sube la tensión
Con impaciencia, la primera línea de la manifestación, vestida de negro, con capucha, manga larga y pasamontañas, avanza hacia la biblioteca del departamento de Comunicación de la Universidad, donde una línea policial impide que entren en contacto con las dos docenas de seguidores que esperaban al activista y que se apresuran a abandonar el local.
Carga policial en la UAB, durante la protesta contra el acto de Vito Quiles
"Estoy en el maletero". Con un tuit, Quiles ha logrado poner en alerta la plaza; en cualquier momento podía aparecer. "Al principio me he creído que había conseguido entrar, pero luego ya me he dado cuenta de que era una broma con el tema de Puigdemont para darnos a entender que estaba de camino", explica Oriol.
Tras varios minutos de calma, la ARRO se retira sin que los estudiantes sepan todavía si el influencer va a presentarse finalmente. Son casi las seis de la tarde ya.
Protesta contra la presencia de Vito Quiles en la UAB
Lanzamientos contra los Mossos
"Hacia las 18 horas, Vito Quiles ha intentado entrar en el recinto y los Mossos le han comunicado que no tenía autorización del rectorado para realizar ningún tipo de acto en el interior de la UAB", ha informado más tarde el cuerpo en un comunicado a la prensa.
La ausencia del provocador de extrema derecha ha situado como el nuevo objetivo de la protesta a los Mossos, que han sido perseguidos por la masa al grito de "vergüenza me daría ser policía" y "no os merecéis la senyera que os ponéis".
Una masa de estudiantes persigue a los agentes de la ARRO durante su retirada
Durante más de media hora, los agentes de la ARRO, ataviados con cascos y escudos, y con las porras en la mano, han recibido el impacto de huevos, tomates, basura, botes de pintura, botellas de cristal y pelotas de goma.
Cargas policiales
Vito Quiles ha esperado pacientemente a la primera carga policial para convocar a sus seguidores a una nueva cita con otro mensaje en sus redes sociales.
Carga policial en la UAB, durante la protesta contra el acto de Vito Quiles
"¡Nos vemos ya en el Ikea Sabadell! Los Mossos han limitado nuestro derecho de circulación en territorio nacional transgrediendo leyes fundamentales por órdenes políticas. Me desplazo a este punto para reunirme con todos los jóvenes valientes que han acudido al acto".
Una segunda carga policial y la idea de desplazarse hasta allí donde estuviera el principal objetivo de la protesta han logrado disolver casi por completo a la masa.
Agentes de la ARRO en la UAB
Encuentro
"Hemos corrido tanto como podíamos, nos hemos colado en unas obras para acortar el camino y todo, estamos llenos de barro", relata Oriol señalando la suciedad de sus zapatillas deportivas. Apenas hay dos kilómetros entre la Plaça Cívica de la UAB y la tienda de muebles.
Allí les esperaba, a ellos y a otro medio centenar de jóvenes, el hombre al que habían ido a ver dentro de una furgoneta negra, de la que se ha bajado rodeado de guardaespaldas y aplaudiendo a los presentes: "Tenéis unas pelotas que no os caben en el pantalón, gracias".
Vito Quiles en Barcelona https://t.co/NaGZS5YdDc
— David Díaz (@deividddiiaz) October 19, 2026
En los escasos minutos que ha durado el encuentro entre Quiles y sus fans, en plena calle, entre el Ikea y el centro comercial Via Sabadell, el líder de opinión ha respondido varias preguntas de los congregados y prácticamente se ha limitado a lamentar no haber podido acceder a la Universidad.
"Es una absoluta vergüenza, la Universidad ha premiado a todo tipo de personas que han venido a hablar con total libertad y que tienen condenas en firme, incluso una persona que venía a predicar el Islam tiene más aceptación en una universidad pública que yo, que vengo a defender España, a decir que no se rompe y que los estudiantes tienen que ser tratados con igualdad independientemente de sus ideas", ha defendido.
🚨 MUY GRAVE: La policía me impide ilegalmente circular por Barcelona a causa de presiones políticas. Aún así, cientos de jóvenes patriotas se concentran en la universidad y les obligan a retirarse. España ya es el cortijo de Pedro Sánchez y su Gobierno corrupto. https://t.co/4bfSTB7SfJ
— Vito Quiles 🇪🇸 (@vitoquiles) October 19, 2026
Oriol y sus amigos opinan lo mismo con malestar: "Al final, ¿quién es el violento? Él venía a hablar con los chavales y los de los otros se han presentado con ganas de liarla contra la policía y todo y les dejan".
Retirada
La furgoneta de Quiles se ha puesto en marcha de nuevo con la llegada de los manifestantes procedentes de la UAB, que han logrado hacer que el joven huya con el lanzamiento de pequeños objetos hacia la zona donde se encontraba.
La lluvia, que había dado tregua durante toda la tarde, se ha encargado de disolver los pequeños grupos de simpatizantes y contrarios que todavía quedaban en Sabadell tras el final precipitado del encuentro.
"Al menos le hemos visto", comenta uno de los acompañantes de Oriol; "tampoco ha dicho mucho de lo de las elecciones y eso", le responde el otro.
