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José Luis Ortega Sierra (L'Hospitalet de Llobregat, 26 de agosto de 1983) es un paciente de salud mental que padece agorafobia, depresión y episodios autolíticos desde 2019. Su expediente ha pasado por manos de los servicios sanitarios públicos de Cataluña y la Comunidad Valenciana.

No obstante, un informe del 2022 le cambió la vida. Su agorafobia le impidió acudir a una cita médica para evaluar su baja. Pese a haberlo avisado con tiempo, el centro médico no le ofreció ninguna adaptación y, tras su incomparecencia, cerraron su expediente y perdió la ayuda económica que le mantenía.

Al ser preguntada por este caso, la Subdirección General de Evaluaciones Médicas (SGAM) sostiene que, ante una incomparecencia, siempre analizan la situación de forma individualizada y solicitan justificación clínica antes de cerrar un expediente.

Sin embargo, las comunicaciones de 2022 demuestran que el cierre por incomparecencia se mantuvo firme pese a las alertas por agorafobia del paciente, un trámite que el propio organismo admite que suele generar "preocupación y ansiedad" en los enfermos.

Fin a la incapacidad

En 2025, su residencia mudó de Barcelona a Xixona (Alicante). Su caso pasó a estar bajo la vigilancia de la Seguridad Social valenciana. Tres meses después de este cambio, el médico inspector de la Unidad Médica del Equipo de Valoración de Incapacidades (UMEVI) consideró su trastorno como una dolencia menor compatible con el teletrabajo. Así pues, la autoridad dictó resolución y le denegó la incapacidad permanente.

Actualmente, se encuentra en una batalla legal contra la administración pública. Tras presentar varias reclamaciones, incluso ha llegado a recibir unas disculpas oficiales de la Secretaría General del INSS por un fallo de gestión, su juicio está fechado para 2029.

Un 'clic' en su cabeza

Para entender esta compleja historia, lo mejor es acudir al origen. José Luis es un hombre casado desde hace 18 años. Se dedicaba al sector del retail, con experiencia como director de área en compañías como Inditex, Sephora o LVMH.

"Era una persona que estaba siempre de arriba para abajo. No paraba quieto. Algo hizo clic en mi cabeza, de un día para otro. Recuerdo el primer episodio de agorafobia, hace siete años. Sentí que perdía las fuerzas, me desvanecía. Me apoyé en una pared y comencé a llorar. Tenía sudores fríos. Entendí que esa sería mi realidad", relata Ortega en una conversación telefónica con Crónica Global.

José Luis Ortega Sierra en su última foto antes de "esta lucha" Cedida

Muestra un tono sereno, aunque explica que "está un poco nervioso" ante la entrevista. "Todo lo que sea salir de mi zona de confort me agobia", afirma. Su voz se quiebra por momentos: "No te preocupes si lloro, no te sientas mal".

Narra que se siente incomprendido por la gente y traicionado por la Seguridad Social: "Me juzgaron en mi pico de enfermedad. Me tachan de agresivo, pero no fueron justos. Soy colaborativo y sé calmarme, pero no pueden juzgarme en mi momento de trastorno. Sus informes me han hecho mucho daño".

Aislamiento social

Explica que esta situación le está "quitando años de vida". Lo ejemplifica con la pérdida de vínculos "por no poder quedar a tomar una cerveza, o un café" o no poder "hacer vida fuera de casa" con su marido.

"Es muy doloroso, pero José Luis solo puede salir de casa, como mucho, una hora a la semana. He llegado a estar dos meses sin salir de casa. Ahora, me preparo mucho mis salidas y soy como un velociraptor. Necesito ponerme música electrónica, cañera, para adaptarme a los ruidos de la calle", describe.

Destaca la importancia de su esposo, que "se ha adaptado en todo a él". "Trabaja mucho y no puede estar siempre pendiente de mí, pero ha aprendido a vivir con mi realidad. Es fundamental en mi vida", dice.

Día a día

José Luis asevera pasarse "todos los días luchando contra este caso". Tras pedírselo, describe sus días: "Me levanto, me preparo y comienzo a hacer gestiones. Busco abogados y reviso documentación".

Sus aficiones pasan por "ver series repetidas", pues en este momento de estrés no quiere "estímulos nuevos ni cosas que me pongan nervioso". Le gusta mucho el "mundo cómic".

Acerca de sus momentos de mayor nerviosismo, Ortega explica que sabe cómo calmarse: "Me viene bien contar. Cuento cosas para relajarme hasta que se vayan los pensamientos intrusivos". Asimismo, menciona que toma una gran cantidad de fármacos tranquilizantes.

El cajón de los medicamentos de José Luis Cedida

Cuatro años sin subvención

En comunicaciones mediante correos electrónicos, en los que ha aportado documentación pertinente, explica que le dolió mucho que los médicos tuvieran poco tacto con él y cuestionaran su agorafobia, tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana.

No obstante, el golpe más duro fue el retiro de la subvención: "No puedo trabajar, tampoco desde casa. Llevo cuatro años sin recibir ingresos por esta situación. De hecho, me está costando encontrar abogado que me ayude con este tema porque no puedo pagar mucho".

Varios paquetes de pañales que José Luis debe utilizar a razón de que la medicación le provoca incontinencia urinaria Cedida

Tiene claro que lo único que quiere "es recuperar su vida". Desea cerrar este litigio con la Seguridad Social, en la que considera que "no todo el mundo es malo" a pesar de su caso, y vivir tranquilo.

Disculpas oficiales

Ortega Sierra explica que este caso le genera mucho estrés. A un proceso burocrático complejo, hay que sumarle que la propia administración admite haber cometido errores con un recurso enviado por el afectado.

La Inspección de Servicios del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le envió en septiembre una carta de disculpas acerca de un escrito de alegaciones presentado en agosto de 2025. Este permaneció archivado e inadvertido durante un año entero en la Dirección Provincial de Alicante, sin motivos aparentes.

Oficina del INSS de Alicante SegSocial

El expediente fue rescatado tras la insistencia de José Luis. Tras remitir a prisa las alegaciones al tribunal médico —que las despachó como "irrelevantes" al estar la causa ya abocada al juzgado—, la cúpula central de la Seguridad Social zanjó la investigación interna pidiéndole perdón expresamente por escrito: "Lamentamos las molestias que esta incidencia haya podido ocasionarle y le pedimos disculpas por los inconvenientes derivados de la misma".

A la espera de juicio

El caso, como se ha mencionado previamente, se encuentra en manos del Juzgado de lo Social número cuatro de Alicante. José Luis agotó los recursos de la Seguridad Social antes de optar por la vía legal.

No obstante, la problemática con el sistema público no es solo con el sector de la salud, sino que el tribunal ha fijado la fecha del juicio para el 27 de febrero de 2029, lo que supone una espera de casi tres años y medio.

Esta dilatada demora judicial agrava su situación personal y económica, abocándole a afrontar un largo proceso legal tras acumular ya cuatro años enteros sin percibir ningún tipo de ingreso.

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