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“Estamos aquí para conmemorar la operación heroica de la resistencia palestina del Diluvio de Al-Aqsa”. Aplausos y vítores de un centenar de manifestantes. Se refiere a la masacre del 7-O, de la que este miércoles se cumplen tres años.

Quien habla por el megáfono es un joven palestino que no ha querido dar a Crónica Global su nombre, su edad ni el cargo que ocupa en Samidoun, la red internacional de “solidaridad con lxs presxs palestinxs”.

Se trata de una organización de ámbito global nacida en Estados Unidos y prohibida o declarada terrorista más tarde en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania e Israel por sus vínculos con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), grupo también designado como terrorista por la Unión Europea.

Manifestantes propalestinos en Barcelona Crónica Global

Barcelona, una excepción

Barcelona se ha convertido este miércoles en una de las pocas grandes ciudades europeas donde se ha permitido esta manifestación.

En París, la Prefectura de Policía prohibió expresamente las protestas convocadas para esta jornada y, en Londres, la Policía Metropolitana presionó a los organizadores para trasladar la marcha a otra fecha.

En Berlín, aunque pequeños grupos han salido a la calle en puntos concretos, la policía ha mantenido una política de severas restricciones y vetos previos, interviniendo para disolver concentraciones no autorizadas.

Por su parte, el Ministerio del Interior italiano y la Questura de Roma vetaron directamente las movilizaciones en torno a este aniversario por “motivos de orden y seguridad pública”.

En Madrid, la presencia de Samidoun se ha limitado a un formato cerrado: una charla-coloquio bajo el título Charla con los prisioneros palestinos liberados en el barrio de Vallecas.

Comerciantes muestran apoyo a la manifestación desplegando una bandera palestina Crónica Global

La marcha

En Barcelona, sin embargo, la marcha ha podido celebrarse en la vía pública. Los manifestantes estaban convocados en plaza Universidad y se han movilizado por la ronda de Sant Antoni, en una protesta impulsada por la propia red Samidoun, cuya actividad no está ilegalizada en España.

La cita ha coincidido, además, con una extraña casualidad: precisamente este miércoles, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha anulado el acuerdo del pleno municipal de noviembre de 2023 que rompía relaciones entre la capital catalana e Israel.

La convocatoria ha tenido un seguimiento escaso, pero nada desdeñable: el suficiente para que, en pleno centro de la ciudad, tres años después del 7-O, resonaran consignas que glorificaban un ataque en el que se asesinaron a 1.195 personas.

Se ha desarrollado sin ningún incidente reseñable, pese a que los Mossos se habían movilizado para evitar que se repitieran episodios como los de la manifestación por la vivienda de este lunes, cuando se vieron sorprendidos por la cantidad de manifestantes que protagonizaron altercados. No ha sido este el caso.

"Desde el río hasta el mar"

Las proclamas se han coreado en árabe, inglés, español y catalán. El repertorio ha ido desde los ya habituales “Estado sionista, Estado terrorista” y “Free Palestine” hasta la apología directa de la lucha armada —“que viva la lucha del pueblo libanés, yemení e iraní”—, pasando por la enmienda a la totalidad del sistema —al que piden “quemar” por colonial, racista y patriarcal— hasta llegar a las proclamas que abogan directamente por la destrucción de Israel: “Desde el río hasta el mar” y “There is only one solution: Intifada revolution”.

“El 7-O marcó una nueva etapa de la revolución palestina, más de 90 años después de la Revuelta Árabe. No salió de la nada. La población de Gaza ha sufrido uno de los bloqueos más atroces de la historia de la humanidad”, sostenía el joven palestino al micrófono.

Los manifestantes ven el ataque como una “respuesta natural” y un “derecho irrefutable” frente a “la brutalidad colonial”.