La irrupción de los medicamentos para adelgazar basados en el GLP-1 está generando un cambio radical en los hábitos alimentarios de sus usuarios. Más allá de la reducción de peso, estos tratamientos modifican la relación de los pacientes con la comida, impulsándolos hacia decisiones de compra más saludables y conscientes.
Según una reciente investigación, más de la mitad de los pacientes en tratamiento en España afirma haber reducido la cantidad de alimento que ingiere. Además, un 45% asegura realizar un esfuerzo activo por seleccionar productos de mayor calidad nutricional en su día a día.
Alimentos
Adiós al picoteo y ultraprocesados
El informe destaca un abandono progresivo de la comida rápida y las opciones menos saludables. El 73% de los encuestados reconoce una drástica reducción del picoteo entre horas, mientras que el 56% asegura no sentir ya apetencia por la bollería industrial o los dulces.
Asimismo, el consumo de bebidas poco recomendables también se ha visto afectado. Un 61% de los usuarios afirma ingerir menos refrescos azucarados y casi el 60% señala haber recortado a la mitad su ingesta de alcohol.
Más fruta y alimentación funcional
Paralelamente a la disminución de opciones perjudiciales, crece el interés por la comida fresca y rica en nutrientes. Un 53% de los participantes ha incrementado la presencia de frutas y verduras en su mesa, y un 37% ha añadido más frutos secos y semillas a sus menús diarios.
Alimentos funcionales
En la misma línea, las bebidas naturales ganan terreno en la rutina diaria. Entre un 35% y un 40% de los usuarios bebe más zumo de fruta natural, buscando opciones que aporten beneficios añadidos a su salud, dentro de una pauta equilibrada.
Claves para el menor apetito
Expertos en nutrición señalan que, cuando las cantidades ingeridas son menores, resulta fundamental asegurar la densidad nutricional de cada plato. Por ello, se aconseja priorizar alimentos que aporten vitaminas y minerales clave como la vitamina C, el potasio o el magnesio.
Entre las recomendaciones principales para optimizar la dieta con menor apetito se incluye consumir pescado azul una vez por semana por su aporte en omega-3, e incluir de cuatro a cinco huevos semanales como fuente de vitamina.
