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Carlos Díez denunció ante la Generalitat y los Mossos d'Esquadra al colegio Dominiques Vallirana. El motivo es una presunta agresión sufrida por su hijo, Tristán, de ocho años, con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y un perfil bajo de TEA (Trastorno del Espectro Autista).

Cinco meses después de comenzar un proceso legal, rompe su silencio en Crónica Global. Lamenta profundamente el modus operandi del centro educativo. Asimismo, recuerda el caso de Sergi Vilella, un menor que fue agredido sexualmente por cinco alumnos, con la colaboración de otros seis, en la misma institución.

La escuela, que en ese momento se llamaba Verge del Roser, trató de hacer borrón y cuenta nueva bajo un nuevo nombre. No obstante, Díez considera que no han aprendido nada.

-Pregunta: Han pasado cinco meses desde que puso la denuncia contra el colegio. ¿Cómo se encuentran usted y su familia?

-Respuesta: Estamos intentando reconstruirnos. Mis hijos ya no están en ese colegio y eso ha supuesto un cambio enorme, pero salir del centro no borra lo sucedido. Tristán sigue necesitando atención y seguimiento, y nosotros seguimos esperando respuestas, responsabilidades y resoluciones judiciales que permitan adoptar medidas efectivas para que algo así no vuelva a sucederle a ningún niño.

Carlos Díez, el padre que denunció una agresión a su hijo por parte de docentes del colegio Dominiques Vallirana. SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

-Para su hijo empieza un nuevo ciclo en otro centro. ¿Cómo le va?

-Desde que salió de aquel entorno, estamos volviendo a reconocer a nuestro hijo. En realidad, el cambio no ha empezado este curso: después de lo ocurrido en abril retiramos inmediatamente a Tristán. No quería regresar al centro y ni siquiera quería acercarse a Vallirana; le producía auténtico terror. A su hermana la sacamos algunos días después.

-¿Qué reflexión hace a día de hoy de los hechos que ocurrieron durante el curso pasado?

-Durante demasiado tiempo se examinó el comportamiento del niño y no suficientemente la actuación de los profesionales y de la propia institución. En diciembre, Tristán nos contó que el profesor A. P. lo había empujado contra una pared y después al suelo. Sin embargo, quien terminó denunciado por una supuesta agresión al profesor fue el propio niño. En abril, Tristán relató que C. M. C., psicopedagoga y entonces directora en funciones, lo había agarrado del cuello y llevado así desde su clase hasta la clase de música, delante de otros alumnos.

-¿En qué punto legal está la causa?

-La denuncia fue interpuesta ante los Mossos d'Esquadra de Sant Vicenç dels Horts y remitida a los juzgados de Sant Feliu de Llobregat. Estamos pendientes de la incoación formal y de recibir la documentación judicial completa. Hemos encomendado nuestra representación a Juan Manuel Erenchun, que llevó durante años la causa de Pilar y su hijo Sergi, violación grupal, relacionada con hechos ocurridos en este mismo centro cuando se denominaba Verge del Roser. Conoce profundamente aquel procedimiento y el contexto institucional.

-¿Cómo vivieron la reacción del colegio ante la publicación y la circulación de datos personales de contacto? ¿Recibieron reprimendas por hablar con la prensa?

-Lo vivimos como una reacción que, a nuestro juicio, pareció orientada a controlar el relato y desplazar el foco. En vez de aclarar por qué un niño de ocho años había sido sometido a una actuación física delante de sus compañeros y con dolor cervical objetivado, se cuestionó a la familia y percibimos intentos de frenar la publicación por medios que solo vosotros conocéis.

[Conviene explicar que, tras las llamadas de contraste realizadas por este medio, personal del centro educativo difundió el teléfono personal de dos periodistas. El resultado fue varias decenas de contactos telefónicos y mensajes de texto con el objetivo de presionar y frenar la publicación realizada en mayo.]

-¿Cómo fue la gestión del centro cuando le notificaron los incidentes?

-A nuestro juicio, fue defensiva. No sentimos que la prioridad fuera escuchar al niño, conservar las pruebas y esclarecer la actuación de los profesionales. Sentimos que se justificaba lo sucedido como una especie de contención y se presentaban las dificultades de Tristán como el origen de todo.

-¿Hubo apoyo de algunas familias? Cabe recordar que muchas se manifestaron contra la publicación de Crónica Global.

-Sí, hubo personas que nos apoyaron, algunas públicamente y otras en privado, pero también existió una reacción colectiva muy dura contra el artículo y contra nosotros.

Entiendo que muchas familias sintieran que defender el nombre del colegio era defender el lugar al que llevaban cada mañana a sus hijos. Lo que no comparto es que esa defensa se convierta en desacreditar a un niño o exigir silencio a su familia. Una comunidad educativa se protege exigiendo transparencia. Si la denuncia no se acredita, deberá decirlo el procedimiento; y, si se acredita, la comunidad será la primera interesada en que se adopten medidas.

Carlos Díez, el padre que denunció una agresión a su hijo por parte de docentes del colegio Dominiques Vallirana. SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

-Este medio recibió comentarios que calificaban a su hijo de niño problemático. ¿Por qué cree que se decía eso?

-No. Tristán no es "un niño problemático". Es un niño con TEA y TDAH, con dificultades reales de regulación emocional, flexibilidad e interacción social, que necesita herramientas y acompañamiento adecuados al igual que miles de niños en Cataluña.

No escondemos las dificultades de nuestro hijo. Los informes describen una familia presente y colaboradora, así como una búsqueda constante de ayuda. Precisamente porque conocemos sus necesidades, sabemos diferenciar entre acompañarlo y estigmatizarlo.

-¿Cree que el centro estaba preparado para cubrir las necesidades de un niño con TEA?

-Por nuestra experiencia, no estaba suficientemente preparado para atender a Tristán. Un centro preparado no interpreta automáticamente una crisis como mala conducta, no convierte el diagnóstico en una etiqueta y no utiliza una supuesta contención como explicación suficiente sin analizar cómo se realizó.

Resulta especialmente difícil de entender porque la directora en funciones es psicopedagoga. Era una de las personas de las que cabía esperar mayor conocimiento para intervenir con un niño con TEA y TDAH. Su cargo no determina por sí solo una responsabilidad penal mayor, pero refuerza su posición de autoridad y su deber profesional.

El colegio Verge del Roser –Dominicas de Vallirana– donde se produjo la violación múltiple a un alumno con Asperger / GOOGLE MAPS

-¿Su hijo llegó a casa quejándose del trato de profesores o compañeros? ¿Cómo lo gestionó la familia?

-Sí. Nos relató situaciones que le producían miedo, rechazo y ansiedad. Intentábamos escucharlo, contrastar lo que decía y hablar con el colegio. No queríamos acusar injustamente a nadie ni reaccionar de forma impulsiva.

Esa prudencia hizo que concediéramos demasiado margen al centro después de diciembre. En abril sí que acudimos al médico, se emitió el comunicado de lesiones, retiramos a Tristán y formalizamos la denuncia. También escuchamos a Blanca (su hermana) cuando dijo haber visto cómo se llevaban a su hermano sujeto por el cuello y cuando preguntó por qué después le decían que lo que había visto no había sucedido.

-¿Cómo era la comunicación con el centro? ¿Estaban satisfechos?

-Al principio confiábamos en el colegio y procurábamos mantener una comunicación constructiva. Con el tiempo sentimos que se hablaba cada vez más de las dificultades de Tristán y mucho menos de examinar la conducta de los profesionales.

-¿Ha cambiado la comunicación? ¿Consideran que el colegio gestionó mal el caso o creen que actuó correctamente?

-Sí, cambió por completo. Cuando dejamos de aceptar explicaciones generales y empezamos a pedir documentos, responsabilidades e investigación, sentimos que ya no hablábamos con un colegio interesado en aclarar lo sucedido, sino con una institución concentrada en defender su posición. Consideramos que el caso se gestionó mal porque no percibimos transparencia, autocrítica ni una protección suficiente del menor.

-¿Cuál era su imagen del centro cuando inscribieron a sus hijos? ¿En qué ha cambiado?

-Lo elegimos porque creíamos que era un centro con experiencia, estructura y valores cristianos, capaz de atender y proteger a nuestros hijos. Depositamos allí nuestra confianza.

También desconocíamos que Dominiques Vallirana era el antiguo Verge del Roser y la experiencia de la familia de Pilar. Para una familia que investiga el centro por su denominación actual, esa parte de su historia no resulta evidente.

Carlos Díez, el padre que denunció una agresión a su hijo por parte de docentes del colegio Dominiques Vallirana. SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

-¿Por qué cuenta este caso a la prensa? ¿Le da miedo recibir reprimendas de alguno de los actores del caso?

-Acudo a la prensa porque existen dos planos diferentes. Está la verdad judicial: la que puede declararse probada con garantías dentro de un procedimiento. Y está nuestra experiencia: lo que nuestros hijos nos contaron, lo que Blanca dice que presenció, lo que los médicos dejaron escrito y lo que yo viví en comisaría. Contarlo no significa condenar a nadie, sino explicar qué está documentado, qué hemos denunciado y qué queremos que se investigue.

El 22 de abril acudí a los Mossos a denunciar las agresiones a Tristán y consigné en la comparecencia que un agente intentó intimidarme desde los primeros minutos con insinuaciones sobre información privada para disuadirme. Ante esto, le exigí que cesara y hice constar en el propio documento firmado mi protesta y mi reserva de acciones legales.

[Este digital se puso en contacto ya el pasado abril con la comisaría de Sant Vicenç dels Horts, donde Carlos Díez interpuso la denuncia, y desde el cuerpo de Mossos d'Esquadra negaron que el episodio mencionado hubiera ocurrido.]

Respuesta del centro

Asimismo, Crónica Global ha contrastado el testimonio del padre con el colegio Dominiques de Vallirana. El centro mantiene la posición que manifestó para la primera publicación sobre el caso; niega rotundamente los hechos.

En respuesta a la consulta realizada, se asegura que "la escuela ha actuado en todo momento de acuerdo con las orientaciones y los protocolos establecidos, poniendo los recursos necesarios para acompañar al alumno y comunicando las situaciones correspondientes a los agentes pertinentes".

Las familias también han hecho constar a este medio que su apoyo sigue siendo para el colegio.