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Pasaban 25 minutos de las ocho de la tarde del pasado jueves 10 de septiembre cuando tres individuos irrumpieron en la tienda Orange situada en el número 128 de la Rambla de Guipúscoa de Barcelona, en el distrito de Sant Martí.

Apenas sin mediar palabra, uno de ellos avanzó hacia el mostrador y amenazó al dependiente con un cuchillo. El segundo exhibió un arma de fuego, aunque por el momento se desconoce si era real o simulada, mientras que el tercero se quedó junto a la puerta realizando tareas de vigilancia.

Mediante gritos y sin guardar las armas, los asaltantes presionaron al trabajador para hacerse con un importante botín: 30 teléfonos móviles. Después de conseguir el material que buscaban, los tres abandonaron el establecimiento y se dieron a la fuga.

Ataviados con cascos de moto

La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad instaladas en el interior del local. Las imágenes ya han sido entregadas a los Mossos d’Esquadra y podrían resultar clave para reconstruir el recorrido de los atracadores antes y después del asalto, así como para tratar de identificar a sus autores.

Dos 'frames' de los atracadores que irrumpieron en la tienda Orange de Barcelona, el pasado 10 de septiembre Crónica Global

Los tres hombres habían tomado precauciones para ocultar su identidad. Entraron en la tienda con cascos de motocicleta que les cubrían buena parte del rostro y llevaban guantes para evitar dejar huellas u otros rastros que pudieran conducir a los investigadores hasta ellos.

Pendientes de detener

Cuando las primeras patrullas se personaron hasta el lugar del robo, ya no quedaba ni rastro de los atracadores y por ahora, ninguno de los tres ha sido detenido.

Han sido los agentes de la Unidad de Investigación de los Mossos d’Esquadra del distrito de Sant Martí quienes se han hecho cargo del caso y mantienen abiertas varias diligencias para localizarlos.

Según la información policial a la que ha tenido acceso Crónica Global, se les investiga como presuntos autores de un delito de robo con violencia e intimidación.

Indicios de planificación

Todavía se desconoce si los tres sospechosos cuentan con antecedentes policiales o si forman parte de un grupo dedicado a asaltar establecimientos de telefonía.

Sin embargo, el reparto de funciones, el uso de cascos y guantes y la presencia de dos armas apuntan a que el robo había sido preparado previamente.

Una patrulla motorizada de los Mossos d'Esquadra Luis Miguel Añón

Entre las diligencias pendientes, también está pendiente determinar si el arma de fuego utilizada para intimidar al trabajador era auténtica.

Mejora general de la delincuencia

El robo se produjo en un verano en el que los principales indicadores de seguridad de Barcelona han evolucionado favorablemente.

Los datos policiales del 'Plan Helios 2026' reflejan una disminución global superior al 16% de los hechos delictivos conocidos respecto al mismo periodo del año anterior.

La bajada se concentra especialmente en los delitos contra el patrimonio. Los hurtos, una de las infracciones más habituales en la capital catalana, se han reducido un 23,9%, mientras que los hechos relacionados con la multirreincidencia han descendido un 18,9%.

Una detención de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo Mossos d'Esquadra

La mejora también se ha dejado notar en el transporte público, uno de los espacios en los que se concentra una parte importante de los hurtos cometidos en la ciudad. En este ámbito, la delincuencia se ha reducido un 40,7%, un descenso que Interior relaciona con el refuerzo de la actividad preventiva y operativa de los cuerpos policiales.

Nuevo convenio de seguridad

Estos datos se han conocido la misma semana en la que el Departamento de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona han firmado un nuevo convenio marco de coordinación y colaboración en materia de seguridad pública y policía.

El acuerdo actualiza y sustituye al que permanecía vigente desde 2005, coincidiendo con el despliegue efectivo de los Mossos d’Esquadra en Barcelona.

El nuevo convenio renueva así el marco de colaboración entre la policía catalana y la Guardia Urbana más de dos décadas después, en un momento en el que la ciudad registra una caída general de la delincuencia, pero continúa afrontando episodios como el violento atraco cometido en la tienda Orange de Sant Martí.