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La organización criminal de origen albanés que inspiró la serie Marbella había convertido Cataluña en uno de sus principales enclaves logísticos para almacenar grandes cantidades de cocaína antes de distribuirlas hacia otros países europeos.

El entramado ha sido ahora desarticulado por la Policía Nacional en una operación que se ha saldado con 15 detenidos y más de 2.700 kilos de cocaína intervenidos.

Un chalet de lujo en Sant Just Desvern

Aunque la organización tenía su base principal en la Costa del Sol, Cataluña desempeñaba un papel fundamental dentro de su estructura: funcionaba como 'guardería' de la droga, es decir, como punto de almacenamiento temporal de los cargamentos.

La proximidad con la frontera francesa convertía el territorio catalán en un enclave estratégico para la posterior salida de la cocaína hacia otros países europeos.

Material incautado durante la operación David Zorrakino / Europa Press

De hecho, en un chalet de Sant Just Desvern (Barcelona) utilizado como base logística, los investigadores localizaron 1.351 kilos de cocaína ocultos en el garaje.

La organización ni siquiera mantenía permanentemente la vivienda: la alquilaba de forma puntual, en ocasiones durante apenas un fin de semana, para almacenar la mercancía y dificultar su detección.

Una organización familiar y peligrosa

Según ha detallado el jefe de la Unidad Central de Crimen Organizado, el comisario principal Antonio Jesús Martínez Duarte, la investigación ha permitido dibujar la estructura de una organización de origen albanés conocida desde hace años por los especialistas en la lucha contra el crimen organizado.

Algunos de sus integrantes ya habían sido investigados anteriormente y son considerados peligrosos por los agentes. De hecho, el principal investigado acumula antecedentes policiales desde al menos 2016.

El jefe de la Unidad Central de Crimen Organizado (UDYCO), Antonio Jesús Martínez Duarte David Zorrakino / Europa Press

Una de las características del entramado eran los vínculos familiares existentes entre muchos de sus miembros, una circunstancia que reforzaba la confianza interna y dificultaba la infiltración de personas ajenas a la organización.

Al mismo tiempo, y según ha explicado por otro lado el responsable de GRECO Costa del Sol, para determinadas funciones se valían de testaferros, también de origen albanés y en situaciones de mayor vulnerabilidad, que figuraban formalmente como titulares de algunos de los bienes empleados por la red.

Transporte por carretera

El grupo disponía además de un entramado empresarial vinculado al sector de la automoción, fundamental para una de sus principales especialidades: mover grandes cantidades de droga por carretera.

Según han explicado los responsables de la investigación, los detenidos eran especialistas en el transporte de la droga por carretera. Para ello disponían de una importante flota de vehículos de altísima gama y gran potencia, además de talleres que les permitían contar permanentemente con coches para sus desplazamientos.

Recorrían cientos de kilómetros

Sus miembros podían recorrer cientos de kilómetros prácticamente sin detenerse, utilizando distintos vehículos y adoptando fuertes medidas de contravigilancia.

Los investigadores comprobaron que varios integrantes de la organización llegaron a recorrer más de 2.000 kilómetros en un solo día en un convoy compuesto por hasta cinco vehículos.

La cocaína había sido almacenada inicialmente en una primera 'guardería' situada en Huelva. Desde allí, la organización ponía en marcha el dispositivo para trasladarla hasta Cataluña.

En una ocasión el convoy, compuesto por vehículos de alta gama, atravesó buena parte de la península en un solo día y llegó a circular en determinados momentos a velocidades superiores a los 200 kilómetros por hora.

Material incautado durante la operación David Zorrakino / Europa Press

Su destino final era Barcelona. Tras llegar a Cataluña, los investigadores observaron cómo los sospechosos descargaban varios bultos de gran peso antes de emprender prácticamente de inmediato el camino de regreso hacia la Costa del Sol.

1.351 kilos en el garaje de Sant Just

La investigación desembocó el pasado 10 de abril en una operación simultánea en distintos puntos de España. Los agentes practicaron entradas y registros en viviendas y un taller situados en Málaga, Estepona, Marbella y Churriana, donde intervinieron 1.434 kilos de cocaína, además de 800 gramos de tusi y dos armas de fuego cortas.

Al mismo tiempo, la Policía Nacional irrumpió en el chalet de Sant Just Desvern que la organización había utilizado como base logística en Cataluña.

Doce detenidos, a prisión

La operación continuó durante los meses posteriores con nuevas detenciones en Alicante, Málaga y Barcelona, además de la localización de varios integrantes que habían abandonado España o permanecían ocultos.

El balance final asciende a 15 detenidos, doce de los cuales han ingresado en prisión.

En total, la Policía Nacional ha intervenido más de 2.700 kilos de cocaína, 800 gramos de tusi, dos armas de fuego y 29 vehículos de alta gama, además de dinero en efectivo, joyas, relojes, criptoactivos y otros bienes vinculados a la organización.

Durante la comparecencia celebrada este jueves en el Complejo Policial de Zona Franca, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, ha reivindicado el papel de la Policía Nacional frente al crimen organizado y ha lanzado una advertencia a estas estructuras: “Cataluña no será refugio para los criminales”.