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La investigación sobre la muerte de Isak Andic ha terminado por despejar una de las incógnitas que durante meses han alimentado las sospechas sobre su hijo Jonathan: el teléfono móvil que llevaba cuando viajó a Quito sí llegó a Ecuador y fue utilizado allí.

Así lo han podido acreditar los Mossos d'Esquadra en el marco de las últimas diligencias practicadas para reconstruir el viaje fugaz que realizó el hijo del fundador de Mango en marzo de 2025.

No obstante, se trata de una conclusión que no supone ninguna novedad para la defensa del investigado, que ya aportó los registros de las llamadas con los que constataba que el terminal había sido utilizado desde la capital ecuatoriana.

Precisamente por ello, el entorno jurídico de Jonathan Andic lamenta que el informe de Mossos se presente como "un avance de la investigación" cuando, en realidad, se trata de la confirmación de unos hechos que ya habían sido puestos sobre la mesa cuando comenzaron a difundirse las primeras dudas sobre aquel viaje.

Las sospechas sobre el teléfono

La desaparición del móvil adquirió relevancia desde el inicio de la investigación porque se trataba del mismo terminal que Jonathan Andic llevaba consigo el 14 de diciembre de 2024, cuando murió su padre durante la excursión por Montserrat.

Una imagen tomada el 14 de diciembre de 2024 durante la inspección ocular de los Mossos d'Esquadra del lugar desde donde Isak Andic fue presuntamente empujado. Crónica Global

Jonathan viajó a Quito en marzo de 2025 y, durante su estancia, aseguró haber sufrido el robo del teléfono.

A partir de ahí, los investigadores llegaron a plantearse la posibilidad de que el dispositivo no hubiera viajado nunca a Ecuador, una de las incógnitas que las últimas diligencias han terminado por despejar.

Frente a esas sospechas, la defensa mantuvo que el teléfono sí había estado en Quito y aportó las llamadas efectuadas durante aquellos días para tratar de acreditar precisamente ese extremo.

Una llamada al aterrizar

Las últimas comprobaciones policiales apuntan ahora en esa misma dirección.

Según adelantó La Vanguardia, los Mossos d'Esquadra han podido acreditar que el teléfono de Jonathan Andic sí estuvo en Quito, una conclusión recogida en un nuevo informe policial y que avala la versión que la defensa venía sosteniendo desde meses atrás.

Un agente de los Mossos d'Esquadra durante un dispositivo de Mossos Archivo Europa Press Barcelona

Para llegar a esta conclusión, los investigadores contactaron el pasado 28 de julio con el conductor que Jonathan Andic contrató para desplazarse durante su estancia en la capital ecuatoriana.

Del testimonio del chófer y del análisis de las comunicaciones se desprende que Jonathan lo llamó nada más aterrizar en Ecuador y que éste lo trasladó posteriormente hasta un hotel situado en el centro histórico de Quito.

Durante aquella estancia, Jonathan Andic sufrió la sustracción del teléfono y pidió al mismo conductor que lo acompañara a comprar otro dispositivo. Finalmente, sin embargo, no llegó a utilizarlo porque, según consta en la documentación, no funcionó.

El uso de WhatsApp Web

En paralelo, y siguiendo con el citado informe policial consultado por Crónica Global, los investigadores también han analizado el uso de WhatsApp Web durante aquellos días.

Jonathan Andic contactó desde esta aplicación con su secretaria para pedirle que gestionara la activación de un nuevo teléfono móvil a su regreso a España.

Jonathan Andic entrando en el Juzgado de Martorell (Barcelona) tras ser detenido, el 19 de mayo de 2026 Europa Press

Los Mossos han incorporado, además, un análisis técnico sobre el funcionamiento de la aplicación y han constatado que un navegador previamente vinculado puede seguir funcionando aunque el teléfono esté apagado, sin batería, sin cobertura o físicamente inaccesible.

Los cambios de terminal

Otro de los aspectos analizados ha sido precisamente la sustitución de teléfonos móviles dentro de Mango.

Según la información facilitada por el departamento de ciberseguridad de la compañía, los cambios de terminal eran una práctica extendida entre los directivos de más alto rango y se producían, como mínimo, con una periodicidad bianual.

Sede de Mango David Zorrakino Europa Press

Jonathan Andic había cambiado de dispositivo en cuatro ocasiones desde 2021, con una frecuencia similar a la de otros miembros de la alta dirección. Además, ya había solicitado un nuevo terminal a finales de diciembre de 2024, aunque finalmente no llegó a recogerlo.

También en este punto la defensa considera que las nuevas comprobaciones policiales terminan avalando una explicación que ya había ofrecido anteriormente: que solicitar un cambio de teléfono no constituía una circunstancia excepcional dentro de la compañía.

El caso de los excursionistas

Según la defensa, algo parecido ocurrió con los excursionistas que se cruzaron con Jonathan después de la caída mortal de su padre en Montserrat.

La defensa había advertido meses atrás de su existencia y sostenía que sus datos estaban en manos de los Mossos.

Inicialmente fueron considerados relevantes para la investigación, aunque luego los investigadores concluyeron que no resultaban necesarios al haber transcurrido aproximadamente 15 minutos desde la caída y tratarse, por tanto, de testigos indirectos.

La jueza sí decidió citarlos. Y, durante su declaración, los excursionistas describieron a Jonathan como una persona afectada y en estado de shock.

Para la defensa, por tanto, este último informe no abre una nueva línea de investigación, sino que solo "corrobora en diferido elementos que la defensa ha aportado mucho antes".