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Un histórico dirigente de los Boixos Nois, Josep Lluís Sureda, lidera la plataforma Seny i Ordre, una entidad que pretende "vigilar" los ataques de los grupos antifascistas a Aliança Catalana en actos públicos.

Según ha podido saber este medio, se definen como un movimiento "pacífico" que no quiere que se repitan actos como el de la semana pasada en la Festa Major de Igualada, cuando 500 personas expulsaron del evento al partido trumpista.

La primera acción del grupo llegará en el acto independentista del próximo 10 de septiembre en el Fossar de les Moreres, donde se ha convocado a medio centenar de personas con el objetivo de "proteger" a la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols.

Las mismas fuentes señalan que Seny i Ordre rechaza cualquier vinculación con la violencia y se define como un grupo de "ojeadores": es decir, voluntarios que se limitarán a observar y alertar ante posibles incidentes de "la extrema izquierda".

Incluso está previsto que acompañen a los ultras algunos abogados, para impedir que se expulse a Aliança Catalana de actos públicos y populares.

La alcaldesa de Ripoll y diputada de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en el Fossar hoy Cedida

Los impulsores de la entidad justifican su despliegue argumentando que, si bien Orriols cuenta con la protección de los Mossos d'Esquadra durante sus actos, los militantes y simpatizantes de a pie que la acompañan no disponen de ningún tipo de vigilancia y quedan, a su juicio, "muy expuestos".

Este mismo miércoles los Mossos detuvieron a un hombre por agreder a al coordinador del partido en Sants-Montjuïc durante las fiestas del barrio. El detenido, vinculado a una organización de izquierdas, atacó al militante durante un concierto y, ahora, será acusado de delito de odio por parte de la víctima.

Bajo esa premisa, Seny i Ordre ha empezado a captar voluntarios dispuestos a actuar, según describen, frente a lo que consideran "discursos de odio de la izquierda".

Mossos observa

Mientras, los Mossos d'Esquadra se han activado para estudiar la movilización de este grupo y establecer qué vinculación mantiene Sureda en la actualidad con los Boixos Nois, y qué capacidad real de movilización tiene de cara al 10 de septiembre, explican fuentes policiales a este medio.

Sureda es un histórico miembro de los Boixos Nois, vinculado al independentismo y alma de la mítica tienda de discos Revólver de Barcelona. Otrora impulsor de la estética militar y skin entre los ultras azulgranas, lleva décadas con un perfil más bajo y sin antecedentes penales. De joven, fue militante de las juventudes de Estat Català, partido en el que también militó Orriols.

Hasta el momento, los Mossos no han detectado ningún elemento que apunte a un riesgo añadido respecto al dispositivo que habitualmente despliegan en el entorno del Fossar cada víspera de la Diada.

Existe, en cambio, un interés expreso por esclarecer quién ha trasladado a Josep Lluís Sureda la petición de organizar la protección de Orriols y a qué personas está, a su vez, tratando de sumar a la convocatoria del día 10.

Imagen de archivo de los Boixos Nois FOTOMONTAJE CG

De momento, hasta cinco organizaciones de la izquierda independentista se han movilizado para impedir que Aliança Catalana celebre su clásico acto en el Fossar de les Moreres.

Las entidades convocantes son Alerta Solidària, la Coordinadora Obrera Sindical, Endavant, el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans y Arran. Estos últimos han difundido esta semana un vídeo en el que avisan de que no permitirán el acceso del partido al recinto, como ha explicado El Periódico.

Choque entre ambos lados

Desde hace años, Aliança y estos colectivos chocan en el Fossar, célebre por ser la fosa común de los defensores de Barcelona que murieron durante el asedio de la ciudad el 11 de septiembre de 1714, al final de la Guerra de Sucesión.

En 2023, poco después de que Orriols llegara a la alcaldía de Ripoll, militantes de Arran retiraron y destruyeron las ofrendas florales del partido. El año siguiente, un centenar de activistas antifascistas irrumpieron en el acto entre gritos y bengalas, si bien la intervención de los Mossos permitió contener la situación.

La alcaldesa de Ripoll y diputada de Aliança Catalana (AC), Sílvia Orriols, en el Fossar de les Moreres, en Barcelona, en una ofrenda floral previa a la Diada. Lorena Sopêna Europa Press Barcelona

Por último, en 2025, el partido reunió a 300 personas llegadas de distintos puntos de Cataluña, y un gran dispositivo de Mossos bloqueó el acceso de los activistas para que el acto se celebrara sin incidentes.