Martí ha visto este miércoles el eclipse solar total desde la plaza de Renau, un pequeño municipio del Tarragonès que se ha convertido durante unos minutos en escenario de uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años.
Padre de dos hijos pequeños, con los que ha presenciado el espectáculo, ha compartido la experiencia con algunos vecinos que se han acercado hasta el centro del pueblo para contemplar algo que, repetían, no volverán a ver. "No es como en las fotos, es brutal", ha expresado.
La plaza se ha ido llenando poco a poco de vecinos. Y de gafas especiales para observar el eclipse. Y de sillas para sentarse y esperar con tranquilidad el momento de la totalidad. La escena ha tenido algo de reunión vecinal improvisada, con conversaciones y bromas mientras avanzaba la tarde.
"No es como en las fotos"
Cuando finalmente ha llegado la totalidad, Martí se ha quedado sorprendido por la intensidad del fenómeno. "No es como en las fotos, es brutal", ha explicado después de vivirlo desde la plaza del pueblo.
La oscuridad repentina, el cambio de luz y la reacción de quienes estaban alrededor han convertido el momento en algo difícil de comparar con las imágenes que había visto previamente. "Es brutal", ha insistido, todavía impresionado por lo que acababa de presenciar. "Ha valido mucho la pena", ha manifestado.
Unas gafas que no servían
La experiencia ha comenzado, sin embargo, con un pequeño problema. Un familiar le había enviado unas gafas para poder observar el eclipse, pero Martí ha comprobado que eran de mala calidad o, al menos, que no se veía el eclipse con demasiada nitidez.
La solución ha llegado gracias a otro vecino, Javi, que le ha dejado unas gafas que le sobraban, con la condición de que las compartiese con quien las necesitase. El préstamo ha permitido a Martí y a sus hijos disfrutar finalmente del fenómeno, aunque el episodio ha acabado también convertido en una de las bromas de la tarde.
"Nos la han colado"
Las gafas buenas llevaban una particularidad: la bandera de España. Martí no ha dejado pasar la oportunidad para bromear con ello. "Nos la han colado", ha comentado entre risas al comprobar la procedencia del diseño, dejando caer su ideología.
La anécdota ha contribuido al ambiente distendido de una plaza en la que los vecinos han compartido las gafas, los comentarios y las impresiones durante los minutos previos a la totalidad, en los que no han faltado las sospechas sobre quién se está enriqueciendo con los anteojos especiales. "Ayuso" y "Salvador Illa" han sido los nombrados.
Los niños, en espera
Martí ha seguido el eclipse acompañado por sus dos hijos. Con ellos ha extremado las precauciones y no les ha permitido observarlo hasta que el fenómeno estaba suficientemente avanzado, para evitar cualquier riesgo para la vista, a pesar de que llevaban las gafas protectoras.
La pequeña, sin embargo, ha vivido con cierta inquietud el momento de la totalidad. Cuando el cielo se ha oscurecido por completo, se ha asustado un poco ante un cambio tan brusco de luz y ambiente.
Eclipse total de sol desde Renau, Tarragona
La reacción ha sido compartida por parte de la plaza. Cuando el Sol ha quedado completamente oculto por la Luna, los vecinos han irrumpido en aplausos, celebrando el momento culminante del eclipse.
Se olvidó de las "lunas"
Después de la totalidad, Martí ha reconocido que la experiencia le ha dejado tan "obnubilado" que incluso se ha olvidado de comprobar algunos de los efectos que los expertos habían anunciado antes del eclipse.
Entre ellos estaban las pequeñas "lunas" o formas de luz que podían aparecer proyectadas sobre el suelo y los cambios en los colores del entorno. Había escuchado las explicaciones previas, pero en el momento decisivo apenas ha tenido tiempo para fijarse en ellas.
La atención estaba puesta en el cielo. "Te quedas obnubilado", ha explicado, en una experiencia que ha terminado siendo mucho más impactante de lo que esperaba.
