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Su habitación se convirtió en su centro de operaciones. Prácticamente sin moverse de la silla, este joven de 17 años, vecino de Gipuzkoa, consiguió sembrar el caos a cientos de kilómetros de su casa.

Desde detrás de una pantalla anunciaba falsos tiroteos en colegios, amenazaba con ataques armados contra centros educativos y llegó a asegurar que retransmitiría asesinatos en directo para el disfrute de otros miembros de la red.

Entre sus objetivos también estuvieron la exministra Irene Montero y la activista Sarah Santaolalla, a quienes amenazó de muerte y publicó información personal sensible.

Un referente de la red 764

Sin embargo, detrás de aquellas amenazas había algo que preocupaba todavía más a los investigadores: el adolescente no actuaba únicamente por su cuenta.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad lo sitúan como el principal referente en España de la red 764, considerada por los expertos una secta satánica neonazi de alcance transnacional que se mueve por los rincones más oscuros de Internet –incluida la Dark Web– para captar menores y manipularlos a su merced.

La reciente operación policial de los Mossos d'Esquadra, la Ertzaintza y la Guardia Civil ha permitido poner nombre y rostro a un fenómeno que las unidades policiales especializadas observaban con sumo interés desde hacía tiempo.

Alerta entre policías y expertos

Las fuentes policiales de los servicios de Información consultadas por Crónica Global reconocen que hace tiempo que la secta 764 se encuentra en su radar y admiten cierta preocupación por la evolución de esta organización y, especialmente, por su capacidad para penetrar entre los más jóvenes. “Muchos de ellos inimputables y altamente manipulables”, lamentan.

Pacto de sangre encontrado en casa de un miembro de 764 en Estados Unidos Wikimedia Commons

Sin embargo, los investigadores son extremadamente prudentes a la hora de revelar hasta dónde alcanza el conocimiento policial de la red.

Sí que confirman que algunos de los espacios digitales en los que se difunden sus mensajes y se producen los contactos llevan tiempo monitorizados. Incluidos, aseguran, los chats de algunos videojuegos, por donde se han detectado las primeras señales de captación.

Nativos digitales

En este sentido, una de las principales preocupaciones de los investigadores y académicos reside, precisamente, en la forma en la que 764 consigue llegar hasta sus víctimas. A diferencia de las sectas tradicionales, no necesita espacios físicos ni encuentros presenciales: su terreno está en Internet.

Sus integrantes han utilizado plataformas especialmente populares entre adolescentes, como Roblox o Minecraft, para localizar y aproximarse a potenciales víctimas, mientras que aplicaciones como Discord y Telegram han servido para trasladar posteriormente esos contactos a comunidades y conversaciones más cerradas.

El objetivo, explican, no se limita a detectar las amenazas, sino que también consiste en identificar los procesos de captación y radicalización antes de que escalen hacia conductas más graves.

Necesidad de pertenencia

“Esta red tiene muchas similitudes, a nivel funcional, con las sectas destructivas: aunque no hay un mensaje salvífico ni la presencia de un gurú carismático, el funcionamiento interno tiene el mismo foco en el control dirigido a anular o destruir la autonomía”, introduce el psicólogo experto en sectas Miguel Perlado.

Subraya que “la hiperdigitalización cambia los tiempos de atracción” y permite atacar objetivos de manera más específica. En el caso de 764, la diana está puesta en preadolescentes con síntomas de diagnósticos como la ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria, la fobia social o la ideación suicida, así como cualquier déficit intelectual que dificulte la valoración de riesgos.

Para este target, los captadores “tocan la fibra de la necesidad de pertenencia y vinculación a través de una ‘pseudovalidación digital’”.

Dibujo encontrado entre las pertenencias del menor detenido en Guipúzcoa Guardia Civil

Proceso de captación

Sobre el proceso de captación, el primer paso es “el despliegue de una relación afectiva, de confianza, de explicar tus cosas y compartir intimidades, creando un clima de falsa conexión y falsa empatía”, explica el psicólogo.

Este se apoya en un segundo movimiento en el que “el captador va recabando todo el material comprometedor posible: ‘envíame imágenes’, ‘envíame un escrito explicándome esas ideas de suicidio’; y esto servirá posteriormente para ir apretando en un tercer movimiento de extorsión”.

Trato humillante

Finalmente, el joven es conducido a algún tipo de acto o rito de iniciación, una especie de novatadas que son grabadas y que comportan su vejación y ridiculización.

Sobre estas humillaciones, Perlado alerta de que no solo suponen “una agresión para la identidad”, sino que también comportan riesgos físicos con prácticas tan extremas como forzar a la víctima a la autolesión para demostrar su compromiso con la red con pactos de sangre.

En este contexto se genera una cadena en la que, con un discurso y una actividad interiorizada, el captado se convierte en captador, bajo la promesa habitualmente de ser liberado de las humillaciones y la extorsión cuando logre atraer a nuevos miembros.

Ideología

Acerca del cuerpo doctrinal de lo que el psicólogo define como un “grupo de alto control ideológico”, expone que parte del nihilismo, la idealización de la violencia y el aceleracionismo –corriente de pensamiento de la ultraderecha estadounidense que propone superar las estructuras sociales del capitalismo intensificando los procesos de la industrialización y la globalización hasta colapsarlos– para entremezclarse con contenidos esotéricos.

764 fue fundada por el estadounidense Bradley Cadenhead bajo el lema No Lives Matter (en inglés, “ninguna vida importa”, haciendo un juego de palabras contrario al movimiento antirracista Black Lives Matter) desde la ciudad de Stephenville, en Texas, cuyo código postal coincide en sus primeras tres cifras con el nombre de la red.

En su inicio, buscó inspiración ideológica en el culto satánico neonazi de la Orden de los Nueve Ángulos y se asoció al Maniac Murder Cult que buscaba la “limpieza racial” de Rusia y Ucrania.

En el radar de Europol

La Europol recogía en su último informe sobre tendencias del terrorismo la peligrosidad en auge de 764; así como de otros grupúsculos que actúan bajo el paraguas de The Com, un ecosistema internacional de comunidades criminales online en el que confluyen la ciberdelincuencia, la extorsión, la explotación de menores y la violencia extrema.

Para todas ellas, el objetivo principal es desestabilizar las estructuras sociales, captar y explotar menores y promover ataques violentos.

Señales de alerta

Lejos de la intención de crear un alarmismo social, el psicólogo consultado por este medio expone varias señales que, si bien algunas de ellas son comportamientos habituales durante la adolescencia, observadas de manera demasiado repetida podrían ser indicativos del acercamiento de un adolescente a grupos sectarios de este tipo.

Ejemplo de ello son actitudes defensivas y herméticas, irritabilidad, sensación de hipervigilancia, aislamiento social, de la familia, amigos o hobbies, cambios de contraseñas reiterados, creación de perfiles secundarios y anónimos en plataformas sociales o la ocultación de la actividad en internet.

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