En el año en que se conmemora el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, ha fallecido el sacerdote que más luchó por elevar al arquitecto a los altares. El cura Lluís Bonet i Armengol ha muerto este viernes a los 95 años de edad tras una vida entera vinculada a la Sagrada Familia, donde ejerció como párroco durante un cuarto de siglo y se convirtió en uno de los referentes del catalanismo eclesial de la época.
Hijo del arquitecto Lluís Bonet i Garí, discípulo de Gaudí, y hermano de Jordi Bonet, quien fuera director de las obras de la basílica hasta 2012, Mossèn Bonet encarnó la vertiente espiritual de una dinastía clave para el templo.
Fue el gran impulsor de la causa de beatificación del arquitecto coordinando desde la década de 1990 la recogida de documentación y testimonios ante la Santa Sede.
Fiel a su perfil austero y a su histórico compromiso social con los barrios más vulnerables, Bonet ha donado su cuerpo a la ciencia y ha rechazado cualquier funeral. En septiembre se le rendirá un homenaje diocesano en la basílica.
