Publicada

La Luna tapará el Sol durante un minuto y no hay quien se quiera perder un fenómeno que no volverá a ser visible desde Cataluña hasta dentro de más de 150 años.

Aquellos que --con los ojos debidamente protegidos-- tengan previsto alzar la mirada a eso de las 20.30 del miércoles, 12 de agosto, para buscar la oscuridad que deja un eclipse total, tienen apenas una semana para ultimar los detalles y, sobre todo, asegurarse una ubicación desde donde sea observable.

Los tiques para disfrutar de las experiencias más únicas son limitados y, así como el alojamiento en la franja de tierra desde donde se observará la rareza al 100%, se agotaron hace meses, cuando decenas de empresas de Lleida y Tarragona lanzaron sus iniciativas.

Alta demanda

"Copamos todas las plazas en marzo, pero, conforme se acerca la fecha, no hay día que no recibamos 40 o 50 llamadas de personas interesadas", indica Jordi Rom, gerente de la agencia de actividades acuáticas Nautic Parc Costa Daurada i Terres de l'Ebre en una conversación con Crónica Global.

La compañía empezó a preparar su oferta de excursiones con casi un año de antelación. En octubre de 2025, tras constatar el interés que el eclipse atraería, optaron por asesorarse con un astrónomo, para hallar los mejores puntos de observación y adaptar sus propuestas a las circunstancias.

Simulación generada con inteligencia artficial del eclipse solar sobre las bateas de mejillones del Delta de l'Ebre cedida

Entradas agotadas

Ya por Navidad sacaron a la venta ocho productos enfocados a la experiencia de ver el eclipse solar desde el mar e hicieron sold-out de sus más de 800 plazas en menos de tres meses.

El gerente comenta que durante algunas semanas trataron de buscar más embarcaciones, pero las opciones que encontraron habrían disparado demasiado los costes, lo que les hubiera obligado a subir los precios, de modo que finalmente optaron por mantener la oferta de plazas inicial.

Precios populares

Con salidas desde Cambrils, Salou y el Delta de l'Ebre, ofrecen excursiones en catamarán, kayak o pádel surf e incluso la posibilidad de observar el eclipse desde una batea de mejillones por precios que oscilan entre los 30 y los 50 euros por persona. Sus seis yates privados para grupos de hasta nueve personas se han alquilado por precios que rondan los 1.200 euros para las dos horas de duración de la salida.

"No hemos ido a hacer caja, no hemos inflado los precios, habríamos podido, pero no lo hemos hecho porque queríamos que fueran actividades muy populares, de las que todo el mundo pudiera disfrutar", anuncia Rom sobre unas tarifas que han fijado en cifras semejantes a las de cualquier otro día, a diferencia de lo que ha ocurrido en el sector hotelero.

También defiende que desde la firma han apostado por la comodidad de sus clientes y que, por ello, no han vendido tantas plazas como habrían podido: "Los catamaranes los llevaremos al 85% de capacidad para garantizar que todo el mundo tenga una buena vista".

Terrazas como alternativa

"Los previsores reservaron a tiempo y los turistas se han quedado sin plaza", analiza el gerente de la compañía de actividades acuáticas. Considera que aquellos en los que se despertó un interés genuino desde primera hora no habrían encontrado dificultades en organizarse un plan la tarde del 12 de agosto.

Anuncio de alquiler de la terraza de Vicent en Wallapop

Por contra, los que se han dado cuenta más tarde de que justo pasarían la jornada dentro de la zona de visibilidad del eclipse total, que quizás no habían planeado un desplazamiento a propósito o que le habían restado importancia al acontecimiento, son los que finalmente habrán tenido que organizarse por su cuenta.

Para este segundo grupo ofrece una alternativa de última hora Vicent Pereira, un joven que ha decidido alquilar la terraza de su vivienda para un reducido grupo de personas, convirtiendo una sencilla azotea con vistas panorámicas en el centro de Tarragona en uno de los emplazamientos más cotizados del suelo catalán, al menos durante ese minuto de eclipse.

Negocio de última hora

Lejos de tratarse de un emprendimiento planificado con tiempo, explica a este medio que la idea ha nacido de última hora, al comprobar la expectación creciente que estaba despertando el acontecimiento astronómico y, sobre todo, el volumen de negocio que el mismo estaba moviendo.

Vistas al atardecer desde la terraza de Vicent en Tarragona

Para disfrutar de la terraza, Pereira ha fijado el precio del alquiler en 400 euros por dos horas; una cifra que responde, en sus palabras, tanto a la ubicación como al carácter excepcional del evento, y que resulta significativamente inferior a la que han pedido otros que también han alquilado sus balcones y azoteas, por hasta más de mil euros.

Frente aquellas opiniones sobre que ofertas como las de Pereira serían oportunistas a la hora de obtener rédito económico de un fenómeno astronómico único, el joven defiende que "es un espacio privado" y que "quien lo reserva lo hace libremente porque valora la experiencia".

Oferta en Wallapop

La propuesta está dirigida a un público muy variado. Aunque los aficionados a la astronomía con falta de previsión constituyen el perfil más evidente, Pereira cree que el interés va mucho más allá de quienes siguen habitualmente este tipo de fenómenos y así lo ha constatado entre las personas que han respondido a su anuncio, publicado en la plataforma Wallapop, donde en las últimas semanas han proliferado ofertas similares.

Su domicilio cuenta con una terraza de veinte metros cuadrados que, a su parecer, reúne una característica especialmente valiosa para este tipo de eventos: una panorámica completamente despejada, pues en la observación de un eclipse, la orientación y la ausencia de obstáculos visuales son factores determinantes.

Árboles, edificios o montañas pueden dificultar el seguimiento del fenómeno, mientras que una terraza elevada --así como la apertura del mar-- permite disfrutar de la evolución del eclipse con mayor comodidad, especialmente en un horario tan tardío como el previsto para esta ocasión, que se dará minutos antes de la puesta de sol, con la estrella central del sistema planetario en una posición significativamente baja respecto al horizonte.

Noticias relacionadas