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Al compositor y director de orquesta catalán Jakob Viñas la declaración de guerra de Vladimir Putin sobre Ucrania le pilló preparando un concierto que había programado en Leópolis al que terminó acudiendo igualmente, después de convertirlo en un acontecimiento benéfico.

"Cuando estuve allí me di cuenta de algo muy fundamental, que es que el arte no puede servir solo para el aplauso; en el mundo occidental vivimos en una burbuja donde nos parece que todo está bien, pero en el resto del mundo hay miles de millones de personas que lo están pasando muy mal", explica en una conversación con Crónica Global sobre la lección que recibió bajo la alarma antiaérea y que le empujó a publicar su primer libro.

Para aquel entonces, en 2022, llevaba un tiempo dándole vueltas a lo que este año se ha convertido en Diosas y demonios: deseos prohibidos: "Tenía la idea de escribir una novela sobre el tema de la trata porque me había dedicado a estudiarlo, básicamente con datos, pero me di cuenta de que los números no me servían porque los humanos no somos capaces de entender cifras demasiado grandes, así que me decanté por la ficción porque te da la opción de personalizarlo en personajes y experimentar lo que ellos sienten".

Parecido con la realidad

"Lo que está pasando ahora es tan duro que, si no utilizas este tipo de ficción, una persona de hoy en día simplemente se te va", insiste sobre lo que considera una "paradoja" por la elevada presencia de la "violencia simbólica" en las sociedades contemporáneas.

Antes siquiera de empezar la lectura, en la primera página, Viñas advierte de lo que va a hacer y reza: "Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia".

"Es decir, te voy a meter en una fantasía, pero no es ninguna fantasía, estoy explicando lo que ocurre en este mundo en el que vivimos, pero de una manera que puedas entrar con la emoción, con tu corazón", se explica.

Impotencia

"En este mundo en el que vivimos" subsisten también las más de dos mil mujeres que habitan la aldea bangladesí de Daulatdia, conocida mundialmente por ser el prostíbulo más grande del mundo y, probablemente, también el más barato; el precio de violar a una niña de catorce años obligada a consumir fármacos para el engorde de ganado ni siquiera alcanza los diez euros.

Este paisaje, que despertó un profundo sentimiento de "impotencia" en el autor, inspira uno de los escenarios principales de Diosas y demonios. "Quería hacer algo; visto de forma empática, es terrible la situación de esclavitud, pero es que esta además fuerza directamente a otro tipo de violencia: la violación", recuerda: "Realmente me enfureció todo este hacer sistémico de 'no pasa nada, vamos a aguantar, vamos a seguir mirando para otro lado'".

260.000 millones

En su novela, Viñas reflexiona sobre cómo el consumismo alimentado por el ánimo de lucro arrasa con todo: "No importa si la trata es legal o no lo es porque mueve 260.000 millones de dólares al año".

"Tenemos que confrontar la realidad y hacer ver a la gente que damos por sentado muchas cosas de las que en un tiempo la sociedad se va a avergonzar", expone con el ejemplo de "tantas cosas, como la tortura, que ocurrieron históricamente y que en ese momento eran perfectamente normales, incluso legales".

Para el escritor, la trata no es nada menos que el "fracaso social" y deposita en cada ciudadano su poquita de responsabilidad. "Todo cambio importante necesita primero venir desde abajo, desde las personas, porque resulta que las opiniones de las personas sí sirven si hay la suficiente masa crítica", asegura.

Esperanza

Pese a haber conocido algunos de los peores horrores del ser humano --el de la guerra y el del esclavismo--, Viñas sigue confiando en que hay esperanza para la especie, y la deposita en las mujeres.

"Los hombres son en más de un 93% los perpetradores de toda la violencia del mundo", lamenta, mientras que "las mujeres son el sustento cultural de la sociedad: son las que compran los libros, van al cine y al teatro, les interesa la moda, comer, vivir bien, la civilización".

"Creo que los hombres deberíamos pedir perdón en masa por todos los agravios que históricamente hemos producido a las mujeres, por un exceso de querer poder, dominación, sexo y dinero, y dejar en manos de las mujeres que el mundo cambie realmente", termina.