Daniel D., el 'capo' de la organización desmantelada por Mossos d'Esquadra y Policía Nacional

Daniel D., el 'capo' de la organización desmantelada por Mossos d'Esquadra y Policía Nacional Crónica Global

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Dani D., el interno que desde Quatre Camins dirigía el tráfico de armas en Cataluña

Mossos y Policía Nacional han intervenido 38 armas cortas, un arma de guerra, dos pistolas tipo revólver, cuatro escopetas, un escudo y miles de balas de diferentes calibres

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Condenado hace más de una década por asesinar de un disparo a su pareja embarazada y con un pasado estrechamente ligado a las armas de fuego, Daniel D., de 37 años, nunca dejó atrás ese mundo.

Según la última investigación de los Mossos d'Esquadra, este interno de la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès, habría convertido su celda en el centro de operaciones de una organización criminal especializada en el tráfico de armas, capaz de conseguir cualquier modelo por encargo.

Las pesquisas, desarrolladas durante casi seis meses por la División de Investigación Criminal (DIC), han culminado con la detención de nueve personas y el hallazgo de dos arsenales con más de cuarenta pistolas, un lanzacohetes, cuatro escopetas, dos revólveres y cerca de un millar de cartuchos de distintos calibres.

Los investigadores consideran que Daniel D. ejercía como máximo responsable del entramado, coordinando desde prisión --y con el apoyo de varios familiares--, cada uno de los movimientos de la organización.

Órdenes desde la celda

Tal y como ha explicado un sargento de la DIC en rueda de prensa, las pesquisas arrancaron en enero de este año a raíz de otra investigación sobre una organización criminal distinta, vinculada con los Trinitarios.

Durante las indagaciones, los agentes detectaron a un hombre que actuaba como intermediario en la compraventa ilegal de armas.

Poco después, los hilos de la investigación les permitieron comprobar que, en realidad, quien dirigía toda la actividad era un interno de Quatre Camins.

Exterior de la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès (Barcelona)

Exterior de la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès (Barcelona) Europa Press

Contacto con el exterior

Desde la cárcel, y según se desprende de la investigación, Daniel D. daba instrucciones prácticamente en tiempo real a familiares y colaboradores, que eran quienes se encargaban de contactar con los compradores, recoger el armamento, transportarlo, almacenarlo y entregarlo.

Cada miembro tenía un papel perfectamente definido dentro de una estructura coordinada y estable desde hacía años.

Incluso su mujer y su hija mayor eran partícipes del entramado, realizando, incluso, tareas de marketing para vender las armas a terceros.

'Brokers' del mercado de armas

La organización funcionaba como un auténtico bróker del mercado negro de armas, es decir, localizaba y conseguía armas a la carta para sus clientes, ejerciendo de intermediario entre vendedores y compradores.

No acumulaba grandes cantidades de armamento de forma permanente, sino que localizaba las piezas concretas que solicitaban los clientes mediante una red de proveedores e intermediarios.

Mossos y Policía Nacional han intervenido 38 armas cortas, un arma de guerra, dos pistolas tipo revólver, cuatro escopetas, un escudo y miles de balas de diferentes calibres de una red liderada por Daniel D., un interno de la prisión de Quatre Camins

Una vez conseguían el arma, enviaba vídeos e imágenes mostrando su funcionamiento para cerrar la venta y minimizar los tiempos de almacenaje.

Un modus operandi que demuestra que el 'capo' de esta banda, a pesar de estar en prisión, tenía acceso a un teléfono móvil con el que estaba en contacto permanente con el exterior.

Coincidencia con Policía Nacional

En la fase final de la operación, la investigación de los Mossos coincidió con otra que desarrollaba la Policía Nacional sobre uno de los principales proveedores de armas, así como sobre grupos criminales asentados en el sur de España, y que compraban armas a la banda de Daniel D.

Esa coincidencia permitió constituir un Equipo Conjunto de Investigación.

Un sargento de la DIC y el inspector Carlos Gil, jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, en la rueda de prensa de este miércoles.

Un sargento de la DIC y el inspector Carlos Gil, jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, en la rueda de prensa de este miércoles. Crónica Global

La explotación de la investigación finalmente tuvo lugar el pasado 7 de julio con diez registros simultáneos en Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat, Montcada i Reixac, Canovelles, Badia del Vallès, Piera, Reus, El Pla del Penedès y en la propia celda del principal investigado.

En total, fueron detenidos cinco hombres y cuatro mujeres, de entre 20 y 48 años. Seis de ellos pasaron a disposición judicial acusados de pertenencia a organización criminal y de tenencia, depósito y tráfico de armas.

A día de hoy, la investigación permanece abierta y no se descartan nuevas detenciones. De hecho, el inspector Carlos Gil, jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, ha asegurado que compañeros fuera de Cataluña siguen tirando de los cabos sueltos que ha dejado el caso.

Dos arsenales ocultos

En total, los investigadores de ambos cuerpos policiales intervinieron 38 pistolas de imitación modificables al modelo Glock, 140 proyectiles y dinero en efectivo en un primer piso.

En otra entrada, hallaron un arsenal todavía más preocupante: un lanzacohetes, un revólver, cuatro escopetas, dos chalecos antibalas, un escudo balístico y abundante munición.

En otros registros también aparecieron otro revólver, armas detonadoras, cargadores, un dispositivo Taser, una granada de mano inerte, 12.000 euros en efectivo y varios teléfonos móviles.

Agentes de Policía Nacional y Mossos d'Esquadra durante un dispositivo anterior

Agentes de Policía Nacional y Mossos d'Esquadra durante un dispositivo anterior Mossos d'Esquadra

Dada la peligrosidad del grupo, visiblemente armado, el dispositivo movilizó a efectivos del Grupo Especial de Intervención (GEI), antidisturbios de la BRIMO y la ARRO, los TEDAX, además de agentes de la Policía Científica, la Unidad Canina, la Unidad de Drones y Seguridad Ciudadana.

El operativo contó también con la colaboración de investigadores de la Brigada Provincial de Policía Judicial (BPPJ) y de los GOES de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña de la Policía Nacional, así como con el apoyo de los servicios sanitarios.

Un viejo conocido

Daniel D., sin embargo, no era un desconocido para los investigadores. En 2012 fue condenado a 19 años y seis meses de prisión por asesinar de un disparo a su pareja en 2009, que además estaba embarazada.

Aunque durante el juicio sostuvo que el arma se disparó de forma accidental, la Audiencia Provincial de Barcelona rechazó esa versión y no apreció ninguna circunstancia atenuante.

Entonces tenía apenas 20 años, pero los agentes ya descubrieron que acumulaba un importante arsenal.

En los registros practicados tras el crimen localizaron pistolas de percusión, armas de fogueo, navajas y abundante munición, parte de la cual coincidía exactamente con la empleada en el asesinato.

La investigación también acreditó que tenía experiencia en el manejo de armas de fuego y que acostumbraba a practicar tiro en zonas boscosas.