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El pasado 2 de julio, la Policía Nacional detuvo a 14 personas —entre ellas dos agentes del propio cuerpo— por su presunta implicación en una compleja trama de blanqueo de capitales vinculada al narcotráfico internacional.

En otras palabras, los investigadores desmantelaron un entramado financiero que trabajaba al servicio de varias organizaciones criminales especializadas en el tráfico de estupefacientes, principalmente cocaína.

Su misión no era introducir droga en España, sino hacer desaparecer el rastro del dinero que generaba: recibían millones de euros en efectivo procedentes de la venta de droga y los devolvían convertidos en criptomonedas, inversiones inmobiliarias o fondos aparentemente legales.

Los banqueros de los 'narcos'

La investigación, con ramificaciones en Madrid, Guadalajara, Málaga, Barcelona y Tarragona, permitió descubrir que, tras una discreta empresa de alquiler de cajas de seguridad, Kustody, se ocultaba una sofisticada estructura criminal integrada por sociedades pantalla, administradores ficticios y testaferros.

Un auténtico banco clandestino que, según los investigadores, se había convertido en la "cámara acorazada" de algunas de las organizaciones narcotraficantes más importantes del país.

Imagen de la puerta de acceso a Kustody Sumario

Entre sus clientes figuraba, presuntamente, la organización criminal encabezada por el inspector Óscar Sánchez Gil.

El origen de la investigación

De hecho, fue precisamente la caída de Sánchez Gil, detenido en noviembre de 2024 tras el hallazgo de cerca de 20 millones de euros ocultos en el interior de las paredes de su vivienda, la que terminó conduciendo a esta segunda investigación.

A partir de esas pesquisas, los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) llegaron a esta compleja red, especializada en ocultar y dar apariencia de legalidad a los beneficios obtenidos por distintas organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Así nació la denominada 'operación Marco', centrada en destapar el engranaje financiero que, presuntamente, se escondía tras Kustody, una empresa dirigida por Manuel Aitor M. y Sandra I., considerados por los investigadores los máximos responsables de la organización.

¿Cómo lo hacían?

Según el sumario, al que ha tenido acceso Crónica Global, la red llegó a mover decenas de millones de euros mediante un sofisticado sistema de sociedades instrumentales, facturación ficticia, operaciones inmobiliarias y compraventa de criptoactivos.

Pero ¿cómo conseguían convertir millones de euros procedentes de la cocaína en dinero aparentemente limpio?

El primer paso, según se extrae del sumario, consistía en recoger el efectivo procedente de las organizaciones narcotraficantes. En numerosas ocasiones, ese dinero ni siquiera se entregaba en mano: permanecía oculto en las cajas de seguridad de Kustody hasta que los miembros de la trama pasaban a recogerlo.

Imagen incluida en el sumario, en la que aparece uno de los investigados Sumario

A partir de ahí comenzaba un complejo proceso de ingresos fraccionados, contratos simulados, empresas pantalla y transferencias bancarias que culminaba con la conversión del dinero en criptomonedas o su reinversión en inmuebles y otros activos, haciendo prácticamente imposible seguir el rastro del efectivo inicial.

Nexo con los 'narcos'

Según la investigación, la estructura estaba dirigida por Manuel Aitor M. y Sandra I., considerados los cerebros del entramado financiero.

Él coordinaba la operativa y las sociedades instrumentales; ella supervisaba la contabilidad, gestionaba a los testaferros y autorizaba las principales operaciones económicas.

Pero la pieza clave entre el dinero del narcotráfico y la red de blanqueo era Salvador F. Los agentes lo describen como el hombre de máxima confianza de varias organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína y el encargado de suministrar a la trama el dinero en efectivo procedente de la droga.

Solo entre julio de 2023 y octubre de 2024, los investigadores han logrado documentar la entrega de 10.776.700 euros en metálico a la organización liderada por Manuel Aitor.

Y el objetivo era sencillo: que los millones de euros procedentes del narcotráfico acabaran teniendo una apariencia completamente legal.

Encuentro entre Salvador F. y Manuel Aitor M., dos de los investigados Sumario

De efectivo a 'criptos'

El verdadero salto llegaba en la última fase del proceso, tras confeccionar contratos inexistentes, emitir facturas falsas y reconstruir una contabilidad ficticia.

Tras los primeros pasos, las empresas controladas por la organización lo transferían a una empresa de criptomonedas, radicada en Tarragona, donde el efectivo terminaba convertido en criptomonedas, principalmente USDT.

Según el sumario, solo a través de esta plataforma llegaron a canalizarse más de 53 millones de euros, que posteriormente eran enviados a los monederos virtuales, presuntamente facilitados por Salvador F. mediante códigos QR o direcciones blockchain.

Parte del dinero en efectivo intervenido durante un operativo policial contra el blanqueo Mossos d'Esquadra

De este modo, los 'narcos' entregaban el dinero en efectivo y lo recibían en criptomonedas.

Cobertura policial

Pero el entramado no solo contaba con expertos en finanzas, criptomonedas o sociedades pantalla. Según el sumario, también disponía de información privilegiada desde el interior de la Policía Nacional.

Entre los 14 detenidos figuran el inspector Julio C. y el subinspector Óscar V. Ambos habrían aprovechado su condición para facilitar información reservada, realizar consultas injustificadas en bases de datos oficiales y asesorar a los cabecillas sobre la mejor forma de eludir la acción de la Justicia.

El inspector Julio C. entrando en las instalaciones de Kustody Sumario

Pero hay más. Según los investigadores, la implicación del inspector Julio C. habría ido más lejos.

Miembro de la Unidad Central de Seguridad Privada, no solo comprobó los sistemas de alarma y videovigilancia de Kustody, sino que, según los investigadores, llegó a desplazarse hasta Francia para recoger a Manuel Aitor M. y Sandra I., sobre quienes pesaba una orden de búsqueda y detención.

Dos investigaciones, un denominador común

La caída de la red se produjo porque convergieron dos líneas de investigación distintas y simultáneas.

Por un lado, la Unidad de Asuntos Internos estaba investigando la relación entre Óscar Sánchez Gil y Salvador F., descubriendo que este último fue uno de los socios fundadores de Kustody.

Paralelamente, la UDEF recibió alertas del SEPBLAC (inteligencia financiera) sobre movimientos millonarios y compras masivas de criptomonedas sin justificación económica, vinculadas a Manuel Aitor M. y Sandra I.

Al cruzar los datos, se dieron cuenta de que Kustody era el punto de unión.

Imagen de archivo de un agente de la Policía Nacional Cedida

Meses de escuchas y seguimientos

A partir de ese momento, el juez autorizó intervenciones telefónicas, seguimientos y vigilancias que permitieron reconstruir el funcionamiento interno de la organización.

Las pesquisas comenzaron con una auditoría sobre las bases de datos policiales, que destapó los accesos presuntamente irregulares realizados por los dos agentes detenidos.

El resultado fue un puzle de escuchas, movimientos bancarios, registros mercantiles y operaciones con criptomonedas que permitió seguir el recorrido del dinero desde que salía de las organizaciones narcotraficantes hasta que regresaba a sus propietarios convertido en un activo aparentemente legal.

El día que todo acabó

Además, hay un último dato que, para los investigadores, resulta especialmente revelador.

Según recoge el sumario, las transferencias millonarias hacia la plataforma de criptomonedas cesaron prácticamente de un día para otro tras las detenciones de Ignacio Torán y del inspector Óscar Sánchez Gil, el 7 de noviembre de 2024.

El flujo económico se secó al mismo tiempo que cayó la presunta organización narcotraficante, una coincidencia que, según la Policía, refuerza la conexión entre ambas estructuras criminales.