El abogado y profesor de relaciones internacionales Jordi Xuclà ingresa como académico de número en la Real Academia Europea de Doctores (RAED) Crónica Global
Jordi Xuclà ingresa en la RAED reivindicando el europeísmo como vía de escape de las "cámaras cerradas del franquismo"
El abogado y profesor de relaciones internacionales pone en valor a los intelectuales españoles que se integraron en el movimiento que surgió del Congreso por la Libertad de la Cultura durante la Guerra Fría
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El abogado y profesor de relaciones internacionales Jordi Xuclà (Olot, 1973) ha ingresado este miércoles como académico de número en la Real Academia Europea de Doctores (RAED).
Lo ha hecho con una disertación centrada en el papel que desempeñó el europeísmo durante la Guerra Fría para que la intelectualidad española lograra romper su aislamiento y salir de las “cámaras cerradas del franquismo”.
El acto, celebrado ante un auditorio al completo en el salón de actos de Foment del Treball, ha contado con la presencia de destacadas personalidades, entre ellas la consellera de Economia i Finances de la Generalitat, Alícia Romero.
Durante su discurso, Xuclà ha puesto en valor a los intelectuales españoles —y catalanes en particular— que se integraron en las redes europeístas internacionales, un tejido que, a su juicio, resultó clave para abonar el terreno de la posterior transición a la democracia.
El Dr. Jordi Xuclà, durante la lectura de su discurso de ingreso a la READ
El Congreso por la Libertad de la Cultura
El nuevo académico ha destacado especialmente la influencia del Congreso por la Libertad de la Cultura, la organización internacional fundada en Berlín en 1950.
Aunque este organismo se vio envuelto en la polémica años después al desvelarse que estuvo financiado en secreto por la CIA, Xuclà ha invitado a huir de los relatos simplistas. Pese a sus sombras, ha reivindicado que “fue un espacio real con la participación sincera de intelectuales que militaban en el europeísmo”.
Frente a la eficaz propaganda soviética de la época, que lograba atraer a muchos intelectuales bajo la bandera de un supuesto "pacifismo", estos movimientos ofrecieron una alternativa clara: “Eran antifranquistas, sí, pero también anticomunistas”, ha dicho Xuclà.
El europeísmo se convirtió así en la vía de escape para una intelectualidad que se negaba a quedar atrapada en la dicotomía de los bloques.
"Mil y una vidas"
En su recorrido histórico, Xuclà ha rescatado nombres con "mil y una vidas". Desde los pioneros exiliados que acudieron al histórico Congreso de La Haya en 1948 —como Salvador de Madariaga, Joaquim Xirau, Josep Trueta o Indalecio Prieto— hasta los protagonistas del discreto "primer sondeo" en la España de 1958, cuando emisarios internacionales contactaron de forma clandestina con figuras del interior como Julián Marías, Camilo José Cela y Josep Maria Castellet para testar su disposición a romper el cerco de la dictadura.
Toda esta labor cristalizaría en hitos como el Congreso del Movimiento Europeo de 1962, bautizado despectivamente por el régimen franquista como el "Contubernio de Múnich".
La huella en el Parlament de 1980
Esta "escuela política" internacional acabó modelando a casi todos los cabezas de cartel que inauguraron el Parlament de Catalunya en 1980. Líderes de la talla de Joan Reventós (PSC), Miquel Roca i Junyent (CDC), Anton Canyelles (Centristes de Catalunya) o Josep Benet (PSUC) compartían ese pasado común con el movimiento europeísta.
La gran excepción, ha detallado Xuclà, fue Jordi Pujol. El expresidente de la Generalitat no se moldeó políticamente en los congresos de Múnich ni de París, pero compartía plenamente el espíritu de la red gracias a su “anticomunismo granítico”.
Xuclà ha concluido su intervención con una advertencia para los tiempos actuales: “Ahora hay más transparencia formal, pero menos capacidad de construir un sentido democrático común”.