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Lo que empezó como un conflicto vecinal por la okupación irregular de varias viviendas ha acabado convirtiéndose, según denuncia el afectado, en una auténtica campaña de intimidación.

El presidente de una comunidad de propietarios de Sant Antoni de Calonge (Girona) ha presentado dos denuncias ante la Policía Local tras sufrir varios episodios de presunto acoso y amenazas que atribuye a personas vinculadas a algunos de los pisos okupados del complejo residencial.

Asegura que lleva meses viviendo con miedo, que ha cambiado por completo sus rutinas, que evita determinadas zonas comunes y que incluso ha abandonado temporalmente su vivienda junto a su esposa. Ambos se plantean ahora vender el apartamento ante la imposibilidad de recuperar la normalidad.

"Llevas tiempo buscando problemas"

La primera de las denuncias a las que ha tenido acceso Crónica Global fue presentada el pasado 12 de abril. En ella, el vecino relata un episodio ocurrido el 28 de marzo mientras paseaba a su perra por las inmediaciones de la urbanización.

Un policía local de Calonge y Sant Antoni (Girona) donde se encuentra la finca con pisos okupados Crónica Global

Según su versión, uno de los okupas comenzó a seguirlo a bordo de una furgoneta Mercedes Vito, circulando a muy baja velocidad y pasando repetidamente junto a él.

Cuando se encontraba ya cerca de su domicilio, el conductor detuvo el vehículo, bajó la ventanilla y le lanzó una advertencia que todavía recuerda con precisión: "Llevas tiempo buscando problemas y ahora los vas a tener".

Una segunda denuncia

Lejos de remitir, el conflicto volvió a recrudecerse apenas unas semanas después.

El pasado 6 de junio, el presidente de la comunidad presentó una segunda denuncia para informar de un nuevo incidente ocurrido el 30 de mayo, una vez finalizada una junta de propietarios.

Según explica, él y su esposa conversaban con varios vecinos cuando observaron que una mujer y un hombre los vigilaban desde la acera opuesta. Al decidir marcharse hacia el paseo marítimo, el individuo cruzó la calle y comenzó a dirigirse hacia ellos.

Imagen del individuo que acorraló al vecino y a su mujer Cedida

El afectado asegura que reconoció inmediatamente al hombre, al que identifica como un familiar de una mujer que okupa de forma irregular una vivienda del edificio.

Siempre según su relato, el encuentro comenzó de manera aparentemente cordial, pero cambió por completo cuando se negó a mantener una conversación. A partir de ese momento, el individuo comenzó a seguir a la pareja, ignorando sus peticiones para que se marchara y mostrando una actitud cada vez más agresiva.

Temió por su vida

El momento de mayor tensión llegó cuando el denunciante observó que el hombre mantenía una mano libre junto a un bulto que sobresalía de uno de sus bolsillos mientras continuaba aproximándose de forma insistente.

Convencido de que podía producirse una agresión y temiendo por la seguridad de su esposa, sacó un espray de defensa personal homologado que, según explica, había adquirido recientemente como medida de autoprotección.

Imagen de dos agentes de la Arro de Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo Cedida

La reacción fue inmediata. Siempre según la versión aportada por el denunciante, el hombre respondió: "Vaya, veo que has venido preparado", antes de alejarse lentamente sin dejar de proferir insultos y amenazas.

La pareja consiguió finalmente alcanzar el paseo marítimo, desde donde alertó a la Policía Local.

No son hechos aislados

El vecino sostiene que estos episodios forman parte de una situación de hostigamiento que se prolonga desde hace meses.

A preguntas de Crónica Global recuerda que en agosto del año anterior él y su esposa ya fueron acorralados por varias personas, entre ellas uno de los individuos con los que actualmente mantiene un litigio judicial abierto.

El afectado vincula estos incidentes a las actuaciones que está impulsando desde la presidencia de la comunidad para combatir la okupación irregular y los problemas de convivencia y seguridad que, según afirma, generan algunos de los inquilinos.

Ansiedad constante

Las consecuencias de esta situación han ido mucho más allá del conflicto vecinal. En la denuncia, se describe un estado de ansiedad constante que le ha obligado a cambiar radicalmente su forma de vida.

Afirma que evita salir solo del edificio, rehúye determinadas zonas comunes como el aparcamiento, la piscina o algunas escaleras interiores y procura no pasar por debajo de la vivienda de uno de los denunciados por temor a sufrir algún tipo de agresión.

Imagen de archivo de una Policía Municipal Policía Municipal de Terrassa

También ha buscado asesoramiento especializado y estudia iniciar tratamiento médico por la ansiedad derivada de los hechos.

La situación ha alcanzado tal nivel que tanto él como su esposa abandonaron temporalmente el domicilio y se plantean seriamente vender el piso para poner fin a una situación que consideran insostenible.

Más de un año de conflicto

De este modo, la situación actual supone un nuevo capítulo de un conflicto que se arrastra desde hace más de un año y que ya fue denunciado públicamente por varios residentes del edificio, quienes acusaban a la Sareb de permitir el deterioro de la convivencia y favorecer la consolidación de okupaciones conflictivas en la finca.

Imagen de archivo de unas oficinas de la Sareb

Según denunciaron los propios vecinos, las okupaciones llegaron cuando varios inquilinos se vieron obligados a dejar sus inmuebles.

Sin renovaciones del alquiler, ni opciones de compra, ni respuestas por parte de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), muchos vecinos abandonaron sus casas, dando vía libre a los okupas.

El patrón siempre era el mismo: vecino que se iba, okupa que llegaba. El cabecilla, identificado por los vecinos y por el ayuntamiento, fue el primero en instalarse y se encargó de identificar los pisos que quedaban vacíos para colocar a familias de origen magrebí para luego presionar a las administraciones y lograr alquileres asequibles.

Actualmente, tras más de un año de conflicto, siguen habiendo cuatro pisos okupados. En dos de ellos habitan familias consideradas vulnerables por la Sareb, pero, sin embargo, solo una de ellas ha aceptado un piso de alquiler social en un municipio aledaño.

Pide una orden de alejamiento

Ante la reiteración de los incidentes, ha solicitado formalmente órdenes de alejamiento contra los dos hombres a los que responsabiliza de las intimidaciones.

El vecino sostiene que el objetivo de estas actuaciones es coaccionarlo para que abandone las gestiones que viene realizando como presidente de la comunidad contra la okupación irregular de varias viviendas del bloque.

Mientras tanto, el conflicto sigue abierto tanto en la vía judicial como en el ámbito vecinal, en un edificio que desde hace meses se ha convertido en símbolo de las tensiones derivadas de las okupaciones conflictivas en un punto emblemático de la Costa Brava.