La estación de metro de Badal se había convertido en su terreno de caza particular.
Allí esperaba a sus víctimas, las vigilaba durante el trayecto y, en el momento oportuno, les arrebataba el teléfono móvil de las manos para huir con el botín.
Sin embargo, según puede avanzar este medio, su rutina terminó el pasado 18 de junio, cuando los Mossos d'Esquadra lograron localizarlo y detenerlo en el mismo lugar donde presuntamente había cometido ocho robos violentos en apenas dos meses.
Detenido en el metro
Fueron agentes del Área Regional de Transporte Urbano (ARTU) quienes arrestaron al sospechoso, un hombre de 29 años, como presunto autor de ocho robos con violencia cometidos en la estación de Badal, en el distrito barcelonés de Sants-Montjuïc.
Varias personas salen y entran a un tren en un andén del Metro de Barcelona
La detención se produjo a primera hora de la mañana durante un dispositivo específico de localización desplegado por los investigadores en el entorno de la parada de metro.
Los agentes lo interceptaron instantes después de que, presuntamente, intentara cometer un nuevo robo.
Siempre en la misma estación
La investigación arrancó después de que los Mossos detectaran un incremento inusual de robos violentos de teléfonos móviles en la estación de Badal durante los últimos meses.
Las pesquisas permitieron identificar a un individuo que actuaba de manera especialmente activa y repetitiva.
Según la investigación policial, el sospechoso habría cometido los ocho asaltos entre mayo y junio de este año, siempre en la misma estación de la línea L5 y en una franja horaria muy similar.
Dos agentes de los Mossos en una imagen de archivo
A por teléfonos de alta gama
Su método era sencillo, pero efectivo. Una vez detectaba una posible víctima —normalmente mujeres— dentro del convoy, permanecía cerca de ella hasta la llegada a Badal.
Cuando se abrían las puertas del tren, aprovechaba un momento de distracción para arrancarle el teléfono móvil de las manos y salir corriendo antes de que la víctima pudiera reaccionar.
Los terminales sustraídos eran, en la mayoría de los casos, teléfonos de alta gama, un botín especialmente codiciado en el mercado ilegal.
La técnica del 'carrusel'
Los investigadores también detectaron una forma peculiar de desplazarse por la red de metro.
El sospechoso iniciaba sus trayectos en una estación, bajaba en otra y, en lugar de salir al exterior, cruzaba al andén contrario para continuar el recorrido en sentido inverso.
Este patrón de movimiento, conocido policialmente como carrusel, es una técnica habitual entre delincuentes especializados en robos dentro del transporte público y les permite recorrer distintas líneas y estaciones en busca de potenciales víctimas sin abandonar la red de metro.
Varias denuncias
La investigación se apoyó en las denuncias presentadas por las víctimas, que aportaron descripciones detalladas del autor y de la mecánica de los robos.
Imagen de un andén del Metro de Barcelona
A ello se sumó el análisis de las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia instaladas tanto en los convoyes como en las estaciones de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).
Toda esta información permitió a los investigadores identificar plenamente al sospechoso y preparar el dispositivo que culminó con su detención.
El arrestado, que acumula ocho detenciones policiales, pasó a disposición judicial este sábado 20 de junio.
La presión contra la multirreincidencia
La actuación se enmarca en la estrategia que los Mossos d'Esquadra mantienen abierta para combatir la multirreincidencia en Cataluña.
Desde hace meses, la policía catalana ha reforzado la persecución de aquellos delincuentes habituales que concentran una parte significativa de los delitos patrimoniales cometidos en espacios especialmente sensibles como el transporte público.
Paralelamente, los investigadores trabajan de forma coordinada con jueces y fiscales para impulsar órdenes de alejamiento contra delincuentes reincidentes respecto de aquellos lugares donde desarrollan de manera habitual su actividad criminal.
La medida ya se ha aplicado en estaciones ferroviarias y de metro, en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat e incluso en áreas de servicio de la AP-7 frecuentadas por grupos especializados en robos a viajeros.
