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El Vive Madrid fue intervenido el pasado 11 de junio. Una actuación conjunta entre Policía Nacional y Guardia Civil clausuró el prostíbulo tras un chivatazo. Según ha podido saber Crónica Global, una trabajadora aseguró estar trabajando “en contra de su voluntad” y que Ángel Crispín Gilaranz, dueño del negocio, “es un proxeneta”.

La versión de esa empleada choca frontalmente con la de sus compañeras. Las trabajadoras comenzaron una protesta improvisada en la que gritaban “queremos trabajar” y “somos libres”. A preguntas de este medio, niegan rotundamente estar trabajando en contra de su voluntad.

Crónica de una clausura

“Los policías entraron en el club, sobre las seis de la tarde. Nos hicieron salir del local. También había trabajadoras sociales. Ellas nos hacían muchas preguntas de si estábamos trabajando en contra de nuestra voluntad, pero la realidad es que no”, relata una de las prostitutas.

Don Ángel se ha portado muy bien con nosotras. Somos mayorcitas para saber lo que está bien y lo que no. Nos dedicamos a esto porque queremos o por necesidad, para sacar a nuestras familias adelante. Nadie nos obliga”, reitera la misma voz.

Otras fuentes internas del lupanar reivindican estar realizando trabajos sexuales por voluntad propia: “Es el mejor club donde se puede estar. Nos tratan muy bien. Llevo desde 2024 en España y nunca he pensado en irme de Vive Madrid”.

Movilizaciones a la vista

“Nos parece injusto que cierren un club porque una chica dijera que Don Ángel nos explotaba sexualmente, eso es falso”, sentencia una de las empleadas.

El cierre del club “deja sin trabajo a más de 200 mujeres, además de camareros y personal de administración”, según voces internas de la compañía. En conversaciones con este medio aseveran que no se quedarán parados.

El cartel informativo de la Guardia Civil en el local de alterne Vive Madrid Crónica Global

“La primera protesta fue improvisada, pero prepararemos más”, explican. Anuncian que la próxima semana puede llegar el siguiente movimiento de ficha.

Cerco judicial sobre el dueño

La férrea defensa que las empleadas hacen del dueño del local, Ángel Crispín Gilaranz, contrasta con las acusaciones que pesan sobre él.

El empresario fue detenido a principios del pasado mes de mayo en el marco de unas diligencias llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad. Fuentes de la Guardia Civil informan a este digital de que se le investiga por un delito de trata de seres humanos.

Tras pasar a disposición judicial, el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Francisco de Jorge, dictó para él prisión provisional incondicional.

Se le investiga por su presunto papel de liderazgo en una trama que incluye delitos de explotación sexual, blanqueo de capitales, organización criminal y fraude fiscal, tal y como ha adelantado eldiario.es.

Historial manchado

El nombre de Ángel Crispín Gilaranz es conocido en los tribunales. El dueño de Vive Madrid figuraba como uno de los principales imputados en la ‘Operación Pompeya’ de 2016, una causa por la que la Fiscalía le pide dos años y medio de cárcel.

En aquel sumario, el magistrado José Luis Calama le acusó de orquestar un gigantesco fraude fiscal que superaba los 111 millones de euros.

La operativa consistía en cobrar a los clientes un recargo del 10% por los pagos con tarjeta, que no se facturaban a nombre del prostíbulo, sino que se desviaban a una compleja red de sociedades instrumentales en el extranjero.

Trayectoria en la prostitución

Según trascendió en investigaciones periodísticas y sumarios previos, Ángel Crispín Gilaranz lleva en el negocio de la prostitución desde los años 90, época en la que ya fue investigado por introducir presuntamente en España a mujeres de Rusia, Ucrania y Polonia para prostituirlas.

Además, durante la citada 'Operación Pompeya', las escuchas telefónicas revelaron cómo el empresario alardeaba de una clientela VIP que incluía a futbolistas y toreros.

No obstante los antecedentes citados, las trabajadoras mantienen firme su postura y denuncian que la intervención judicial las ha dejado en una situación de extrema vulnerabilidad y sin ingresos de un día para otro.

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