Jayce, fundador de Ballroom Encounters, dirige una clase

Jayce, fundador de Ballroom Encounters, dirige una clase Simón Sánchez Crónica Global BARCELONA

Vida

Jayce, fundador de Ballroom Encounters: "Salir a la calle siendo negra o queer es un acto político"

Las clases de baile se reivindican como un espacio seguro, de acogida y de generación de comunidad para personas queer y racializadas en Barcelona

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Quedan pocos minutos para las ocho de la tarde de un martes cualquiera cuando Jayce invita a todos los que se han ido acumulando en esta esquina de la calle Galileu, en el barrio de Sants, a descalzarse y entrar al estudio de baile.

Hoy hay algunas caras nuevas, así que empieza recordando que este es un espacio libre y seguro. Trata de liberar a sus alumnos de cualquier presión y los anima a seguir la clase a su ritmo.

"Muchas de las personas de dentro de la escena han tenido problemas familiares o encontrando su lugar, generando vínculos afectivos, incluso, y en la ballroom encuentran un refugio", comenta en una conversación en Crónica Global.

Un sueño

La música empieza a sonar a todo volumen, el joven profesor de veinte años se encara hacia la pared recubierta de espejos y empieza a hacer movimientos repetitivos a modo de calentamiento; todos le siguen.

Camina sobre el mismo punto mientras agita las muñecas de lado a lado, empieza a dibujar círculos con los brazos y balancea las caderas.

Jayce da la bienvenida a sus alumnos

Jayce da la bienvenida a sus alumnos Simón Sánchez Crónica Global BARCELONA

Lo más probable es que esta escena le parecería un sueño prácticamente inalcanzable al Jayce de 17 años que se inició bailando en la calle mucho antes de fundar Ballroom Encounters.

Pertenencia

"Siempre he buscado un lugar en el que sentir que pertenecía y desde pequeño había querido aprender a bailar, pero sentía que no podía acceder al mundo de la danza, también por mi familia", explica sobre su adolescencia, cuando encontró el empuje para empezar a explorar esta faceta.

Por recomendación de la bailarina Izaskun Ortega, descubrió la cultura ballroom y encontró eso que hacía tiempo que buscaba, sin ni saber que existía.

Varios alumnos de Jayce practican 'hand performance'

Varios alumnos de Jayce practican 'hand performance' Simón Sánchez Crónica Global BARCELONA

"Por primera vez vi a personas como yo que se sentían exitosas, parecía que su feminidad era su poder mágico, en esa comunidad se celebraba algo que yo traía dentro y que trataba de ocultar".

"Ninguna pide ser valiente"

Este movimiento entre lo social y lo artístico se originó en Nueva York en los años 60 como un espacio de fraternidad y empoderamiento de las personas racializadas dentro del colectivo LGTB.

"Hoy en día, el contexto es totalmente diferente, pero sigue siendo necesario generar espacios seguros para personas trans y personas racializadas", añade Jayce poniendo el foco en Cataluña.

Calentamiento en una clase dirigida por Jayce

Calentamiento en una clase dirigida por Jayce Simón Sánchez Crónica Global

"Por desgracia, ser una persona negra, queer o trans en un país blanco y, sobre todo, cis, es un acto político", desarrolla, "resistir y salir a la calle como una es ya es algo político, aunque una no quiera; y es duro porque ninguna pide tener que ser valiente para salir a la calle, pero es lo que nos ha tocado: luchar por nuestros derechos y por ser visibles".

Ensayos en la calle

Debido a una falta de recursos y el desconocimiento de las oportunidades que las instituciones públicas y otras entidades ofrecían, el joven intentó empezar a crear comunidad ocupando terceros espacios.

"Subía una historia y ponía 'voy a entrenar vogging el martes a las 19 en el Macba', aunque luego no aparecía nadie".

Varios alumnos de Jayce practican 'hand performance'

Varios alumnos de Jayce practican 'hand performance' Simón Sánchez Crónica Global

Recuerda que en ese tiempo, siendo todavía menor de edad, tuvo "varios encontronazos violentos" que forzaron la búsqueda de un espacio físico seguro. "La calle no es un lugar seguro para las personas como yo, estamos constantemente en el foco", lamenta.

"Si tú quieres un espacio para personas como tú, vas a tener que crearlo", recuerda de las palabras del artista londinense afincado en Barcelona Jay Jay Revlon, quien permaneció a su lado mientras Ballroom Encounters daba sus primeros pasos.

Una historia

En clase, Jayce pone a trabajar a sus alumnos en parejas después de recordar los tres tipos de movimientos de brazos del estilo hands performance: "No se trata de bailar, tenéis que escuchar la música y contarme una historia", grita mientras sube el volumen.

Jayce, fundador de Ballroom Encounters

Jayce, fundador de Ballroom Encounters Simón Sánchez Crónica Global

Se acerca a los más nuevos y les da cuatro indicaciones más, pero insiste en que se dejen llevar y aprendan mientras lo intentan.

Cuatro años

Con el apoyo de una incipiente comunidad, Jayce buscó recursos en las instituciones públicas y entidades sociales para organizar quedadas, talleres y clases en lugares seguros. Cuatro años después, celebra haberse convertido en un colectivo activo y organizado.

"Yo no me siento creadora de nada, la cultura ya estaba ahí, pero sí siento que es un privilegio haber estado desde el principio; yo no generaba espacios por querer ser alguien, sino porque yo necesitaba un sitio donde estar y sentirme a gusto", sintetiza.

Una sesión de Ballroom Encounters

Una sesión de Ballroom Encounters Simón Sánchez Crónica Global

Una comunidad acogedora

Y, echando la vista atrás, sonríe sobre lo que ha contribuido a construir: "La escena barcelonesa se caracteriza por ser muy acogedora, recibe muy bien al que viene por primera vez o al que viene de fuera".

Parte de ese éxito se ha logrado gracias a Ballroom Encounters, la plataforma que gestiona Jayce y comparte con otros compañeros "para recoger todo este tipo de eventos y espacios y para generar comunidad, principalmente para personas del colectivo y racializadas, pero que engloba cualquier diversidad".

El desfile

Pronto llega la parte favorita de la clase para la mayoría de sus alumnos: el runway, una categoría en la que los bailarines imitan el caminar y las poses de una modelo de pasarela.

Una alumna practica 'hand performance'

Una alumna practica 'hand performance' Simón Sánchez Crónica Global

"Vuestras caderas son enormes y a cada paso sois un poco más bajitos", expica Jayce, mientras divide el grupo en dos y los invita a motivarse mientras cruzan la sala de lado a lado en tacones de aguja.

Poco escuchada

Ante una clase a la que hoy han asistido una veintena de jóvenes, Jayce no puede evitar sentir el peso que tiene en esta comunidad: "La visibilidad es un arma de doble filo".

"Sí es verdad que uno de mis objetivos es ser visible y cuanta más gente me vea y me pueda escuchar, podremos avanzar hacia hacia nuestro objetivo, pero, a la vez, tengo la presión de tener que llevar la voz de una comunidad que normalmente no es escuchada y que también me expone a ciertas violencias", razona.

Nuevos miembros

Como en esta ocasión, prácticamente cada semana llegan nuevos miembros a sus sesiones: "A mí me hace mucha ilusión ver cómo vienen siendo tímidos y, poco a poco, se van abriendo, van creando círculos, ves como se generan vínculos con otras personas, cómo crecen y encuentran su lugar en la Ballroom, cómo poco a poco se van convirtiendo en una estrella".

Asegura que esto es "algo que pasa con casi todo el mundo que entra en la escena", al encontrar un entorno cómodo y seguro.