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La investigación por un presunto delito de odio en una sauna del Eixample de Barcelona ha escalado hasta convertirse en un conflicto de tintes diplomáticos e institucionales.

Los Mossos d'Esquadra mantienen abierta una investigación formal a raíz de la denuncia de dos jóvenes estadounidenses de origen judío, quienes aseguran haber sido expulsadas de un evento privado celebrado en la Sauna Thermas el pasado viernes por la noche.

El caso ha provocado la condena del Gobierno de Israel, que lo califica de "ataque antisemita descarado", y el cierre de filas de las comunidades judías en España.

En las redes sociales se ha señalado con nombres y apellidos a las supuestas protagonistas del incidente. Entre ellas, los usuarios apuntan a Irene Cruz Gómez, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

En declaraciones a Crónica Global, el encargado del establecimiento ha querido condenar lo sucedido y desmarcarse de la actuación de las organizadoras tras visionar las imágenes del incidente: "Tienen razón las chicas, no se trata de qué pensamiento tengas, se trata de que te han vetado la entrada. Me dio vergüenza ajena. Todo por una estrella".

Bajo investigación

Los hechos ocurrieron durante una fiesta gestionada por el colectivo Bolleras al Vapor. Según consta en la denuncia presentada ante la policía autonómica, las dos afectadas portaban un colgante con la Estrella de David visible.

Miembros de la organización se habrían dirigido a ellas para preguntarles de forma directa si eran "sionistas". Tras responder una de ellas afirmativamente, se les habría denegado la estancia en el recinto.

La reacción internacional no se ha hecho esperar. El Ministerio de Exteriores de Israel ha publicado el vídeo de la escena en la red social X y ha instado a las autoridades españolas a actuar con determinación. "Señalar a los judíos por símbolos judíos y exigir que se distancien del sionismo para ser aceptados es un antisemitismo descarado", ha manifestado el gobierno israelí.

En el ámbito nacional, la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha calificado el veto de "antisemitismo flagrante que vulnera los derechos fundamentales", mientras que la organización Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) ya estudia personarse con acciones penales, civiles y administrativas por supuesta discriminación e intolerancia.

El desmarque del local

El encargado de Sauna Thermas ha explicado a este medio que el local nació bajo una filosofía de "inclusión radical" para toda la comunidad LGTBIQA+ y que, a su juicio, "la geopolítica no puede ser una excusa para ejercer el odio". Por ello, tras conocer el trasfondo de la expulsión, la dirección ha decidido rescindir la relación con el colectivo organizador tras un año y medio de colaboración bimensual.

"Hablé con ellas ayer y les dije: 'Esto no lo vamos a tolerar'. Hacemos integración con todo el mundo, nunca tenemos problemas. Pero esto se ha roto por completo. Ya no vamos a hacer nunca más nada con ellas", confirma el responsable, quien también se ha puesto en contacto con la Comunidad Judía de Barcelona para transmitirles su rechazo a cualquier muestra de antisemitismo.

La versión del encargado

Es en este punto donde el responsable del negocio aclara cómo se habrían desarrollado los hechos en el interior del local el viernes por la noche.

Al tratarse de un evento privado, la gestión de las entradas, el control de accesos y la seguridad dependían enteramente de las promotoras de la asociación.

El encargado revela que la organización habría intentado camuflar la motivación ideológica de la expulsión ante la propiedad del establecimiento en un primer momento: "Justo cuando me voy a ir me dicen: 'Vamos a sacar a las chicas estas porque han agredido a una chica y están grabando con el móvil'. Ese era mi contexto. Me insistieron en que no entraban y, con la información que tenía, estuve de acuerdo".

Tras sufrir la presunta discriminación, las jóvenes norteamericanas llamaron a los Mossos d'Esquadra.

Según el relato del responsable, la llegada de la patrulla policial desencadenó un episodio de tensión debido a la resistencia de una de las organizadoras a identificarse. "La chica que le decía 'sionista' no quería salir. Los Mossos estuvieron media hora. La agente me pidió que fuera a buscarla; no la iba a detener, pero la requería para cogerle los datos y para que declarara", relata el encargado, quien tuvo que mediar para facilitar la labor policial.

Crónica Global ha intentado contactar de forma reiterada con la profesora de la UAB y las otras dos señaladas por el responsable de la organización, pero a la hora de cierre de esta edición han optado por guardar silencio.

Por su parte, el establecimiento ha emitido un comunicado oficial confirmando que revisará con lupa cualquier actividad externa futura para asegurar que ningún promotor vuelva a vulnerar los valores de respeto y diversidad del espacio.

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