Publicada

Ocho años después de aquel verano en el que decenas de jóvenes fueron abandonados a su suerte en África, la justicia catalana ha dictado sentencia.

Aunque el fallo todavía no es firme, la Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a los responsables de Yes We Help S.L. a hasta tres años de prisión por un delito de estafa agravada.

La Sección 22 de la Audiencia ha considerado probado que detrás de aquella propuesta de “voluntariado internacional”, promovida por la supuesta ONG, se escondía una maquinaria perfectamente diseñada para captar y engañar a cientos de adolescentes bajo la promesa de participar en proyectos humanitarios en Ghana y Sri Lanka.

Yago Zarroca, el empresario detrás de la falsa oenegé 'Yes We Help' FB

De este modo, el tribunal condena a Yago Zarroca, señalado como principal ideólogo del entramado, a tres años de prisión, al considerar que fue él quien concibió el plan defraudatorio y se sirvió de sus colaboradores para llevarlo a cabo.

Un negocio vestido de cooperación

Según los magistrados, los acusados aprovecharon el auge de los programas internacionales para jóvenes y la imagen asociada al voluntariado solidario para construir una marca atractiva en redes sociales y captar participantes de entre 16 y 22 años.

Yes We Help se presentaba públicamente como una ONG o fundación sin ánimo de lucro. Ofrecía experiencias de cooperación vinculadas a orfanatos, educación, sanidad o deportes en países como Ghana, Sri Lanka o Tailandia.

Los interesados pagaban al menos 850 euros por plaza —a los que luego debían sumar vuelos, vacunas, seguros y visados— convencidos de que participarían en proyectos reales de ayuda humanitaria. Pero nada era como se anunciaba.

El tribunal concluye que muchos de esos proyectos ni siquiera existían. En algunos casos no había acuerdos previos con hospitales o colegios. En otros, las autoridades locales ni siquiera tenían constancia de la llegada de los voluntarios.

Es más, uno de los destinos ofertados, Tailandia, nunca llegó a existir como proyecto operativo.

Abandonados en Ghana

Aquello que comenzó como un viaje solidario terminó convertido, para decenas de familias, en una pesadilla.

Tal y como avanzó Crónica Global al inicio del juicio, muchos jóvenes aterrizaron en Ghana o Sri Lanka esperando colaborar sobre el terreno y se encontraron completamente desamparados.

Yago Zarroca pidiendo matrimonio a su futura esposa, una de las niñas que dejó desamparadas en Ghana

La sentencia recoge que los voluntarios vivieron en condiciones precarias, sin apenas comida —especialmente los fines de semana—, con alojamientos improvisados y dependiendo en ocasiones de recursos cedidos por entidades locales que ni siquiera cobraban por acogerlos.

Muchos acabaron organizando por su cuenta actividades improvisadas con menores o buscando ellos mismos escuelas donde poder colaborar.

Incluso asumieron de su bolsillo la compra de materiales para desarrollar iniciativas que la organización les había prometido cubrir.

Amenazados con armas

El tribunal también da por acreditados episodios especialmente graves ocurridos en Ghana, donde algunos voluntarios denunciaron haber sido intimidados cuando comenzaron a exigir explicaciones por la situación.

Entre los testimonios recogidos durante el proceso figuran amenazas y la aparición de individuos armados que acudieron a amedrentar al grupo.

Una escena que ya salió a la luz pública en 2018 y que marcó para siempre aquel viaje.

Cerca de 800 jóvenes afectados

La magnitud del fraude fue enorme. La Audiencia cifra en unas ocho expediciones —cuatro en Ghana y cuatro en Sri Lanka— el volumen de viajes organizados durante ese periodo, con aproximadamente 800 voluntarios movilizados.

Con ese volumen de participantes, el tribunal calcula que la organización ingresó al menos 680.000 euros.

Parte de ese dinero, concluye la sentencia, no se destinó a sufragar los fines prometidos, sino al lucro de los acusados.

Zarroca, el principal responsable

La resolución diferencia el papel de cada acusado y sitúa a Yago Zarroca como máximo responsable del entramado.

Ya durante el juicio, celebrado en Barcelona, la Fiscalía endureció su petición de pena contra él al considerar acreditado que fue quien impulsó el proyecto, dirigió su estrategia de captación y se benefició directamente del dinero obtenido.

Finalmente, el tribunal lo condena a tres años de cárcel, además de multa económica e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo.

Devolver el dinero a las víctimas

Más allá de las penas de cárcel, la sentencia abre ahora la vía para la reparación económica de los afectados.

Los tres condenados y la sociedad Yes We Help S.L. deberán indemnizar conjunta y solidariamente a las víctimas personadas en el procedimiento, representadas por la abogada Ingrid Sagué del despacho Sagué Abogados Penalistas.

Yago Zarroca, en un montaje con varios niños en el fondo Crónica Global

Las cuantías incluyen la devolución de las cantidades abonadas por el supuesto voluntariado, así como los gastos derivados del viaje: vuelos, visados, vacunas obligatorias y seguros contratados para participar en unas experiencias que nunca fueron lo prometido.

La empresa, sin embargo, se encuentra actualmente en concurso de acreedores y sin activos conocidos, por lo que la recuperación efectiva del dinero dependerá ahora de la ejecución judicial y del patrimonio que pueda localizarse a los condenados.

Ocho años después

El tribunal aplica la atenuante simple de dilaciones indebidas por el tiempo transcurrido desde los hechos —ocurridos durante el verano de 2018— hasta el cierre del juicio en mayo de 2025.

Aun así, considera que la complejidad del caso justificó buena parte de la demora: hubo denuncias repartidas por distintos puntos de España, decenas de perjudicados y una investigación internacional compleja.

Con esta sentencia, queda cerrado uno de los episodios más controvertidos relacionados con el turismo solidario en España.