Fachada del bar Festival, marcado por el robo de agua y las amenazas de un vecino violento

Fachada del bar Festival, marcado por el robo de agua y las amenazas de un vecino violento Gala Espín Barcelona

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El infierno del bar Festival de Montcada: robos de agua y amenazas de un vecino violento

Lluïsa Garriga, dueña del local del barrio de Mas Duran, asegura que sus empleadas “tienen miedo de venir a trabajar” y reclama más presencia policial en la zona

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La cafetería Festival nació para ser “el oasis” del barrio de Mas Duran de Montcada i Reixac (Barcelona). Un local frente a una escuela, pensado para desayunos tranquilos, meriendas con niños y tardes de terraza entre vecinos.

Cuatro años después, su propietaria, Lluïsa Garriga, asegura que vive atrapada en una espiral de angustia, facturas desorbitadas y episodios constantes de inseguridad que, según denuncia, amenazan la supervivencia de su negocio.

"Yo solo quiero trabajar tranquila", resume la empresaria en conversación con Crónica Global.

Lo dice agotada. También indignada. Porque, según explica, desde hace meses está pagando consumos de agua que no reconoce y soportando situaciones cada vez más tensas con un vecino conflictivo que, asegura, amedrenta tanto a las trabajadoras como a la clientela.

Facturas imposibles

El primero de los problemas comenzó a despertar sospechas a finales de 2025. Las facturas del agua empezaron a subir sin explicación aparente. Al principio pensó que era “como todo, que había subido”. Pero las cifras dejaron de cuadrar.

La situación explotó cuando técnicos de Aigües de Barcelona comprobaron que el consumo se disparaba de madrugada, entre las doce de la noche y las seis de la mañana. Un horario imposible para la cafetería, que cierra cada día a las seis de la tarde.

Lluïsa Garriga, propietaria del Bar Festival

Lluïsa Garriga, propietaria del Bar Festival Gala Espín Barcelona

Según explica Garriga, los técnicos descartaron averías, fugas o manipulaciones directas del contador.

La hipótesis con la que trabajan es otra: alguien desconectaría la manguera vinculada al contador del local durante la noche para llenar bidones o enganchar otra instalación y, después, volvería a dejarlo todo aparentemente intacto.

Más de 5.000 litros en una noche

"Me confirmaron que una noche me habían robado 5.000 litros y la anterior 4.000", denuncia la propietaria. Siempre, insiste, cuando el negocio estaba cerrado.

El problema es que el contador sigue registrando ese consumo como propio. Y mientras no se demuestre lo contrario, las facturas siguen llegando. Y mientras, las siguen pagando los propietarios del bar.

"Si dejo de pagar, me cortarán el agua", lamenta Garriga, que ya ha presentado una denuncia ante los Mossos d’Esquadra y ha solicitado a la compañía un desglose exhaustivo de consumos por horas desde diciembre.

Fachada del bar Festival de Montcada i Reixac

Fachada del bar Festival de Montcada i Reixac Gala Espín Barcelona

"No puedo asumir estas cantidades"

La empresaria admite que la situación económica empieza a ser insostenible. "Llevar un negocio hoy ya es muy complicado. Yo no puedo seguir pagando estas cantidades cuando no estoy consumiendo ese agua", explica.

Lo que más le duele, asegura, es la sensación de desamparo.

Dice que nadie del Ayuntamiento montcadense ha contactado con ella, pese a que expuso públicamente el problema en redes sociales, etiquetando tanto al consistorio como a policías y compañías implicadas.

Un vecino conflictivo

Pero el presunto robo del agua no es el único frente abierto en el Festival.

En paralelo, Garriga denuncia que desde hace años convive con episodios constantes protagonizados por un vecino del edificio contiguo que, según relata, padece problemas de salud mental y protagoniza episodios agresivos e imprevisibles.

"Cuando estaba estable, venía aquí, consumía y pagaba. Incluso le fiábamos", explica.

Pero asegura que, en sus periodos de inestabilidad, aparecen los insultos, las amenazas y los episodios que han terminado generando miedo entre la plantilla.

Miedo en el trabajo

La propietaria relata amenazas de romper el local, insultos constantes y escenas surrealistas que, asegura, se repiten desde hace años. Incluso denuncia que hace apenas un mes el hombre se bajó los pantalones frente a la escuela situada junto a la cafetería.

“Mis trabajadoras tienen miedo de venir a trabajar”, afirma.

Hasta ahora nunca había formalizado una denuncia penal. Esta vez sí. Según explica, los Mossos ya le han comunicado la celebración de un juicio rápido por amenazas este mismo miércoles, 20 de mayo.

"Un punto negro"

La situación, sostiene Garriga, no es un caso aislado. Describe un edificio con múltiples okupaciones conflictivas y episodios recurrentes de tensión.

Recuerda incluso temporadas en las que —según relata— lanzaban piedras y navajas desde algunos pisos hacia la terraza del local. “Yo perdí clientela”, asegura.

Fachada del bar Festival

Fachada del bar Festival Gala Espín Barcelona

Pese a ello, insiste en que el problema no es todo el barrio de Mas Duran, sino un “punto negro” muy concreto: el edificio donde abrió el negocio.

Un lugar donde, admite, ya le advirtieron años atrás que no montara la cafetería.

“Nos sentimos desamparadas”

Ahora, agotada tras años de conflictos, solo pide algo que considera básico: presencia policial preventiva y poder trabajar sin miedo.

“No pido que vengan a salvar el mundo”, dice. “Pero no puede ser que pasen cosas graves y nadie se haga cargo”, sentencia.