Moi Queralt, artista en Pallassos sense Fronteres

Moi Queralt, artista en Pallassos sense Fronteres Òscar Gil Coy Crónica Global Tiana

Vida

Moi Queralt: "En Pallassos Sense Fronteres ayudamos a la recuperación psicológica de los refugiados"

Este payaso catalán desgrana la tarea de su ONG en lugares donde el humor queda en segundo plano

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"Siete camisetas, un par de pantalones, el chaleco de topos, dos zapatos, los puestos y un par más de talla extra grande, calcetines, ropa interior, dos corbatas, los tirantes verdes, neceser de aseo y maquillaje, pasaporte, el Malarone y la nariz".

Moisès Queralt, 'Moi', repasa la exposición de cosas que ha ordenado encima de su cama antes de meterlas en la mochila con la que viajará este sábado al Chad, en su 18ª expedición con Pallassos Sense Fronteres, en colaboración con ACNUR, para actuar en campos de refugiados al Este del país, a los que en los últimos tres años han llegado cientos de miles de personas que huyen del horror de la Guerra Civil Sudanesa, que estalló en abril de 2023.

"Hay mucha necesidad de reír", destaca al recibir en su casa a Crónica Global, sobre la importancia del trabajo de esta ONG en lugares en los que esta expresión del ser humano pudiera quedar en un segundo plano, muy por detrás de la emergencia médica, alimentaria o de higiene o seguridad.

Necesidad olvidada

En un campo de refugiados, lamenta, "la salud mental está muy olvidada", es por eso que el objetivo último de la organización es "llevar ayuda psicológica".

"Todo el mundo ve que se necesita curar una herida o una manta, una tienda, un plato de comida, pero la parte psicológica también es importante y nosotros, cuando vamos, lo vemos claramente", subraya.

Asegura, de hecho, que en conversaciones con otros profesionales que trabajan habitualmente en este tipo de asentamientos ha constatado de que ellos también perciben una mejora del bienestar de sus habitantes después de la llegada de Pallassos sense Fronteres.

Cambio de energía

"Ser payaso en un campo de refugiados es muy agradecido, ves que hay un cambio de energía al momento", sonríe Moi, al hablar sobre la parte de este trabajo de voluntariado que compensa la carga psicológica del mismo.

Moi muestra su vestimenta de payaso

Moi muestra su vestimenta de payaso Òscar Gil Coy Crónica Global Tiana

Describe las "caras tristes y largas" que a menudo se encuentran a su llegada, de personas que "llevan muchos días con mucha apatía" y que "han perdido las ganas de todo"; pero también la agitación e ilusión de muchos niños.

No duda ni un segundo al afirmar que, "en todos los momentos" en los que ha actuado de la mano de esta ONG fundada por el conocido Tortell Poltrona en 1993, ha sentido la necesidad de hacer reír. Dice que alucinó en su primer viaje y reconoció el porqué de llevar circo a lugares donde la norma es el hastío.

Los zapatos de payaso que usa Moi en sus espectáculos

Los zapatos de payaso que usa Moi en sus espectáculos Òscar Gil Coy Crónica Global Tiana

Un idioma universal

En los 17 viajes previos que ha hecho con Pallassos sense Fronteres, desde 2007, Moi ha podido constatar que "el payaso es un idioma universal que no necesita demasiada palabra: es un cuerpo, movimiento y colores". Los niños --y también los adultos--, de allí donde ha estado, se ríen con lo mismo: "Hacemos funciones iguales a las de aquí".

"El payaso tiene la suerte de que está en el momento presente; tienes tu número, pero estás jugando allí y, si pasa algo en el entorno, reaccionas y te alimentan mucho", comenta sobre la conexión que los artistas de circo establecen con el público durante la función.

Moi prepara instrumentos musicales y trucos de magia para su viaje al Chad

Moi prepara instrumentos musicales y trucos de magia para su viaje al Chad Òscar Gil Coy Crónica Global Tiana

Después de cada actuación, comenta, los artistas se quedan con el público durante un buen rato: "Nos gusta quedarnos jugando, hacer música y bailar todos juntos, no terminar, desmontar e irnos como si nada".

Adaptación cultural

Sin embargo, explica, en muchos lugares asolados por la tragedia humanitaria, "si haces algo muy suave, muy poético, muy circo francés, no entran en el juego, tienes que ir con caña, a sacar el payaso potente", con espectáculos que contrastan con el paisaje.

Como payaso musical, apostilla que sí adapta pequeños detalles, como su número de percusión corporal: "Si me voy a un país de mayoría musulmana, no hago lo de quitarme los pantalones, por respeto, o incluso evito que se me llegue a ver la barriga y me pico por encima de la camiseta".

Impacto emocional

El impacto emocional en el artista también es fuerte: "Vienes de dormir en un hotel, con agua caliente y de todo y de pronto te encuentras con gente que está pasando una situación durísima, vives totalmente el contraste".

Admite que ha visto a más de un payaso derrumbarse ante las circunstancias en las que iba a actuar, pese a que están acostumbrados a dejar los malestares personales fuera del escenario.

La vuelta a casa

Reconoce que volver a casa después de dos semanas en un entorno tan intenso no siempre le ha resultado fácil, aunque ha ido aprendiendo en los últimos 19 años.

"Primero llegas y todavía estás con el subidón, después empiezas a ver el contraste y entras en una segunda fase en la que te sientes desubicado aquí y ya al final dices 'voy a vivir esta realidad', sino te hundes y tampoco puedes tirar adelante con tu vida", narra.