La sucesión de homicidios registrados en apenas unos días en Esplugues de Llobregat, el barrio barcelonés del Raval y Salt (Girona) ha vuelto a tensionar el debate sobre la seguridad en Cataluña.
Tres crímenes violentos en menos de una semana que han provocado un fuerte impacto social y mediático y que, en algunos casos, también han ido acompañados de desinformación y rumores difundidos a través de redes sociales.
Sin embargo, los Mossos d'Esquadra sostienen que los datos globales siguen dibujando una realidad distinta.
Los homicidios caen un 8%
La Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) defendió este miércoles, durante el acto de las Esquadres, que los homicidios cayeron un 8% en Cataluña en 2025 respecto al año anterior.
El jefe de la Comisaría General de Investigación Criminal, Ramón Chacón
El mensaje lo trasladó el comisario Ramón Chacón, en una intervención marcada por esa dualidad entre la percepción y los indicadores policiales, y en la que el máximo responsable de la CGIC también aprovechó para lamentar las campañas de desinformación en redes sociales.
Cifras "muy positivas"
Más allá de los últimos crímenes registrados, Chacón reivindicó que Cataluña mantiene una de las tasas de homicidios más bajas de Europa.
Según expuso, los datos europeos de 2023 sitúan al territorio catalán en séptima posición entre los países y regiones con menos asesinatos por cada 100.000 habitantes.
Agente de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo
El comisario también puso en valor la capacidad resolutiva de la policía catalana en este tipo de investigaciones. Según detalló, entre el 94% y el 96% de los homicidios acaban esclareciéndose.
Aun así, admitió que existen casos que quedan encallados durante años y que marcan profundamente a los investigadores encargados de resolverlos.
"Los recordarás el resto de tu vida", reconoció durante su intervención.
No se deja de investigar
Precisamente para ejemplificar la complejidad de algunas investigaciones, Chacón repasó varios homicidios antiguos que los Mossos han logrado resolver con el paso del tiempo gracias al avance tecnológico, el análisis forense y la cooperación internacional.
Uno de los casos recordados fue el asesinato de una mujer en Sabadell en 2007.
La investigación acabó apuntando a un lampista, y gracias al estudio de partículas y fibras halladas en la ropa de la víctima, se pudo señalar a un posible acusado que ya ha sido citado a declarar ante un juzgado de Sabadell.
Agentes y mandos de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra junto operarios de parques y jardines durante una investigación en Barcelona
El comisario también mencionó el caso de una mujer asesinada y descuartizada en 2012, cuyo cadáver apareció oculto en una maleta.
La víctima no pudo ser identificada hasta años más tarde, cuando nuevas coincidencias en bases de datos internacionales permitieron reconstruir su identidad y contactar con su familia.
La importancia de compartir datos
Durante su intervención, Chacón insistió en la importancia de reforzar el acceso de los Mossos d'Esquadra a bases de datos policiales internacionales para agilizar investigaciones complejas y evitar que algunos casos permanezcan bloqueados durante años.
Según defendió, muchos homicidios y desapariciones requieren cruzar información con otros cuerpos policiales europeos, especialmente en investigaciones donde intervienen víctimas o sospechosos con conexiones internacionales.
Ramon Chacón, jefe de la Comisaria General de Investigación Criminal
En este sentido, el comisario reivindicó una mayor fluidez en el intercambio de datos y recordó que la cooperación internacional ha resultado determinante para resolver algunos de los casos más complejos investigados por la policía catalana.
Desinformación tras los crímenes
La intervención de Chacón también estuvo marcada por una reflexión sobre la desinformación que acompaña a algunos hechos violentos de gran repercusión mediática.
El comisario hizo referencia directa al crimen de Esplugues de Llobregat, donde la difusión de rumores y mensajes falsos en redes sociales llegó a interferir —según lamentó— con los propios protocolos de investigación.
En apenas unas horas circularon versiones que apuntaban erróneamente a un atentado yihadista, a una víctima menor de edad o a un crimen de violencia machista, hipótesis que no se correspondían con los datos reales de la investigación.
