Exterior del Hospital de Sant Pau de Barcelona
Tormenta interna en Sant Pau por la investigación sobre el bebé maltratado
El centro concertado activó el protocolo y alertó a los Mossos por las lesiones del menor
El Departamento de Salud delibera posibles sanciones tras interrogar a los sanitarios
Te interesa: Peter Madvig (Falck): "Cataluña es un pilar para crecer en el transporte sanitario de España"
Noticias relacionadas
Profundo malestar en la cúpula del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. El centro sanitario ha encajado con estupefacción la decisión de la Generalitat de investigarlo por la concatenación de errores que complicó la detección de los maltratos a un bebé, ha constatado este medio.
El Departamento de Salud depurará responsabilidades por el caso, lo que podría implicar la imposición de sanciones económicas. La resolución también incluiría formaciones al personal sanitario sobre cómo identificar señales de maltrato infantil pasadas por alto, explican fuentes conocedoras.
Los inspectores de la conselleria ya han interrogado a los sanitarios y se centran ahora en el estudio del extenso informe resultante. Buscan determinar si su actuación esconde mala praxis o si fueron persuadidos por la madre, lo que determinará la dimensión del castigo o la absolución.
Por el momento, no han resuelto el caso. Además del Sant Pau, están siendo investigados el Hospital Sant Joan de Déu --especializado en atención infantil-- y el CAP Roger de Flor, ubicado en Eixample Dreta.
Sant Pau llamó a los Mossos
"Sant Pau fue el centro que lo denunció en una segunda consulta, hizo parte judicial y avisó a los Mossos d'Esquadra", explican voces internas. También recuerdan que el personal del citado centro "pidió el traslado custodiado al Hospital Vall d'Hebron, como dicta el protocolo".
En este sentido, la sentencia de las mismas fuentes es clara: "Fue el Mar y otros hospitales los que erraron". El centro sanitario ubicado en el frente marítimo, no obstante, no está en el foco de los inspectores.
El papel de la madre
Después del centro de atención primaria, los padres llevaron al lactante al Hospital del Mar, al Sant Joan de Déu y al Sant Pau, todo ello en un periodo de dos semanas. Acudieron a las urgencias de este último en dos ocasiones, y fue la segunda visita la que, el 16 de marzo, hizo saltar las alarmas.
La investigación también se centra en discernir si la madre, que es enfermera de traumatología, se sirvió de sus conocimientos sanitarios para disimular las lesiones del lactante, persuadiendo a los profesionales para que infravaloraran los hematomas y no detectaran, por ejemplo, huesos rotos.
De hecho, el relato de los padres era coherente y estructurado, y usaba un lenguaje asistencial, lo que infundió confianza en el personal que infravaloró el caso. Además, llevó al menor a distintos centros y no al hospital para el que trabaja, el Vall d'Hebron, lo que hubiese sido lo habitual.
Los sanitarios le creyeron hasta que, en el Sant Pau, determinaron realmente el frágil estado de salud del bebé, que tan solo tenía un mes y medio.
Dirigido por un alto cargo de ERC
En cualquier caso, las sanciones recaerían sobre los centros y no sobre los profesionales, cosa que no sirve de consuelo en las altas esferas del Sant Pau. El centro lo dirige Adrià Comella, director del Servei Català de la Salut de 2018 a 2021 y, por tanto, mano derecha de la conselleria de Salud de ERC durante la pandemia.
El hospital, gobernado por el patronato de una fundación en la que están representados la Generalitat, el ayuntamiento y el arzobispado, no ha recibido aún sanción alguna ni confirmación oficial.
Las voces consultadas por este medio van más allá e inciden en que no puede existir castigo sin expediente previo, cosa que hace aún más profundo el malestar. Otras fuentes hablan de "desconcierto".
Acogido por una familia
El menor recibió las curas que precisaba en la unidad especializada en maltrato infantil del Vall d'Hebron durante cerca de un mes, y ha sido acogido por una familia inscrita en la bolsa de urgencia del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión.
Los padres, por su parte, se encuentran en prisión preventiva. Sus defensas han pedido al juez de instrucción su salida de prisión a cambio del pago de una fianza y la imposición de pulseras GPS, posibilidad que ha topado con la oposición de Fiscalía.
Recientemente, las investigaciones han dado un vuelco y se centran ahora en determinar si las heridas que presentaba el lactante compatibles con una presunta agresión sexual fueron producidas en realidad por un episodio de estreñimiento severo.