Operación Zlata en Tarragona

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Cuidado con el bótox que te inyectas: cae una red que distribuía fármacos ilegales

La Guardia Civil desmantela tres clínicas clandestinas y detecta envíos desde China sin control sanitario

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Diversas redes criminales han visto en el auge de los tratamientos estéticos una oportunidad de negocio. Para contrarrestar este incremento de la actividad ilícita vinculada a la salud y la estética, la Guardia Civil ha desarrollado la "Operación Zlata" que busca investigar la criminalidad en el sector.

En el marco de esta iniciativa, la Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico internacional y nacional de medicamentos y productos sanitarios.

Acción

Esta acción ha incluido el desmantelamiento de tres clínicas estéticas que operaban de forma fraudulenta en Tarragona, Valencia y Alicante, donde también se ubicaba el principal almacén de los fármacos.

Se han incautado más de 1.248 viales de toxina botulínica (bótox) y 382 jeringuillas de ácido hialurónico, si bien se ha detenido a una persona en Alicante y se ha investigado a otras tres, una de ellas la pareja del arrestado, que administraba los medicamentos en el domicilio de forma clandestina desde 2017.

Fármacos confiscados en la Operación Zlata en Tarragona

Fármacos confiscados en la Operación Zlata en Tarragona

Lo han detallado en rueda de prensa este miércoles en la Comandancia de Barcelona el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto; el jefe de la Policía Judicial de Tarragona, el capitán David Herreras, y el jefe de la comandancia de Tarragona, Jordi Verger, quienes han indicado que la investigación se inició en agosto de 2025 y que la fase de explotación se llevó a cabo entre los días 8 y 9 de abril.

'Ciberpatrullaje'

La investigación se llevó a cabo mediante el denominado 'ciberpatrullaje', es decir, la monitorización del contenido en redes sociales donde los implicados publicitaban sus servicios para localizar clínicas o falsos profesionales que ofrecían tratamientos sin la formación sanitaria requerida.

Los autores del crimen ofrecían tratamientos de bótox muy por debajo del precio habitual en clínicas legales. Mientras que en centros autorizados estas intervenciones alcanzan los 600 euros, la red los ofrecía por unos 200 euros, captando así a numerosos clientes.

Para promocionarse, utilizaban plataformas como Instagram y Facebook, donde difundían vídeos en formato breve mostrando los tratamientos, generando una falsa apariencia de profesionalidad.

"Unboxing"

Un vídeo en redes sociales en el que realizaban un "unboxing" —desempaquetado del material— permitió a los investigadores vincular el centro de Reus con las otras dos clínicas. Asimismo, constataron que distribuían material a nivel estatal e internacional, con un volumen cercano a los 2.000 envíos anuales, de los cuales el 75% se realizaban en España y el resto en países europeos como Reino Unido o Lituania.

Los agentes detectaron además que la mercancía era adquirida en China, fuera de todo control sanitario de la Unión Europea, por lo que los productos incautados serán analizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para verificar su composición y seguridad.

Productos confiscados en la Operación Zlata

Productos confiscados en la Operación Zlata

Registros

Con los indicios recopilados, la autoridad judicial autorizó la entrada y registro en varias viviendas de Reus (Tarragona), Burjassot (Valencia) y Pilar de la Horadada (Alicante). En estos inmuebles, que funcionaban como clínicas clandestinas, se intervenía a pacientes sin garantías sanitarias.

Además del bótox y el ácido hialurónico, los agentes incautaron 269 viales de hialuronidasa, 51 envases de lidocaína, más de 1.000 agujas y jeringuillas, así como equipos informáticos, documentación y material de empaquetado. También se localizaron unos 4.500 euros en efectivo.

La investigación continúa abierta para analizar el patrimonio de los implicados y determinar si existen delitos de blanqueo de capitales, ya que los investigados no figuraban registrados como empresa ni como trabajadores autónomos.

Salud pública

El delegado del Gobierno ha subrayado que este tipo de prácticas suponen un riesgo directo para la salud pública, ya que el uso de sustancias como la toxina botulínica o el ácido hialurónico fuera de circuitos médicos autorizados puede provocar infecciones, reacciones adversas graves o secuelas permanentes.

Asimismo, ha destacado que los tratamientos estéticos han crecido un 200% en los últimos dos años, un contexto que ha favorecido la aparición de redes ilegales que aprovechan la alta demanda.

Las autoridades no descartan la existencia de más clínicas clandestinas que hayan adquirido estos productos y continúen operando de forma ilegal, por lo que instan a la ciudadanía a verificar siempre la acreditación de los centros y profesionales antes de someterse a este tipo de tratamientos.