Blanca Serra i Puig durante la presentación del manifiesto de independentistas de izquierdas en apoyo al expresidente Carles Puigdemont, a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí y al Consell per la República en Barcelona, en febrero de 2020.

Blanca Serra i Puig durante la presentación del manifiesto de independentistas de izquierdas en apoyo al expresidente Carles Puigdemont, a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí y al Consell per la República en Barcelona, en febrero de 2020. DAVID ZORRAKINO-EUROPA PRESS

Vida

Muere la activista Blanca Serra, la “enemiga de España” que impulsó una investigación por torturas en la comisaría de Vía Laietana

La filóloga e histórica militante independentista ha fallecido a los 83 años

Su caso marcó un hito jurídico, aunque la investigación sobre los abusos en Via Laietana se archivó hace apenas tres semanas

Contenido relacionado: La Fiscalía de Barcelona emprende, por primera vez, diligencias por torturas en la era franquista

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

Blanca Serra i Puig, figura clave del independentismo combativo y referente de la lucha memorialista en Cataluña, ha fallecido este sábado a los 82 años.

Su deceso se produce apenas tres semanas después de que la justicia cerrara la investigación derivada de su denuncia por torturas, un proceso que, pese al archivo, supuso un punto de inflexión legal en España al lograr que la Fiscalía de Memoria Democrática reconociera, por primera vez, la existencia de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura y la Transición.

Sin culpables

El caso de Serra fue histórico. En mayo de 2025, la filóloga se convirtió en la primera víctima del franquismo en declarar ante la Fiscalía.

Su testimonio detallaba las vejaciones y maltratos sufridos en la jefatura de Via Laietana (Barcelona) y en la Dirección General de Seguridad en Madrid durante sus detenciones entre 1977 y 1982. Interpuso la denuncia en 2024.

El presidente del Òmnium Cultural, Xavier Antich; la abogada Sònia Olivella y la activista por la lengua catalana y militante de la izquierda independentista víctima de torturas, Blanca Serra, en una imagen de archivo

El presidente del Òmnium Cultural, Xavier Antich; la abogada Sònia Olivella y la activista por la lengua catalana y militante de la izquierda independentista víctima de torturas, Blanca Serra, en una imagen de archivo Europa Press - Archivo

A raíz de su denuncia, el Ministerio Público admitió la veracidad de los abusos en el contexto de la represión política.

Sin embargo, la causa terminó siendo archivada recientemente debido a la imposibilidad de identificar nominalmente a los torturadores tras décadas de opacidad administrativa.

Independentismo radical

Nacida en Barcelona en 1943, Blanca Serra mantuvo una vida política marcada por su confrontación directa con el Estado. Durante los años 70 y 80, fue detenida en diversas ocasiones por su vinculación con el PSAN-Provisional y organizaciones del entorno secesionista.

En 1981 y 1982, fue arrestada bajo la ley antiterrorista por presuntas conexiones con los orígenes de la banda Terra Lliure —fundada, entre otros, por su hermano—, aunque siempre quedó en libertad sin cargos.

Serra nunca ocultó su radicalidad nacionalista. En entrevistas recientes, llegó a definir al Estado español como el "enemigo" y defendió la tesis de que Cataluña vive bajo una "ocupación secular".

Un manifestante independentista, ante la Jefatura de Policía de Cataluña en la Via Laietana

Un manifestante independentista, ante la Jefatura de Policía de Cataluña en la Via Laietana EFE

En 2016, fue una de las firmantes del polémico Manifiesto Koiné, que abogaba por la exclusión del castellano como lengua oficial en una eventual Cataluña independiente.

De la clandestinidad a la ANC y la CUP

Tras años dedicada a la enseñanza y al activismo lingüístico —por el que recibió el premio Pompeu Fabra en 2020—, Serra se integró en la política institucional y civil de la última década.

Fue una de las fundadoras de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), militante activa de la CUP y, en sus últimos años, formó parte del Consell de la República, el órgano liderado desde Bélgica por Carles Puigdemont.