La población gitana conforma la principal minoría étnica europea establecida en Cataluña y, por contra, los 75.000 gitanos que viven en la región arrastran lacras tales como el abandono escolar, la pobreza y la discriminación.
De hecho, el 60% de los hogares gitanos se encuentran en situación de privación material, al tiempo que el 65% de los menores abandonan los estudios obligatorios; más de dos tercios de los jóvenes no consiguen graduarse en ESO.
Asímismo, el 85% de ellos aseguran haber sufrido situaciones de discriminación o antigitanismo.
El Govern de la Generalitat ha diseñado un plan orientado a paliar estos efectos que golpean a la comunidad rumana. La conselleria de Derechos Sociales e Inclusión fía a su nueva Estrategia Catalana del Pueblo Gitano 2026-2030 la reducción de las desigualdades económicas que se reproducen de generación en generación.
La 'consellera' Mònica Martínez Bravo, en una imagen de archivo
Educación y empleo
El documento establece 23 objetivos y pone el foco especialmente en aquellas políticas con mayor capacidad transformadora, con una prioridad clara: la educación y el empleo.
De esta manera, la oficina que comanda Mònica Martínez Bravo destinará recursos edicionales a las escuelas con una alta concentración de alumnos gitanos, incluyendo programas de mentoría con referentes gitanos que acompañen a los escolares para garantizar su formación.
Precisamente la conselleria se ha servido de figuras gitanas para la presentación de la estrategia, en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, que alberga el primer documento que acredita la presencia del pueblo rumano en la península Ibérica, fechado el 1425.
Han participado del acto los diputados Andrés García Berrio (Comuns) y Susana Martínez (PSC), Francisco Vargas Porras, regidor del Distrito de la Mina del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs, y Jelen Amador López, doctora en Sociología, formadora y activista gitana.
Romper la barrera del mercado laboral
En materia laboral, la tasa de paro entre la población gitana se sitúa en el 36%, 2,6 veces mayor que la catalana en general. En el caso de las personas entre 18 y 24 años, una de cada dos no trabaja. A esto hay que sumarle unos ingresos familiares que, en el 75% de los casos, se sitúa por debajo de los 1.500 euros al mes.
Es por ello que la nueva estrategia --que es una hoja de ruta, por lo que no recoge inversiones concretas-- busca reforzar la formación profesional, establecer alianzas con empresas y facilitar itinerarios de inserción laboral más estables, así como reducir las barreras en el acceso al mercado laboral.
Entre las actuaciones previstas destaca también la creación de la Casa de la Cultura Gitana, concebida como un espacio de reconocimiento, visibilización y promoción de la cultura y la identidad gitana.
