Fatoumata Macalou, propietaria de la peluquería La Meva Corona

Fatoumata Macalou, propietaria de la peluquería La Meva Corona GALA ESPÍN Barcelona

Vida

Fatou, peluquera afro: “Solo se toma nuestra imagen para hablar de clases bajas”

Fatoumata Macalou es propietaria de una peluquería en Banyoles desde la que lucha contra la invisibilización estructural de las mujeres racializadas

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Tras una cortina traslúcida que deja entrar la suficiente luz natural, pero impide discretamente la visión desde el exterior, Fatoumata Macalou da la receta de una mascarilla natural para fortalecer el pelo mientras trenza unos rizos que, en público, suelen ir cubiertos por un hiyab. Otra joven desliza vídeos de TikTok sentada bajo un secador mientras espera su turno de peinado.

“Mi proyecto era el de crear una peluquería para mujeres racializadas”, sobre una especialización que, en La Meva Corona, lejos de ser una mera etiqueta comercial, es la respuesta directa a lo que considera una carencia estructural de la sociedad.

Actualmente, dice en una conversación con Crónica Global, “sigue habiendo una invisibilización de la mujer negra y más en el ámbito de la imagen personal”. Es por eso que, desde su Banyoles natal, se puso el reto de “cuidar de un colectivo del que nunca nadie ha cuidado”.

Cultura

“Lo que yo hago aquí es cultura”, afirma Fatou, el diminutivo por el que es conocida, sobre la importancia que tiene el pelo y su cuidado en la comunidad negra, convirtiéndolo en un acto de reconocimiento y dignidad.

Macalou peina el pelo de una clienta

Macalou peina el pelo de una clienta Gala Espín

El ejercicio de trenzar un cabello, por ejemplo, es un acto de cuidado y de transmisión cultural: “Se da una comunicación única, un traspaso de información de la persona que te hace las trenzas”, asiente recordando una infancia llena de mañanas de fin de semana en las casas de sus tías y amigas de su madre.

La mujer carga ahora con parte de ese peso cultural y siente una responsabilidad, especialmente respecto a sus clientas más jóvenes, a quienes explica cada paso que hace y aconseja sobre el cuidado del pelo en casa con todo tipo de detalle.

El hiyab de una clienta

El hiyab de una clienta Gala Espín

“Es algo que he tenido que ir trabajando, pues tiene raíces ancestrales”, relata con la consciencia de que el pelo rizado de una mujer negra es identidad e historia, mucho más que una cuestión estética.

Invisibilidad

Sin embargo, ese saber ancestral ha sido históricamente menospreciado: “Lucir nuestro pelo nunca ha estado bien visto”, expresa la peluquera, “quedó a un lado de la historia y la moda solo visibiliza pelos lisos, finos y rubios”.

Fatou lava el pelo de una clienta

Fatou lava el pelo de una clienta Gala Espín

Eso, subraya, genera grandes complejos y lamenta que muchas mujeres negras terminen prefiriendo quedarse en casa antes que salir con el pelo imperfectamente limpio o peinado.

Esta falta de reconocimiento también la ha observado en el ámbito educativo. Macalou recuerda dificultades durante su formación: “He tenido alguna profesora a la que le ha costado aprobarme algún peinado”, cuenta, citando a una tutora que le dijo que no podía evaluarla correctamente porque “no dominaba” el pelo afro.

El aparador de la peluquería

El aparador de la peluquería Gala Espín

'De aquí'

“Nuestra imagen solo se toma cuando hay que hablar de clases bajas”, señala sobre cómo los estereotipos siguen condicionando la percepción social en Cataluña de muchas mujeres racializadas.

Su discurso pone sobre la mesa una contradicción a la que se enfrenta diariamente, la de haber nacido aquí, pero ser tratada como una extranjera. “No puedes pedir integración, si no sabes cuál es la cara de la integración”, sentencia la mujer.

Macalou lava el pelo de una clienta

Macalou lava el pelo de una clienta Gala Espín

“Si tú me preguntas que de dónde soy, es porque asumes que no puedo ser de aquí”, reflexiona. Su respuesta más habitual para cuestionar los prejuicios de su interlocutor es “yo soy de aquí, ¿y tú?”.

Ansiedad racial

Macalou transforma esa experiencia personal compartida por tantas en un refugio colectivo: “Realmente tú necesitas un espacio donde te sientas cómoda y respetada”.

Fatou peina el pelo de una clienta

Fatou peina el pelo de una clienta Gala Espín

Habla de crear un entorno donde, aunque sea por unas horas, se aligere el peso de la ansiedad racial, un concepto con el que pone nombre a la presión constante de las personas racializadas de tener que demostrar su valía ante un sistema social que las cuestiona constantemente.

De hecho, expresa que esa fue la principal traba que afrontó cuando se propuso emprender. “Antes de montar todo esto tuve que sentarme con mi terapeuta un buen rato porque me costaba creer en que realmente sería capaz de tener mi propia peluquería”, recuerda sobre la inseguridad que tenía hace poco más de dos años.

La peluquería de Fatou Macalou

La peluquería de Fatou Macalou GALA ESPÍN

Orgullo

Fatou nació en una ciudad que, en ese momento, todavía albergaba una de las mayores vergüenzas del colonialismo europeo. Molawa VIII, el conocido como ‘Negre de Banyoles’, estuvo expuesto disecado en un museo de la ciudad gerundense hasta el año 2000.

Solo 24 años después de eso, la joven, que para entonces tenía 27 años, inauguró La Meva Corona en pleno centro. “Me cuesta decirlo con la boca grande, pero me siento orgullosa, es gratificante cuando las clientas me dicen que aquí se sienten bien”, sonríe echando la vista atrás.