María Berdasco, doctora en biología molecular y experta en epigenética

María Berdasco, doctora en biología molecular y experta en epigenética Cedida

Vida

María Berdasco: "La epigenética es el interruptor de los genes"

María Berdasco, doctora en biología molecular y una de las principales expertas en epigenética, explica por qué un estilo de vida saludable favorece un buen funcionamiento de las células

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Nuestros hábitos cotidianos dejan en nuestro organismo una huella más profunda de lo que imaginamos. La alimentación, la calidad del sueño, el estrés o la actividad física no solo condiciona cómo nos sentimos sino que también modifican la expresión genética, afectando funciones celulares que afectan nuestra salud.

Así, nuestras decisiones diarias adquieren una relevancia fundamental, no solo en nuestra salud presente, sino también en la forma en que nuestros genes se expresan a lo largo del tiempo.

Portada de 'Reescribirnos'

Portada de 'Reescribirnos'

En Reescribirnos (Editorial Espasa), María Berdasco, referente internacional en epigenética, nos muestra cómo la biología y nuestro estilo de vida se influyen mutuamente. Mujeres en Crónica charla con ella sobre cómo los hábitos saludables pueden favorecer un equilibrio biológico más saludable.

¿Qué es la epigenética y por qué es esencial en nuestra vida?

La epigenética es el interruptor de los genes. Yo siempre digo que nosotros, en nuestro material genético, tenemos las instrucciones para producir más de 20.000 proteínas. Si todas las proteínas se expresaran a la vez en una única célula sería un caos total. Necesitamos alguna señal que encienda y apague estos genes.

Por eso digo que la epigenética es el interruptor, es la señal que hace que un gen se active, se exprese en un momento dado o en un tejido dado. Esto es esencial para nuestra propia vida, para nuestrdesarrollo.

Por ejemplo, las células de la retina expresan proteínas que permiten que veamos y las células del corazón expresan otro tipo de proteínas que hacen que las células se contraigan. Sería un completo caos que se contrajeran las células de la retina o que tuviésemos fotorreceptores en el corazón. Estas instrucciones de qué es lo que se expresa o no en un tejido se produce por estas estas pautas epigenéticas.

¿Y en estas instrucciones es donde nosotros tenemos cierta capacidad de influencia?

Claro. Estos interruptores producen estas señalizaciones mediante modificaciones químicas. Son grupos químicos que "se espolvorean" por encima de nuestra secuencia del ADN. Estas modificaciones químicas son grupos químicos que se quitan y se ponen.

Hay que entender que la epigenética tiene una flexibilidad, es algo dinámico, a diferencia de la genética. Nosotros podemos tener grupos que se ponen o que se quitan. La clave está en conocer este baile.

Y este dinamismo, ¿cómo se hace?

Pues, en parte, en función de nuestro estilo de vida o de nuestras exposiciones, como la alimentación, el ejercicio físico, las horas de sueño o la contaminación. Todo esto es lo que va a condicionar que estos grupos químicos sean dinámicos, se pongan o se quiten. A veces hacia un lado favorable, otras veces hacia un lado más perjudicial para la salud.

Hablemos del descanso, ¿cuál es el ciclo natural del sueño?

El ciclo natural del sueño es el que más se ajusta a las horas de luz. Como explico en Reescribirnos, tenemos un regulador principal que es la luz, que es el que envía las señales al hipotálamo y la hipófisis que activan todo nuestro sistema hormonal de defensa.

Cuanto más variemos estos horarios naturales, más dificultades tendremos; pero es verdad que no somos máquinas perfectas, ni todos los humanos estamos sincronizados a las mismas horas.

Y este ciclo natural cada vez está más alterado

Lo que está pasando actualmente es que lo estamos variando con prácticas artificiales. Estamos cada vez más expuestos a la luz artificial, a las pantallas, a estímulos luminosos que no son los naturales. Y esto está afectando a nuestra salud. No estoy diciendo nada nuevo en el libro.

Todos conocemos las prácticas recomendables: no someterse a estímulos luminosos antes de dormir, no pantallas excesivas de televisión, de móvil, de ordenadores... Y lo mismo por las mañanas; este hábito de levantarse y mirar el reloj lo primero introduce cierto estrés.

La epigenética es el interruptor de los genes, explica María Berdasco

La epigenética es el interruptor de los genes, explica María Berdasco

En este sentido, ¿afecta realmente los cambios horarios anuales?

Yo creo que un cambio horario de una hora es un cambio al cual el organismo se adapta rápidamente. Cuando hablo de cambios me refiero al uso de pantallas artificiales, cambios prolongados en el tiempo. No se trata de un cambio puntual de adaptarnos un día a una hora de diferencia de desfase horario, sino que son las prácticas habituales muy continuadas las que realmente pueden tener un efecto en el cuerpo.

La actividad física es otro de los pilares fundamentales.

Esto es algo que todos sabemos. Mucha gente dice "salgo a correr, libero endorfinas y me siento mejor, me he quitado estrés". Eso es un estado mental. Evidentemente hay cambios en el músculo, cambios físicos y cardíacos; hay un cambio fisiológico completo.

El ejercicio mejora en general nuestra salud, también la mental. No estoy hablando de enfermedades neurodegenerativas en las que hay detrás una causa patológica más grande. Pero sí es cierto que los estados anímicos se modifican por el ejercicio físico.

Con el ejercicio físico, al igual que con otros factores, las poblaciones somos heterogéneas, cada uno de nosotros reaccionamos de una forma. Por tanto, el ejercicio físico ha de estar adaptado a las condiciones de cada uno. Una persona joven que tiene un estrés tremendo en el trabajo, sale a correr, se libera y le es beneficioso. Sin embargo, a una persona mayor que tenga problemas articulares correr no le beneficiará.

La dieta, el tercer pilar, también hay que adaptarla

Exactamente. Es muy importante también adaptarlas a nuestras necesidades fisiológicas: a partir de ciertas edades casi todos tenemos alguna patología, por tanto, estas dietas han de ser diseñadas de acuerdo a las posibles enfermedades que tengamos.

¿Qué opina sobre esta moda de la suplementación?

Sin ser nutricionista, creo que la dieta es una gran diana para grandes mentiras. Al fin y al cabo, a todos nos interesa mucho nuestra salud y una de las cosas que podemos hacer más fácilmente es cambiar lo que comemos. Por tanto, es fácil hacer falsas promesas a las personas en base a algo que puedes modificar fácilmente. Creo que hay una falta de control sobre la propaganda, incluidos anuncios en medios de comunicación.

Los suplementos tienen beneficios en caso de que realmente se necesiten. Sí es verdad que hay personas que tienen deficiencias alimentarias y hay personas que tienen enfermedades y no metabolizan bien ciertos alimentos; en esos casos sí que se necesitan suplementos, siempre bajo control médico. Porque, además, el exceso de suplementos puede tener un efecto perjudicial.

Supongo que pasa lo mismo con la actual fiebre por las proteínas

Creo que en nutrición nos guiamos mucho por modas. También por la publicidad, porque generalmente estas dietas siempre llevan acompañado algún personaje famoso. Yo siempre traslado el mismo mensaje: precaución y adaptarla a las necesidades de cada uno y siempre asesorado por profesionales, no por la información que podamos extrapolar de internet.

También asistimos a una gran obsesión por mantenernos jóvenes. ¿Es realmente posible retrasar el envejecimiento?

Lo primero que habría que hacer es ponernos de acuerdo en definir qué es el envejecimiento. El envejecimiento es un deterioro de nuestra fisiología motivado por muchas causas moleculares. El envejecimiento es, por ejemplo, la pérdida de memoria, pero también es la pérdida de elasticidad de la piel. Hay múltiples variables que se asocian con el envejecimiento. Realmente retrasar o evitarlas todas sería una utopía.

A lo que aspiramos es a frenar o paliar de alguna forma el deterioro de ciertas variables. Pero, desde luego, aspirar a la inmortalidad es algo que va contra la propia naturaleza de nuestro cuerpo. Las células se dividen y, a medida que envejecemos, vamos acumulando más divisiones, errores genéticos, se van estropeando, en cierta manera las vamos desgastando.

El consumo indiscriminado de cosméticos, ¿cómo afecta a nuestra epigenética?

Debería existir una regulación de los productos cosméticos. A día de hoy, vas al supermercado o a cualquier perfumería y puedes encontrar cremas que dicen "rejuvenecimiento epigenético". No sabemos qué compuestos llevan y no van dirigidos a dianas específicas.

Desde un punto de vista cosmético, obviamente tenemos que cuidar nuestras células: hay que evitar su deshidratación, también su exposición al sol. El límite está en el engaño. Cuidarse está bien a partir de cualquier edad, cuidar nuestras células es algo que debemos hacer.

Resumiendo, los tratamientos cosméticos tienen su uso, tienen su base desde el momento cero, pero no pueden convertirse en falsas promesas de la juventud eterna.

¿Pueden trascender las emociones y los traumas?

Sí. Esta es la parte más controvertida de la epigenética, la herencia epigenética transgeneracional. Un trauma puede dejar marcas epigenéticas en la persona que ha estado expuesta. Marcas en nuestra genética que se pueden mantener, incluso, tres generaciones más allá.

El problema es que, de momento, no tenemos evidencias poblacionales en humanos a tan largo plazo. Tenemos evidencias en dos generaciones, de padre a hijos. Este tipo de registros lo sacamos siempre de registros militares: por razones éticas, no se puede exponer a una población a un trauma y ver qué es lo que ocurre estudiándolos en un laboratorio, por eso la forma de tener este tipo de datos es siempre a través de grandes desastres bélicos.

Por ejemplo, de la Guerra de Secesión de Estados Unidos hay estudios en los cuales se ha visto que los hijos nacidos de padres que fueron prisioneros de guerra tienen una serie de alteraciones o más epigenéticas asociadas a ciertas enfermedades. Pero necesitaríamos una generación más para poder hablar realmente de herencia transgeneracional en humanos.

¿Y cómo se heredan?

Hablando de varones, la única forma es a través de cambios que afectan al esperma. También sabemos que no todas las marcas epigenéticas son heredables, solo algunas, y no se hereda solo lo malo.

En modelos animales hay estudios muy curiosos que resaltan cómo los cuidados maternos modifican el epigenoma de la descendencia para bien o para mal. Una ratona cuidadora genera una progenie de ratones con un desarrollo más normal, mientras que se ha demostrado que varias generaciones de una madre no cuidadora arrastran miedos, traumas y una peor gestión del estrés.

Y el cambio climático, ¿influye en la epigenética?

En la medida en que cambian nuestras condiciones, sí. En mi anterior libro, Epigenética. Más allá del genoma, que incluía animales y plantas, hay varios ejemplos. Las modificaciones del cambio climático extremas, por ejemplo, la subida de la temperatura del agua está afectando a las poblaciones que habitan estos océanos: hay casos muy curiosos, como un tipo de pez de la familia de las lubinas, cuyo sexo se determina por la temperatura del agua.

A nivel humano creo que veremos consecuencias. Todavía no existen conexiones con la epigenética pero las habrá seguro, porque una de las cosas que estamos haciendo con el cambio climático es cambiar la asociación que tenemos con otros agentes biológicos, con virus y con bacterias.

¿Existen medicamentos epigenéticos?

Sí, de hecho, mi grupo de investigación en el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras se llama "Terapias Epigenéticas". Hace unos 25 años, apenas se hablaba de epigenética humana en la universidad, ahora ya tenemos fármacos epigenéticos en el mercado.

Existen fármacos epigenéticos para el tratamiento de tumores hematológicos principalmente. Actualmente tenemos once tipos distintos de fármacos que se están aplicando, seguimos con el límite de los tumores de la sangre, pero también se están extendiendo otro tipo de tumores sólidos, como pueden ser los sarcomas.

¿Es este su campo de estudio?

Así es. Es interesante también que el uso de los fármacos epigenéticos de forma monoterapia: solo el fármaco epigenético se utiliza en tumores hematológicos. Sin embargo, se está utilizando también el uso combinado con otras terapias, con el papel de aumentar su eficacia. De alguna forma, lo que hacen los fármacos epigenéticos es favorecer la visibilidad del tumor para que el sistema inmune pueda actuar.