Josep Lluís Rovira, cónsul de Estonia y eterno candidato al CC, cede una vez más ante el cónsul de Israel
La oposición al Cuerpo Consular de Barcelona se diluye y fracasa el 'putsch' nacionalista
El cónsul israelí, Yosef David Sánchez-Molina, revalida su cargo y deja en fuera de juego a la oposición, incapaz de poner en marcha una candidatura alternativa
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El ruido de sables en el Cuerpo Consular de Barcelona ha acabado en agua de borrajas. El cónsul de Israel, Yosef David Sánchez-Molina, ha revalidado su cargo al frente de la prestigiosa institución, y ha desactivado al sector crítico que avivó un golpe de Estado en las sombras durante su último mandato.
Así, el diplomático de Oriente Medio pilotará el ente, mínimo, hasta 2028.
Será así porque el equipo que encabeza el catalanoisraelí arrasó en la asamblea participativa que ayer tuvo lugar en el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB).
La reunión discurrió con una anómala placidez. Los más de 50 representantes que acudieron al concilio votaron por unanimidad a la única candidatura propuesta, encabezada por el cónsul israelí, y con Benito Miró, de El Salvador, y Rossana Cecilia Surballe, cónsul de Argentina, como las dos personas de la más estricta confianza del líder consular.
Completan la junta el jefe de Relaciones Institucionales, Francisco Javier Ruiz Gil, de Finlandia; y el tesorero Francisco A. Granero, de Mónaco.
Además, hay nueve vocales: Tsvetelin Rumenov, cónsul de Bulgaria; Santiago Martin Vitale, de Uruguay; Álvaro Hernán Linares, de Panamá; Antonio José Gómez, de República Dominicana; Beka Zarandia, de Georgia; Pere Vicens Rahola, barón de Perpinyà y cónsul de Uzbekistán; Ricardo Tobar, de Letonia; Javier Pérez, de Etiopía; y Joan Gaspart, expresidente del FC Barcelona y cónsul de Seychelles.
Sector crítico en mínimos
La única nota discordante del evento fue la del eterno aspirante a candidato Josep Lluís Rovira, exvicepresidente de Grup Sifu, expresidente de la patronal Pimec y ahora cónsul de Estonia.
El legado no ha logrado articular una lista alternativa a la del cónsul de Israel, y se abstuvo en la votación. No le acompañó al evento ninguno de sus camaradas. Pese a todo, se ha mostrado educado y cordial con la nueva junta; y ha saludado de forma fría, pero respetuosa, al resto de integrantes.
Menos tensión
Aun así, la votación fue mucho menos tensa que años ha, cuando Rovira profirió protestas a viva voz ante la indiferencia del resto de legados.
Entonces, intentó "introducir el asunto del conflicto palestino en la reunión", y diversas voces se alzaron para recordarle que la Convención de Viena —que regula el papel de los cónsules— no permite a éstos inmiscuirse en política ni hacer manifestaciones de este cariz. Esta competencia se reserva a las embajadas.
La templanza de Gaspart
El conflicto escaló y obligó al incombustible Joan Gaspart a movilizarse y templar las aguas entre ambas partes. Ahora, el respeto se ha recuperado, si bien sotto voce persisten las discrepancias y diferencias.
No en vano, en los últimos dos años se ha intentado confeccionar una candidatura alternativa a la encabezada por Sánchez-Molina. Sin éxito.
Los representantes consulares, encabezados por el cónsul de Israel, en la sede del ICAB
Lo detallan fuentes consulares: este año se remitieron mensajes anónimos a varios cónsules para que retiren su apoyo al comité ejecutivo actual. Ello, con el argumento de que es inadecuado que Israel capitanee el organismo "por motivos de paz".
Durante meses, un sector se ha organizado para tomar el control de la institución, con la contratación de asesores y expertos en materia diplomática. Participan del entente personas cercanas al nacionalismo catalán y a la vieja Convergència, además de otros cónsules "sensibles" con el conflicto en Oriente Medio.
Mandato hasta 2028
Nada de ello ha prosperado, y hasta 2028 la junta que capitanea el cónsul israelí seguirá al frente de la emblemática institución.
Cabe recordar que, durante su mandato, se ha recuperado la posición discreta pero influyente que tenía antaño el Cuerpo, además de poner orden interno a unas cuentas que sufrieron una sacudida en el pasado por el despido irregular de una trabajadora.