El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha anulado las bases de la oposición para chóferes al considerar desproporcional el requisito de un B2 en catalán para la optar al puesto de trabajo.
La posición en concreto que se buscaba ocupar eran de aquellos conductores que debían trasladar a los miembros de la Mesa de la Cámara, presidida por el dirigente de Junts, Josep Rull.
Falta de proporcionalidad
El TSJC ha estimado el recurso interpuesto por Convivencia Cívica Catalana y ha declarado la nulidad de la base que imponía como requisito excluyente acreditar un nivel intermedio (B2) de catalán en un proceso iniciado en julio de 2024.
El órgano judicial ha concluido que la imposición de este nivel lingüístico no es proporcional a las funciones del puesto.
Mecanismo de exclusión
Para tomar esta decisión, el tribunal ha remitido al convenio colectivo de personal laboral de la Generalitat, que para la función de conductor exige el nivel elemental de catalán, no el intermedio.
En un comunicado, la entidad ha informado de la conclusión del tribunal y ha añadido: "La sentencia pone de manifiesto que la Administración no puede utilizar el requisito lingüístico como mecanismo de exclusión generalizada, ni imponer niveles superiores a los previstos normativamente sin una justificación real y suficiente.".
Precedente ante otras convocatorias
La entidad ha considerado que las bases para esta oposición vulneraban los artículos 14 y 23.2 de la Constitución que velan por la igualdad ante la ley y el acceso igualitario a funciones y cargos públicos, que deberán basarse únicamente en mérito y capacidad.
Convivencia Cívica Catalana ha subrayado: "Esta resolución no es un caso aislado, sino que se enmarca en una línea de actuación más amplia frente a convocatorias públicas que imponen requisitos lingüísticos desproporcionados".
