La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha afirmado que un interno ha agredido este sábado a cuatro funcionarios del Centro Penitenciario de Ponent, en Lleida, además de incendiar una celda y dejar otra “completamente destrozada”.
El interno, según explica el sindicato, cumple una condena de nueve años por acumulación de varios delitos relacionados con robos con fuerza, atentado contra la autoridad y homicidio en grado de tentativa, y “dispone de un amplio historial de conductas conflictivas” dentro del centro.
La prisión de Ponent, en Lleida
Los hechos, según el CISF
Según relatan, los hechos se iniciaron cuando el interno prendió fuego a su propia celda, lo que obligó a los funcionarios a activar el protocolo de incendios y trasladarlo a otra. Allí, el hombre comenzó a golpear las ventanas hasta arrancar los marcos metálicos y romper los cristales “con la intención de obtener objetos punzantes”.
El equipo de intervención del centro redujo al interno en una actuación en la que cuatro funcionarios resultaron heridos de diversa consideración.
Máxima contundencia
El CSIF exige que los internos con conductas agresivas no sean destinados al Centro Penitenciario de Ponent porque “las características y limitaciones de su infraestructura penitenciaria dificultan extraordinariamente la actuación de los trabajadores públicos y no garantizan su seguridad”.
El sindicato también reclama actuar con la máxima contundencia ante este tipo de conductas.
Centre Penitenciari Ponent | GENCAT
Uno de los centros más complicados
No es la primera vez que CSIF denuncia agresiones similares en la prisión de Ponent. En marzo de 2024 ya se produjo otra agresión a cuatro funcionarios, que tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos por diversas lesiones.
En el comunicado que publicaron entonces, el sindicato aseguraba que se trata de uno de los centros más complicados para trabajar en Cataluña, ya que allí se derivan muchos internos conflictivos.
El asesinato de Núria López
“La situación es insostenible”, afirmaban entonces. “Esta es la prueba de que el asesinato de Núria [López] a manos de un interno no es un caso aislado. Sufrimos agresiones a diario. Somos un colectivo olvidado por la administración. Es necesario más personal y más medios y que se nos considere agentes de la autoridad para poder garantizar la convivencia en las prisiones, ya que se ha perdido el principio de autoridad”.
En diciembre de ese mismo año, un interno agredió sexualmente a una funcionaria.
