Los vecinos y comerciantes de la calle Lleida, en Montcada i Reixac, ya lo reconocen a simple vista.
Un hombre de mediana edad, calvo, delgado, vestido habitualmente con camisa y tejanos, cuya sola presencia pone en alerta a los negocios de la zona. Saben que, si aparece, es cuestión de tiempo que alguien sufra un robo.
Se trata de un multirreincidente con numerosas detenciones a sus espaldas, especializado en asaltar centros de estética y peluquerías del barrio de Montcada Nova.
Su último intento tuvo lugar este mismo lunes, 16 de febrero, cuando trató de robar nuevamente en un establecimiento de la calle Lleida, tal y como muestran las imágenes a las que ha tenido acceso Crónica Global.
Un patrón milimetrado
Las cámaras de seguridad captaron cómo el individuo observaba con detenimiento el escaparate del centro de estética. Durante varios minutos, merodeó por la zona, miró en el interior, se alejó y regresó en varias ocasiones, estudiando los movimientos.
En un momento dado, aprovechó que la puerta estaba cerrada mientras se realizaba un tratamiento en el interior, la forzó y accedió directamente al local. Su objetivo era claro: la caja registradora; su modus operandi habitual.
Sin embargo, esta vez fue sorprendido por una de las trabajadoras, que trató de retenerlo hasta la llegada de la Policía Local de Montcada i Reixac. El hombre reaccionó con violencia y logró zafarse antes de que los agentes llegaran al lugar.
La huida, no obstante, duró poco. Gracias a la descripción facilitada por las trabajadoras —que lo conocían perfectamente de anteriores episodios—, el sospechoso fue localizado y detenido poco después en otro punto del municipio, cuando intentaba coger un tren para abandonar la zona.
No era la primera vez
Las trabajadoras del establecimiento lamentan que el detenido sea el mismo individuo que ya logró robar en el local el pasado mes de julio. Entonces sí consiguió su objetivo y huyó con el dinero en efectivo.
Pero este centro de estética no es el único afectado. Este mismo verano, el sospechoso perpetró otro robo en una barbería de la cercana calle Barcelona, también en Montcada Nova.
En aquella ocasión, accedió al establecimiento en un momento en que no había clientas ni personal vigilando el mostrador y se dirigió directamente a la caja registradora, de la que sustrajo hasta el último céntimo.
Las imágenes de seguridad muestran cómo actuó con total tranquilidad, evidenciando la familiaridad con este tipo de golpes.
Imagen de archivo de un coche patrulla de la Policía Local de Montcada i Reixac (Barcelona)
Un viejo conocido
Fuentes consultadas por Crónica Global aseguran que el individuo es un habitual de estas calles, donde vecinos y comerciantes lo tienen plenamente identificado. Su presencia genera inquietud, ya que no oculta sus movimientos ni parece temer ser reconocido.
De hecho, en uno de los episodios recientes relatados por testigos, el hombre fue sorprendido tras cometer un robo a una mujer. Lejos de huir, esperó tranquilamente la llegada de la policía, en una escena que refleja hasta qué punto está acostumbrado a este tipo de intervenciones.
Fuentes policiales confirman que se trata de un multirreincidente con antecedentes no solo en Montcada i Reixac, sino también en otros municipios del Vallès Occidental, como Barberà del Vallès y Sant Cugat del Vallès.
Junta extraordinaria
Este nuevo episodio se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el municipio.
El Ayuntamiento ha convocado una junta extraordinaria para abordar los últimos incidentes, entre los que figuran el violento asalto a una joven en las inmediaciones de la estación, varios robos en establecimientos comerciales y el reciente atropello de tres agentes por un camión robado durante una persecución.
Imagen del alunizaje en una farmacia de Montcada i Reixac
Los comerciantes denuncian que algunos negocios han sido asaltados en más de una ocasión en cuestión de días, y lamentan la sensación de impunidad de delincuentes reincidentes que continúan actuando pese a ser perfectamente conocidos.
El caso de este individuo, que sigue merodeando por las calles donde ha robado en repetidas ocasiones, se ha convertido en un símbolo de esta problemática.
