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En la zona alta de Barcelona no lo conocían como Lorenzo Armillas. Para muchos, era simplemente 'Chencho'. Un hombre discreto en las palabras, pero imposible de ignorar en su forma de vivir.

Coches de alta gama, escapadas constantes a Dubái, vuelos en helicóptero privado y una presencia habitual en los círculos más exclusivos de la ciudad dibujaban el retrato de alguien que parecía moverse con naturalidad entre el lujo.

Cuando le preguntaban a qué se dedicaba, su respuesta era siempre vaga, pero aparentemente legítima: aseguraba estar vinculado al negocio de la siderurgia y a la exportación de material a gran escala.

Detenido por narcotráfico

Sin embargo, su tren de vida —muy por encima incluso del estándar de la burguesía barcelonesa— y sus constantes desapariciones alimentaron durante años un misterio que nadie logró resolver del todo hasta que su nombre apareció, de repente, asociado a una detención por narcotráfico en Estados Unidos.

Agentes de la DEA en un operativo Drug Enforcement Administration

Tal y como avanzó Crónica Global, Armillas, ciudadano español de origen catalán, fue detenido en enero por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) pocos días después de recuperar la libertad en Minnesota.

Su arresto se produjo tras una trayectoria judicial marcada por su implicación en una operación antidroga en Colombia, donde fue interceptado mientras intentaba cerrar una transacción de cocaína que resultó ser una trampa organizada por agentes federales estadounidenses.

Sin oficio conocido

Antes de su caída, Armillas llevaba años moviéndose en los círculos más exclusivos de Barcelona sin que nadie supiera con certeza a qué se dedicaba. Personas que frecuentan espacios de la zona alta, donde se relaciona la socialité barcelonesa, aseguran a este medio que su actividad profesional era un enigma cuidadosamente protegido.

Su versión oficial apuntaba al sector de la siderurgia. Armillas afirmaba estar vinculado a la exportación internacional de material, una explicación que durante un tiempo bastó para justificar su elevado poder adquisitivo.

Sin embargo, este relato chocaba con su realidad empresarial: figura como propietario de al menos tres sociedades con sede en Barcelona, vinculadas al ocio nocturno, la organización de eventos y el sector textil.

Las tres empresas en las que aparece Lorenzo Armillas como administrador Expansión

Aun así, ninguna de estas actividades parecía suficiente para sostener el nivel de gasto que exhibía con total naturalidad.

Una vida llena de lujos

Su estilo de vida era el de un millonario sin exposición pública. Según ha podido saber Crónica Global, Armillas disponía de al menos dos propiedades en Barcelona: una vivienda situada en la zona alta de Esplugues de Llobregat y otra en la calle Balmes, en pleno centro de la ciudad.

Se le podía ver habitualmente conduciendo un Range Rover y frecuentando el Arsenal, considerado el gimnasio más exclusivo de la capital catalana. También mantenía una estrecha vinculación con el mundo del pádel en una etapa en la que este deporte aún conservaba un carácter marcadamente elitista.

Exterior del club Arsenal Masculino de Barcelona Arsenal Masculino

Las imágenes a las que ha tenido acceso este medio muestran además una sucesión constante de viajes internacionales, muchos de ellos a Dubái, donde se alojaba en hoteles de lujo y accedía a servicios de transporte privado, incluidos helicópteros.

Su presencia era igualmente habitual en fiestas selectas y encuentros privados de alto nivel adquisitivo, donde alternaba con empresarios, influencers y miembros destacados de la alta sociedad barcelonesa.

Pese a esa intensa vida social, su entorno recuerda un rasgo constante: desaparecía durante semanas o meses sin dar explicaciones.

Sospechas en 'petit comité'

Para algunos de los que coincidieron con él durante esos años, el misterio que rodeaba a Armillas no pasó desapercibido. Aunque nunca se habló abiertamente, sí existía cierta intuición compartida de que su actividad real no encajaba con la versión que ofrecía.

De hecho, durante una etapa anterior en Alemania, Armillas ya había sido vinculado a la distribución a pequeña escala de pastillas y drogas de diseño, según relatan fuentes conocedoras de su trayectoria.

En círculos muy reducidos, su nombre comenzó a asociarse a la posibilidad de conseguir determinadas sustancias estupefacientes, aunque siempre en entornos privados y sin exposición pública. Nada de ello trascendió entonces más allá de esos espacios cerrados.

Un intercambio torpe

La realidad salió a la luz de forma abrupta. Armillas fue detenido en un hotel de Colombia cuando intentaba cerrar un intercambio de cinco kilogramos de cocaína con un supuesto comprador que, en realidad, era un agente encubierto de la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia federal estadounidense encargada de la lucha contra el narcotráfico internacional.

El intercambio de droga por el que está acusado el 'socialité' catalán Lorenzo Armillas Cedida

La operación formaba parte de un dispositivo diseñado para desarticular redes de distribución de cocaína con conexiones internacionales. Tras su arresto, fue trasladado a Estados Unidos, donde ingresó en prisión federal.

Su detención marcó un punto de inflexión definitivo. Para muchos de los que lo conocían como Chencho, fue el primer momento en que el misterio dejó paso a una explicación.

Su trayectoria en prisión

Desde entonces, su recorrido judicial en Estados Unidos ha estado marcado por al menos dos ingresos en prisión. Fue recluido inicialmente en un centro penitenciario de Chicago y luego en la prisión de FCI Sandstone, en Minnesota.

En septiembre de 2025, presentó una petición de habeas corpus ante el Tribunal de Distrito de Minnesota con el objetivo de impugnar su situación de detención. Sin embargo, la justicia federal rechazó su solicitud dos meses después.

Sin embargo, en una fecha posterior no precisada en la documentación judicial, el narcotraficante catalán abandonó la prisión federal y quedó fuera del sistema penitenciario.

Agentes del ICE, en Estados Unidos, en febrero de 2025. Ron Rogers (U.S. Immigration and Customs Enforcement)

Fue en ese contexto cuando agentes del ICE procedieron a su detención el pasado mes de enero en Minneapolis, activando su proceso de extradición.

Para quienes compartieron gimnasio, fiestas o viajes con él en Barcelona, la noticia confirmó lo que durante años había sido solo una sospecha sin pruebas. 'Chencho', el hombre sin oficio conocido y vida de millonario, no vivía del negocio de la siderurgia. Vivía del narcotráfico internacional.