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Con casco, botas y chaleco —cuando los hay—, los arqueólogos de Aixa-Can Mansana excavan la historia reciente y remota de Cataluña. Pero desde el pasado 13 de agosto las herramientas descansan. La plantilla cumple esta semana seis meses de huelga indefinida para denunciar lo que califican como “precariedad estructural” en una empresa adjudicataria de importantes proyectos públicos.

Entre todas las reivindicaciones, una sobresale por su gravedad: la falta de seguridad en las obras.

Inseguridad laboral y física

“En una obra, la seguridad es lo más importante. Si ese pilar falla, vamos mal”, resume Irene Duaigües, secretaria de Comunicación de la Sección Sindical de CNT en la empresa.

Según explica, muchos trabajadores han tenido que comprar de su propio bolsillo los equipos de protección individual (EPI), obligatorios en cualquier intervención en obra. “A veces los compras tú y, si presentas la factura, puede que te lo paguen. Puede que no”, señala.

Entornos inadecuados

La arqueología preventiva —la que se realiza antes o durante grandes construcciones para preservar restos patrimoniales— se desarrolla en entornos de riesgo como zanjas profundas, maquinaria pesada o terrenos inestables.

Sin embargo, la plantilla denuncia que no siempre se proporcionan rampas antideslizantes, protecciones adecuadas o una evaluación específica de riesgos en cada intervención.

Huelga organizada por la Sección Sindical CNT por la mejora de las condiciones laborales de los arqueólogos de la empresa Aixa-Can Mansana CNT

Fractura en las costillas

La plantilla no ha estado exenta de accidentes. Uno de los últimos episodios ocurrió cuando una compañera resbaló sobre un tablón de madera húmedo y se fracturó varias costillas. “No deberíamos tener un tablón; tendría que haber una rampa antideslizante”, afirma Duaigües.

Según el relato de la CNT, la solución prometida por parte de la empresa nunca llegó, y en obras posteriores volvieron a encontrarse con las mismas condiciones

Rescisión del contrato

La ausencia de la figura del delegado de prevención, encargado de evaluar los riesgos específicos de cada obra y adaptar protocolos y equipos, es otro de los problemas. “No es lo mismo trabajar en un talud de tres metros que en medio de una gran infraestructura como la L8”, explican desde el sindicato.

La ampliación de la línea de Ferrocarrils en Barcelona fue, de hecho, uno de los proyectos afectados por el conflicto. La paralización derivada de la huelga acabó con la rescisión del contrato de la constructora con la empresa arqueológica.

Otras reclamaciones

La seguridad es solo uno de los cuatro ejes de la protesta. La plantilla también reclama el cumplimiento real de las categorías profesionales recogidas en convenio. Denuncian que, de forma sistemática, se les asigna la categoría más baja y se complementa el salario con pluses que no cotizan, lo que repercute en sus derechos y futuras prestaciones.

A ello se suma la falta de actualización salarial. El convenio vigente no se revisa desde 2011 y, según sus cálculos, la pérdida acumulada supera los 250 euros mensuales por trabajador.

Despidos

El conflicto se agravó en abril de 2025, cuando la empresa ejecutó un ERE que afectó a 25 personas, casi la mitad de la plantilla.

Posteriormente, anunció nuevas extinciones y la generalización del contrato fijo discontinuo, una modalidad que el sindicato considera fraudulenta en un sector con actividad durante todo el año. “La arqueología no es estacional", sentencia Duaigües. 

Un juicio pendiente

La empresa —que hasta la fecha no ha querido pronunciarse al respecto— ha intentado además impugnar la huelga alegando que el convenio está caducado. Según la CNT, aunque formalmente el convenio haya expirado, sigue plenamente vigente y, por tanto, mantiene su validez legal.

El juicio para resolver esta cuestión está previsto para principios de marzo. Hasta entonces, la plantilla mantendrá el paro. “Hemos intentado negociar muchas veces. Siempre se han negado. Ahora dicen que hasta el juicio no hablarán”, lamenta Duaigües.

Antecedentes

No es la primera vez que los arqueólogos catalanes se movilizan por sus condiciones laborales. En octubre de 2025, trabajadores de Aixa-Can Mansana protagonizaron concentraciones en el Mercat del Born de Barcelona.

La paralización afectó el calendario del futuro Parc Circular Mataró‑Maresme, un proyecto pionero en Europa para la gestión sostenible de residuos, donde se realizaban excavaciones arqueológicas en el terreno destinado a la planta.

Los hallazgos históricos en Ca la Madrona, que incluyen restos prehistóricos, romanos y medievales, obligaron a prorrogar las excavaciones en varias fases, generando retrasos y afectando la planificación del proyecto.