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Mounir Nasraoui ha cambiado de escenario, pero no de hábitos. El padre del futbolista del FC Barcelona Lamine Yamal dejó Rocafonda, en Mataró, y se instaló hace unos meses en la zona alta de Barcelona.

Su nueva rutina transcurre en una gran avenida de Sarrià, a pocos pasos del centro neurálgico y comercial del barrio. Nasraoui ha pasado a residir en un edificio señorial, de esos que cuentan con una recepción presidida por icónicos sillones Barcelona —el clásico diseño de Mies van der Rohe— y un conserje trajeado que vela por la entrada.

La avenida de Sarrià donde vive Mounir Nasraoui GALA ESPÍN Barcelona

Es en este entorno, en un barrio poco dado a la exposición pública, donde Mounir intenta construir una cotidianidad lejos del ruido mediático. Y, hasta hace unos días, lo estaba consiguiendo.

Convivencia sin estridencias

Pese a los titulares previos que apuntaban a una posible convivencia tensa por su historial, este medio no ha encontrado quejas concretas entre los residentes de la zona.

Lejos de la imagen del vecino conflictivo que algunos dibujaban, tampoco emerge la de un líder cívico; simplemente, la de un residente más.

"He coincidido con él tres o cuatro veces y es amable, muy charlatán. Al principio no sabía ni quién era, me lo contó una señora que suele estar por aquí", explica una vecina del pipican donde Nasraoui pasea habitualmente el perro. Otro vecino lo corrobora: "No tenemos ninguna queja".

Una vecina de Sarrià que ha coincidido con Mounir Nasraoui en el área de perros GALA ESPÍN Barcelona

En los comercios cercanos, el relato es similar. En el bar situado frente al área canina aseguran haberlo atendido en alguna ocasión. "Sí, lo conocemos. Todo bien, es agradable", explican desde la barra.

Una fuente arreglada

Una mañana de invierno, Nasraoui pasea a su rottweiler por el pipican del distrito. Se acerca a la fuente y no sale agua. Saca el móvil, graba un vídeo y lo publica en redes sociales. Denuncia que el agua solo funciona cuando se activa el sistema de riego y que, cuando éste se apaga, los perros se quedan sin poder beber.

"Soy de Mataró y en Mataró hay agua", manifiesta en la grabación. También subraya el contraste con su nuevo entorno exclusivo: "Encima mi piso me ha costado una pasta".

El vídeo se viraliza. Días después, el Ayuntamiento interviene. La fuente vuelve a tener agua de forma permanente.

Después dos décadas

Lejos de tratarse de una queja puntual, la falta de agua era un problema conocido por los vecinos del entorno. La fuente llevaba años conectada al sistema de riego. "Cuando la hicieron, empalmaron el agua de la fuente con la del riego. Cuando cierran el riego, nos quedamos sin agua. Así 22 años", explica una vecina habitual del pipican.

La situación se agravaba durante los meses de verano. "En julio estuvimos todo el mes sin agua", añade. Tras la difusión del vídeo, la instalación se modificó. "Ahora el agua ya no depende del riego. La han conectado a la de los grifos", confirma otra vecina.

La 'polémica' fuente del pipican de Sarrià, ahora funcionante GALA ESPÍN Barcelona

El "efecto foco"

El episodio ha servido para poner sobre la mesa la dificultad para resolver problemas cotidianos sin presión externa. "Ahora han reaccionado porque ha salido este lío. Este hombre tiene poder", resume una vecina.

La figura de Mounir Nasraoui no es ajena a la polémica, lo que hacía temer un encaje difícil en Sarrià. Antes de instalarse aquí, su nombre ya había aparecido en los medios: en agosto de 2024 resultó herido por arma blanca durante una pelea en Mataró, un suceso judicializado en el que él alegó defensa propia.

A ello se suma su presencia constante en redes sociales, con un estilo provocador que ha contribuido a construir una imagen pública marcada por la controversia.

Pero en Sarrià, donde la discreción suele ser la norma, el "desembarco" de Mounir sólo ha demostrado que es un vecino conocido, con un estilo poco discreto, pero sin conflictos graves acreditados en su nueva casa.

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