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El coste de vida cada vez es más caro. Este factor es el que pone en aprieto a muchas familias que rechazan ser padres por no poder hacer frente a los gastos que conlleva ser uno más en la familia.

En cambio, hay quienes tienen otra mentalidad, otro poder adquisitivo o simplemente desean cumplir su sueño de ser varios en casa y afrontar la vida según venga.

Lo cierto es que a veces la vida es más compleja de lo que uno se puede llegar a imaginar. El mantener una pareja, una familia con hijos y llevar para delante el trabajo no es fácil. A veces no se dispone de flexibilidad horaria ni conciliación, lo que aún lo dificulta más.

En el pódcast de Rutas del Éxito, Pili, mujer de camionero y madre de 5 hijos, cuenta cómo se ha ido enfrentando a esos obstáculos de la vida, desde tener que vivir en Francia hasta llegar a España y no contar con vacaciones.

Con 57 años, ha dedicado las últimas dos décadas de su vida a construir una familia junto a su marido, un camionero internacional con quien lleva 18 años casada.

"Tienes que trabajar y llevar un sueldo para que el núcleo familiar vaya bien y esos niños crezcan", asegura. Pili fundamenta el bienestar del núcleo familiar en el esfuerzo compartido y la independencia económica, defendiendo firmemente que la estabilidad del hogar depende de que ambos miembros de la pareja aporten un sueldo.

Tras vivir experiencias traumáticas, como la pérdida total de su patrimonio y contraer una deuda de 210.000 euros debido a una estafa inmobiliaria en Francia, ella reafirma que no se puede depender exclusivamente de los ingresos de una pareja que trabaja en la ruta internacional.

Pili, mujer de camionero en el pódcast Rutas del Éxito / Captura de pantalla

Para ella, trabajar activamente en diversos sectores —desde la hostelería y la limpieza municipal hasta establecer su propia guardería como "madre de día"— ha sido la herramienta esencial para asegurar que a sus cinco hijos nunca les faltara nada, rechazando la dependencia de ayudas externas y priorizando la capacidad de recuperación a través del trabajo propio.

Más allá de la provisión material, esta filosofía busca inculcar en sus hijos valores de tenacidad, autonomía y responsabilidad mediante el ejemplo directo. Pili sostiene que ser "100% autónoma" le otorga una independencia moral y económica que actúa como un escudo para la familia; si su marido sufriera un accidente o enfermedad, el núcleo familiar no se vería financieramente comprometido.

Al explicar a sus hijos que el trabajo constante de ambos padres es lo que permite costear su educación y sus diversas experiencias de vida, Pili les enseña que el bienestar no es algo garantizado, sino algo que se construye activamente.

Su objetivo final es que sus hijos crezcan viendo que la base de una madre es velar por su futuro, proporcionándoles una estructura emocionalmente fuerte donde cada miembro asume la responsabilidad de sus actos para que el colectivo prospere.