Antonio Orozco

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Vida

Antonio Orozco, sobre su infancia: “Yo me quería dedicar a la música y mi padre no quería, no le parecía normal”

Incluso tras alcanzar el éxito, su madre seguía recordando con nostalgia su etapa anterior como informático

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Antonio Orozco sostiene que su destino estaba escrito desde el principio, afirmando: “Yo realmente creo que ya venía puesto” en el mundo de la música.

Desde muy pequeño, el artista experimentaba un sueño recurrente en el que se veía sobre un escenario mientras el público coreaba sus temas, una premonición que contrastaba con la realidad de su hogar. Sin embargo, creció en una familia muy humilde donde las prioridades eran la supervivencia y la estabilidad económica inmediata por encima de los sueños artísticos.

Según ha explicado en el pódcast Ac2ality, en su entorno familiar, la búsqueda de un empleo estable se vivía de una forma casi dogmática. Orozco describe esta etapa como una “especie de religión de alguna forma impuesta” basada en el mandato de buscar un trabajo con futuro.

Esta mentalidad provocó que, durante gran parte de su juventud, “la música siempre estuvo apartada” de su vida cotidiana, quedando relegada a un segundo plano frente a la necesidad de salvaguardar el presente.

La figura de su padre fue uno de los principales obstáculos en su vocación inicial, ya que no comprendía la música como una salida profesional válida. Según relata el propio cantante, su progenitor se oponía a sus aspiraciones porque “no le parecía que era lo normal” querer dedicarse a ese mundo.

Esta falta de comprensión marcó sus inicios, obligándole a buscar su propio camino de manera independiente ante la ausencia de apoyos cercanos que validaran su talento artístico.

Por otro lado, su madre tampoco veía con buenos ojos sus primeros pasos en la industria. Antonio recuerda que a ella “nunca le hizo gracia que anduviese con la guitarra para allá y para acá de noche en cualquier sitio”.

Incluso tras alcanzar el éxito, su madre seguía recordando con nostalgia su etapa anterior como informático, comentándole: “qué guapo que tú ibas con tu traje y tus cosas”, evidenciando que prefería la seguridad de su antiguo oficio a la incertidumbre de los escenarios.

A pesar de que el artista confiesa que “nadie creyó en mí como artista” en sus comienzos, su impulso vital terminó por imponerse. Lo que empezó tocando en bares como única vía para encontrar un camino permitió que, finalmente, el músico que llevaba escondido saliera a la luz.

Hoy, tras más de 25 años de trayectoria profesional, Orozco reconoce que su carrera es el resultado de haber generado las condiciones necesarias para que las “casualidades insistan” y su vocación se hiciera realidad.