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Empuriabrava es una de las ciudades más particulares de Cataluña. Conocida popularmente como la “Venecia catalana”, la mayoría de sus calles son canales y muchas casas tienen su embarcadero y su yate allí amarrado.

El lujo parece imponerse, pero su realidad es muy dispar. El pueblo vive, desde hace ya varios meses, un problema de inseguridad. Ocupaciones, asaltos y peleas preocupan a su población.

La situación no se da en todo el municipio, pero los vecinos ya han dado las primeras señales de alerta. Uno de sus barrios está sumido en la inseguridad.

Han sido los propios residentes del edificio Santo Domingo II quienes lo han denunciado. Están preocupados e incluso temen salir a la calle a realizar sus actividades más básicas.

Tensión

Así lo han expresado al Diari de Girona: "Cada día, cuando llego a casa, he de llamar a mi madre o a una amiga solo para sentirme segura antes de entrar al piso".

Al parecer, todo empezó en verano, en julio. Desde entonces, la situación ha ido empeorando, generando tensión y frustración entre los vecinos.

Robos en viviendas

Todo comenzó cuando unos ocupas se instalaron en una de las viviendas del edificio. Con ellos, los conflictos son constantes dentro del inmueble.

Peleas, intrusiones en pisos vacíos y pequeños hurtos han sido recurrentes, un problema al que, según sus vecinos, se suma la ineficiencia policial.

Empuriabrava CATALUNYA TURISME

Los inquilinos critican que la presencia policial se limita a intervenciones puntuales, cuando se realizan llamadas de emergencia.

Esta falta de seguridad ha provocado que la vida cotidiana se vea profundamente condicionada: subir la compra, sacar al perro o ir al supermercado se ha convertido en una experiencia cargada de ansiedad.

Reunión vecinal y movilización

Ante esta situación, los residentes se han organizado para buscar soluciones y visibilizar su problema. Hace poco, los vecinos se reunieron con representantes de varias comunidades de Empuriabrava, a la que acudieron los grupos de la oposición municipal.

Poco después, el ayuntamiento convocó una reunión. Durante el encuentro, los vecinos trasladaron al consistorio la magnitud del conflicto y la urgencia de medidas que garanticen su seguridad y la de sus viviendas.

La reacción de la alcaldesa

Fue el día del pleno. La alcaldesa, Anna Massot, convocó a los residentes para una reunión previa, con la intención de debatir posibles soluciones.

En este encuentro se plantearon diversas alternativas, incluida la expropiación de los pisos para poder construir nuevas viviendas, una opción que no se confirmó en la sesión plenaria.

Según Massot, “es muy complejo y no está controlado”. Aun así, el consistorio asegura que se han intensificado los patrullajes policiales con enfoque preventivo y se están valorando acciones para consensuar una solución definitiva.

Más allá de la inseguridad, los vecinos denuncian graves problemas de salubridad. Algunos pisos vacíos que fueron desalojados tras procesos judiciales volvieron a ser ocupados poco después, mientras que otras viviendas sufren intentos de intrusión y daños materiales.

Amenazas en el bloque

Los vecinos describen al Diari de Girona vidrios rotos, puertas y ventanas deterioradas, así como la proliferación de olores, presencia de gatos y plagas de insectos en algunas estancias.

Un elemento particularmente problemático es la actividad de una persona conocida como “El xatarrero”, que controla un tramo del callejón entre los bloques 1, 2, 3 y 5, generando conflictos y contribuyendo al deterioro y la insalubridad del entorno.

Canales de Empuriabrava CANVA

Pero no es el único. Según el portavoz de Som Empuriabrava i Castelló, Agustí Ayats, el problema se extiende a todo el sector Delta Muga y no se limita a un solo bloque.

Actualmente, hay alrededor de cinco pisos ocupados en Santo Domingo II, además de otras ocupaciones en bajos de edificios cercanos.

Okupas

Esta situación ha obligado a los residentes y al administrador del edificio a tapiar pisos vacíos y reforzar la seguridad de manera constante. “La situación es muy grave”, subrayan los residentes.

Actividades habituales se han convertido en rituales de precaución: cerrar puertas con alarma, verificar que nadie los sigue al entrar al edificio y evitar ciertos espacios. Y no ven solución.

Reclamaciones al ayuntamiento

La sensación de frustración es máxima. Los vecinos denuncian la inacción del ayuntamiento y no descartan movilizaciones si no se adoptan medidas eficaces y rápidas.

"Necesitamos sentirnos protegidos, poder salir a la calle sin miedo y vivir en paz en nuestro propio domicilio", denuncian en el Diari de Girona. La Venecia catalana no es tan idílica como parece.

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