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En el día a día es común escuchar algunos dichos que guardamos con cariño y que la vida nos ha ido enseñando a través de la sabiduría de nuestros mayores. Los refranes son una manifestación fundamental de la cultura popular, que se transmite de generación en generación y refleja la sabiduría y las costumbres de un pueblo.

En catalán existen refranes con significados únicos y originales que no tienen un equivalente directo en español. Algunos ejemplos incluyen refranes que hablan de la naturaleza catalana, la cultura o la historia, así como dichos que se enfocan en la importancia de la humildad y la sabiduría.

Algunos de estos refranes son tan específicos de una cultura o lengua que pueden resultar completamente incomprensibles para aquellos que no pertenecen a ese entorno. Este es el caso de muchos refranes en catalanes.

Se trata de la expresión ‘A la babalà’ que proviene del árabe ‘Alà Bâb Al-Lâh’ y significa, literalmente, sobre la puerta de Dios y que se interpreta como en poder de Dios, de la mano de Dios o como Dios quiera.

La expresión ‘A la babalà’ se utiliza cuando las cosas se hacen sin prestar atención: "Han despedido a los trabajadores a la babalà, sin pensar ". La expresión tiene otras expresiones sinónimas, como a la ligera, sin suelta ni vuelta, sin cordura ...

El Institut d'Estudis Catalans lo define de la siguiente forma: “Sin poner la atención, la sensatez, necesarios en lo que se hace”. Y pone los siguientes ejemplos: “Habla siempre al tonto, sin pensar lo que dice” y “Ha obrado al tonto: ya se arrepentirá algún día de no haber tenido más cuidado en mirar lo que hacía”.

Otras expresiones catalanas

Otras expresiones catalanas muy utilizadas en el habla cotidiana son “Fer-ne cinc cèntims”, que significa explicar algo de manera breve o resumida; “Anar a la seva”, que se emplea para describir a alguien que actúa siguiendo únicamente sus propios criterios, sin tener en cuenta a los demás; y “Qui dia passa, any empeny”, un refrán que refleja una actitud pragmática ante la vida y que invita a ir resolviendo los problemas poco a poco, día a día.

Estas expresiones, como muchas otras del catalán, no solo enriquecen la lengua, sino que también transmiten una forma particular de entender el mundo, la convivencia y la experiencia vital, manteniendo viva la herencia cultural de generaciones pasadas.